Archivo de Octubre de 2008
¿Cómo se pronuncia ‘Texas’?
28 de Octubre de 2008
El otro día, oyendo la radio, me encontré con que en una cuña de una película doblada pronunciaron cuatro o cinco veces “teksas”, a la inglesa (y eso, en treinta segundos mal contados).
La equis de Texas, como la equis de México, se pronuncia siempre como jota, o sea, “tejas”.
La pronunciación como “ks” se explica por la influencia de la ortografía en la pronunciación, en este caso, reforzada por el inglés.
Las dos grafías, con equis (Texas) y con jota (Tejas), son correctas. Usar una u otra es una mera cuestión de preferencia personal.
‘¿Alrededor’ o ‘al rededor’?
23 de Octubre de 2008
¿Cómo se escribe alrededor?, ¿junto o separado?
En teoría, las dos grafías son válidas:
Metido en los recuerdos, Antón llego al final del paseo y encendió su cuarto cigarrillo, se detuvo un momento y miró a su alrededor [Viaje alrededor de una Mesa, acceso: 23-10-2008]
No es sorprendente entonces que mis recuerdos de la niñez giren al rededor de las sobremesas [...] [Menta Fresca, acceso: 23-10-2008]
En la práctica, cuando se puede elegir entre escribir en una palabra o en dos, es preferible hacerlo en una sola palabra.
Hazlo así, es mejor.
El guardés, la guardesa y el guarda
21 de Octubre de 2008
A pesar de lo que pueda parecer por el título, esta entrada no tiene nada que ver con triángulos amorosos ni nada por el estilo. Se ocupa de un modesto problema de morfología.
Si nos fijamos en el sustantivo guardés, nos daremos cuenta de que tiene una forma poco habitual para el castellano. Esto es así porque se trata de una formación regresiva a partir del femenino guardesa.
El par originario era guarda y guardesa. Este femenino presenta la misma terminación -esa que encontramos en abadesa o condesa. Solo un puñado de sustantivos forman así el femenino y tienden a pertenecer a registros cultos. Es probable que a muchos hablantes les sonara raro. Los hablantes de cualquier lengua no suelen tener mayor inconveniente en oír cosas que no entienden. Están acostumbrados desde pequeñitos. Lo que no soportan es decir cosas que no entienden. Cuando se encuentran en ese brete, buscan una explicación a su manera.
En el caso que nos ocupa, la solución fue inventarle a guardesa un masculino guardés. Ahora todo encajaba. En lugar del femenino en -esa teníamos simple y llanamente un femenino en -a. Se había producido un reanálisis, es decir, se reinterpretaron las fronteras morfológicas y donde teníamos una estructura guard-esa algunos empezaron a ver guardes-a.
El antiguo masculino guarda no desapareció, sino que quedó como un término de significado general aplicable a cualquiera que desarrolla tareas de vigilancia. Guardés/ guardesa se especializó semánticamente y se utiliza, sobre todo en su forma plural los guardeses, para referirse a quienes guardan una casa o una finca, generalmente viviendo en ella. Con este significado está recogido en el diccionario.
Y esto es todo. El problema era modesto, pero espero que tuviera también su interés.
El queísmo
17 de Octubre de 2008
El queísmo es un fenómeno antinormativo que consiste en eliminar ante la conjunción que una preposición exigida por un verbo (1a), sustantivo (2a) o adjetivo (3a):
(1a) Me acuerdo que hasta a Zidane le pusieron en duda cuando llegó [...] [As, acceso, 17-10-2008] [incorrecto]
(1b) Me acuerdo de que hasta a Zidane le pusieron en duda cuando llegó
(2a) Si la carrera a la Casa Blanca es una competición de fondo, que lo es, no cabe duda que el senador por Illinois, el demócrata Barack Obama, sigue llevando la delantera a su rival, el senador por Arizona, el republicano John McCain [La Vanguardia, acceso: 17-10-2008] [incorrecto]
(2b) Si la carrera a la Casa Blanca es una competición de fondo, que lo es, no cabe duda de que el senador por Illinois, el demócrata Barack Obama, sigue llevando la delantera a su rival, el senador por Arizona, el republicano John McCain
(3a) Estoy seguro que los mismos que lo hicieron el martes, cantarán el himno cuando Francia juegue en la Eurocopa o el Mundial [Público, acceso: 17-10-2008] [incorrecto]
(3b) Estoy seguro de que los mismos que lo hicieron el martes, cantarán el himno cuando Francia juegue en la Eurocopa o el Mundial
Las formas correctas son las de (1b), (2b) y (3b). El que el sustantivo forme parte de una locución, como en el ejemplo (2), no afecta a su régimen.
Normalmente, la preposición suprimida es de, como en los ejemplos anteriores, aunque también pueden ser otras, como en:
(4a) Esta versión fue desmentida por Xulio Calviño, quien insistió que un coche de un año [...] no tiene por qué pasar la ITV [La Voz de Galicia, acceso: 17-10-2008] [incorrecto]
(4b) Esta versión fue desmentida por Xulio Calviño, quien insistió en que un coche de un año no tiene por qué pasar la ITV
La pregunta del millón es, naturalmente, cómo sé yo si tengo que utilizar preposición y cuál. Para esto no hay reglas, puesto que es un problema léxico. Forma parte de la idiosincrasia de ciertas palabras el incluir una determinada preposición en su plan de construcción. El único remedio consiste en consultar el diccionario. El Diccionario panhispánico de dudas nos será de utilidad, por lo menos para los casos más frecuentes. Te recomiendo que lo añadas a los motores del búsqueda del navegador para tenerlo siempre a mano. También el María Moliner contiene información útil sobre régimen.
Como los hablantes se sienten inseguros, unas veces eliminan y otras veces añaden preposiciones incorrectamente. Cuando ocurre esto último, nos encontramos con el fenómeno opuesto, conocido como dequeísmo.
Etimología de ‘catar’
16 de Octubre de 2008
Catar significa hoy ‘probar algo para examinar su sabor’. Viene del latín captare.
La evolución semántica de este verbo ha sido compleja. El verbo latino originario significaba ‘tratar de coger, tratar de agarrar’. A partir de ahí pasó a significar, por una metáfora, ‘tratar de captar con los sentidos’. Algo abstracto como es la percepción nos lo representamos a través de una acción concreta como es echar mano a algo.
No se quedó ahí el significado, sino que metonímicamente se restringió a ‘percibir con el sentido de la vista’, es decir, ‘mirar’. La metonimia consiste en que, de todos los sentidos, nos quedamos con uno. Este es el significado con que aparece en el magnífico Romance de Montesinos, con su geografía fantástica:
Cata Francia, Montesinos,
cata París la ciudad,
cata las aguas de Duero
do van a dar en la mar [...]
Un resto de este significado antiguo se conserva hoy fosilizado en catalejo, que, como su propio nombre indica, es un artilugio que sirve para mirar en la distancia.
El siguiente desplazamiento semántico fue también metonímico, en este caso por contigüidad. De la visión se pasó a otro sentido: el gusto. Este es el significado actual, por ejemplo:
En total catamos 8 vinos, dos blancos y el resto tintos [Por el bulevar de los sueños rotos, acceso: 16-10-2008]
Este cambio de significado es menos descabellado de lo que parece a simple vista. Cuando catamos algo, frecuentemente lo percibimos por varios sentidos a la vez. Piensa en una cata de vinos, en la que se mira, se huele, se paladea… Contextos de este tipo, en que concurren varios sentidos, pueden dar pie a que el foco se desplace de uno a otro.
Catar tiene hoy un hermano culto, captar, que se introdujo posteriormente en castellano.
Esto ha sido sólo una pequeña cata etimológica. Habrá más.
Descárgate la “Ortografía de la lengua española”
13 de Octubre de 2008
La Ortografía de la lengua española es el estándar de escritura correcta para todo el mundo hispánico. La actual edición es de 1999 y fue elaborada por la Real Academia Española en colaboración con las otras 21 Academias de la Lengua Española y con el consenso de estas.
La primera versión es de 1741. Las reglas ortográficas académicas se oficializaron en España en 1844 por Real Orden de Isabel II.
La Real Academia Española pone a nuestra disposición el documento íntegro gratuitamente en Internet. Para descargarlo sólo tienes que pinchar en el siguiente enlace:
Descargar Ortografía de la lengua española (pdf, 1,3 MB)
Ahora ya sólo te queda consultarla.
El caballo, la caballa y la yegua: heteronimia y género gramatical
11 de Octubre de 2008
Una de las mayores sorpresas lingüísticas de mi niñez fue descubrir que la mujer del caballo no era la caballa sino la yegua.
En castellano, el procedimiento normal para expresar la oposición de género gramatical consiste en variar la terminación manteniendo la base:
Niño, niña
Sin embargo, un puñado de nombres tienen formas completamente diferentes para masculino y femenino, como caballo, yegua; es decir, expresan la oposición de género por heteronimia.
Heteronimia es un término formado sobre raíces griegas: héteros ‘diferente’ y ónoma ‘nombre’. Es un fenómeno que se produce cuando confluyen nombres de etimología diversa para expresar significados diferentes pero íntimamente relacionados, en este caso, la oposición de género.
Caballo viene del latín caballus ‘caballo malo’, mientras que yegua procede de equa ‘yegua’. La oposición del latín clásico entre equus y equa fue sustituida por el par caballus/ equa.
En castellano tenemos algunos casos más de heteronimia, por ejemplo:
Hombre, mujer
Padre, madre
Yerno, nuera
Toro, vaca
Como se puede ver, suele afectar a nombres que tienen una gran relevancia cultural (o que la tuvieron históricamente). Lo contrario sería antieconómico. Imagínate cómo sería una lengua en la que masculino y femenino no tuvieran nada que ver.
Este fenómeno también se observa en otras lenguas en las que existe el género como categoría gramatical. Una diferencia relevante en todas las culturas del mundo es la diferencia de sexo, sobre todo, la del hombre frente a la mujer. Pues bien, aquí encontramos heteronimia en muchas de las lenguas de Europa. Estos son solo unos pocos ejemplos:
Castellano: hombre, mujer
Catalán: home, dona
Euskera: gizon, emakume
Francés: homme, femme
Alemán: Mann, Frau
Checo: muž, žena
Griego: ándras, gynaíka
Poco a poco fui superando el choque de mi primer encuentro, a tan corta edad, con la heteronimia. Incluso conseguí hacerme a la idea de que la caballa era un animal que venía en lata y se comía en bocadillo. Pero quién sabe si por eso me dio después por estudiar estas cosas…
Etimología de ‘octubre’
5 de Octubre de 2008
Octubre era el octavo mes del calendario romano hasta el año 153 a. de C., cuando el inicio del año se trasladó de marzo a enero. Su nombre proviene de octo ‘ocho’. Los romanos, en un alarde de imaginación, numeraban los meses a partir del quinto (quintilis, que hoy es julio).
Este es un buen ejemplo de cómo un nombre propio se puede desmotivar. Cuando se cambia el orden del calendario, la rutina puede más que el significado, de modo que se sigue utilizando una palabra que lleva dentro la idea de ‘ocho’ para nombrar un mes que ahora es el décimo.
¿Esquís o esquíes?
3 de Octubre de 2008
Para los nombres y adjetivos terminados en -i tónica, coexisten dos plurales diferentes, uno en -s y otro en -es:
En la ermita de Lomos de Orios, [...] me dijo Luisvi (el santero) que había visto subir a unos montañeros del club Sherpa de Logroño con los esquís al hombro [Montes, acceso: 2-10-2008]
Es lo que tenemos los enfermos, que contamos el tiempo que queda para volver a ‘calzarnos’ los esquíes y volver a deslizarnos por la nieve [El Planeta Imaginario, acceso: 2-10-2008]
Esto probablemente ya lo sabías y lo que te preguntas es cuándo se utiliza el uno y cuándo el otro. Lo que tenemos aquí, más que una norma estricta, son tendencias. En general, las palabras pertenecientes a registros cultos, tienden a mantener la terminación -es. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, con los gentilicios (adjetivos de procedencia geográfica):
Los panecillos marroquíes especiados son otra delicia que acompaña muy bien a distintas comidas [...] [Gastronomía y Cía, acceso: 2-10-2008]
Esto nos lo confirma nuestro querido Google. Una búsqueda exacta para marroquíes arroja 1 300 000 documentos frente a tan solo 39 700 para marroquís [1-10-2008], es decir, un 97% de las apariciones para una y tan solo un 3% para la otra. Lo que predice la gramática se confirma, por tanto en el uso.
Las palabras de registros más populares, en cambio, prefieren el plural en -s, por ejemplo, pirulís, popurrís:
La anterior canción es una traducción aproximada de la canción Les Sucettes (Los pirulís), compuesta por Gainsbourg (quién si no) [Joel Loves Clementine, acceso: 2-10-2008]
[La canela] También se emplea a menudo para hacer almohadillas perfumadas y popurrís de flores olorosas [Casa y Jardín, acceso: 2-10-2008]
Aquí hay que evitar el plural en -es.
Hay también un grupo de palabras que no se decantan claramente. Por ejemplo, el motor de búsqueda de Google devuelve 20 200 documentos para bisturís y 17 600 para bisturíes [1-10-2008]. La diferencia es, pues, poco significativa. En el caso de esquís/ esquíes, que era el que daba título al artículo, las dos formas se consideran correctas y tienen uso.
Hay incluso un sustantivo con tres plurales correctos:
Maravedí > maravedís, maravedíes, maravedises
En la práctica, hacemos poco uso de esta palabra porque se refiere a una realidad (una unidad monetaria) que ya no existe. Hecha esta salvedad, la forma más corriente es maravedís, ocasionalmente se puede presentar maravedíes y solo en textos antiguos encontraremos maravedises.
El lector perspicaz probablemente se habrá percatado de que el plural maravedises tiene que ver con otro que aparece popularmente en nombres terminados en vocal tónica, por ejemplo:
Pie >
piesesCafé >
cafeses
Ni que decir tiene que estos otros plurales no son normativos.
Por último, el plural de sí (afirmación) es siempre síes, mientras que el de si (nota musical) es sis (este último, al menos, virtualmente; no he podido documentarlo en la práctica):
Síes 205, Noes 228. Rechazada la moción [Desde Washington, acceso: 2-10-2008]
También te puede interesar la formación del plural de nombres y adjetivos terminados en -u tónica (por ejemplo, tabús/ tabúes) porque es un caso análogo al que estamos estudiando.
En definitiva, la formación del plural de los nombres y adjetivos terminados en -i tónica no es un problema baladí… y si fueran varios no serían baladíes ;)