Archivo de Diciembre de 2007

La marca Nike

6 de Diciembre de 2007

Victoria (o Níke) de SamotraciaEl nombre Nike viene del griego clásico níke. Su significado es ‘victoria’, lo que, desde luego, resulta muy adecuado para una marca de material deportivo.

Su pronunciación más habitual en España es “náik”. Esta pronunciación no es desconocida en inglés, aunque en los registros más esmerados de esta lengua se prefiere “náiki”.

Parece que en los últimos años los hablantes se van apartando, sobre todo para el inglés, de la tendencia tradicional a pronunciar las palabras extranjeras a partir de la escritura leyendo como si fuese castellano. Esto probablemente tiene que ver con el prestigio de lo anglosajón. Lo que ocurre es que tampoco se acierta siempre con la pronunciación inglesa o, por lo menos, con la forma más prestigiosa.

En la imagen se puede ver la Victoria (o Níke) de Samotracia.

Origen del futuro en español

3 de Diciembre de 2007

El futuro castellano amaré tiene su origen en una perífrasis de obligación formada con el infinitivo y el verbo haber. Esta es la evolución hasta llegar a la forma actual:

Amare habeo > amar he > amaré

Amare habeo significaba ‘he de amar’, ‘tengo que amar’. Esta perífrasis va sufriendo un desgaste de su sustancia fónica, de los sonidos que la componen, hasta quedar reducida a una sola palabra. Hay un estadio intermedio en el que los dos verbos han sufrido ya una reducción pero mantienen su independencia. Véase este ejemplo en el que incluso se interpone un pronombre átono entre uno y otro verbo:

(1) Forcejad siempre contra la corriente de vuestras pasiones. Mirad que es grande su furia y, si tantico os descuidáis, llevaros ha al bajo de las miserias [Juan Sanz: Cartas espirituales, 1602-1608, tomado de CORDE]

El paso siguiente es ya la forma actual:

(2) Vendrá un coche a buscaros y os llevará a la estación [Ramón Pérez de Ayala: Tinieblas en las cumbres]

Podemos ver claramente que el origen de las desinencias de futuro está en el verbo haber si las comparamos con el auxiliar de los tiempos compuestos:

Amar he amado

Amar -áshas amado

Amar ha amado

Amar -emoshemos amado

Amar -éishabéis amado

Amar -ánhan amado

El desgaste de la forma va acompañado del desgaste del significado. En una orden va implícita una idea secundaria de futuro porque los mandatos, por lo general, nos obligan a hacer algo más adelante. Al erosionarse el significado de esta expresión, se perdió la idea de obligación y solo quedó la de futuro, que es la que está presente en el ejemplo (2).

He dicho que la idea de obligación se pierde, aunque esto no es del todo cierto. Aún persiste en ciertos usos. El futuro en español sirve a veces para mandar. Esto es un recuerdo de su origen y es el valor que encontramos en el siguiente ejemplo:

(3) ¡Te callarás, imbécil! [Leopoldo Lugones: Nosotros]

Si nos fijamos de nuevo en el ejemplo (1), veremos que se ha perdido la idea de mandato (no hay nadie que dé una orden); pero se mantiene una idea de necesidad. Podríamos parafrasear la oración como:

(4) La corriente de vuestras pasiones os llevará por fuerza al bajo de las miserias

o

(5) La corriente de vuestras pasiones os llevará necesariamente al bajo de las miserias

Hoy el futuro en una sola palabra amaré (forma sintética) alterna con la perífrasis voy a amar. Este es un buen ejemplo del movimiento en espiral característico del cambio lingüístico. Sabiendo que el latín tuvo también un futuro sintético (amabo ‘amaré’) que no sobrevivió en castellano, podremos apreciar cómo se van renovando los medios que se han utilizado sucesivamente para expresar este tiempo:

Forma sintética (amabo) > perífrasis (amare habeo) > nueva forma sintética (amaré) > nueva perífrasis (voy a amar)

Al final, hemos andado mucho para quedarnos en donde estábamos.

Etimología de ‘clavel’

1 de Diciembre de 2007

Flor del clavelClavel es un catalanismo. Su evolución hasta llegar al castellano es esta:

Cat. clavell (’clavo de clavar’) > cat. clavell (’clavo de especia’) > cat. clavell (’flor del clavel) > cast. clavel (’flor del clavel’)

Clavo de especia y clavo de clavarEste nombre está basado en una doble metáfora. En primer lugar, alguien vio una semejanza entre la forma del clavo de clavar y la del clavo de especia. Hoy pensamos en los clavos relucientes de la ferretería y nos puede parecer raro, pero mirando uno antiguo como el de la foto, la comparación no nos parecerá tan descaminada.

Sobre esta primera metáfora visual se construye la siguiente, esta vez por el olfato. Alguien debió de encontrar parecido entre el olor del clavo de especia y el de la flor, y por eso se empezó a utilizar el nombre del uno para la otra (me gustaría incluir los dos olores en el blog, pero eso todavía no se ha inventado).

Covarrubias lo explica así en su Tesoro de la lengua castellana:

CLAVEL, flor conocida por su excelencia. Diéronle este nombre por el olor grande que tiene del clavo aromático. Hace mención della el Doctor Laguna sobre Dioscórides […] y añade: de algunos se dice clavel en España por ser olorosa su flor, como los clavos de especias […]

A lo mejor a alguien esta etimología le ayuda a disfrutar un poco más del próximo clavel que vea y que huela. Quién sabe…
[El autor del la foto de la flor del clavel es Darkone, quien la ha publicado bajo la Licencia Creative Commons Genérica 1.0 Reconocimiento - Compartir bajo la misma licencia]