Acortamiento de palabras
25 de Enero de 2008
El acortamiento es un procedimiento de formación de palabras que consiste en eliminar un fragmento de la palabra originaria sin que cambie su significado ni la clase de palabras a que pertenece. Se denomina también truncamiento.
Hay tres posibilidades:
a) Se elimina el final de la palabra. Se denomina apócope. Es lo más frecuente, por ejemplo:
(1) Heterosexual > hetero
(2) Universidad > uni
(3) Motocicleta > moto
b) Se elimina el principio. Su nombre técnico es aféresis. Es menos frecuente:
(4) Omnibus > bus
(5) Weblog > blog
c) Muy raramente el fragmento eliminado está en el interior de la palabra. Este caso se conoce como síncopa. Así surge Frisco, que es una denominación coloquial de la ciudad de San Francisco.
El acortamiento tiende a operar sobre palabras largas. Los compuestos se ven frecuentemente afectados.
En algunos casos la forma truncada es la única de uso corriente, de modo que la forma plena solo se usa en lenguajes de especialidad o en el lenguaje administrativo: a nadie se le ocurre decir que va al otorrinolaringólogo, en el lenguaje cotidiano eso es el otorrino.
A veces el truncamiento da lugar a formas coloquiales (6) o afectivas (7), por lo que resulta muy frecuente en el lenguaje infantil o también en el que usan los adultos para dirigirse a los niños (8)-(10).
(6) Bolígrafo > boli
(7) Compañero > compa
(8) Colegio > cole
(9) Chuchería > chuche
(10) Cumpleaños > cumple
Muchas formas de confianza de nombres propios surgen así, como (11) y (12):
(11) Francisco > Francis
(12) Fernando > Nando
Las palabras resultantes de este proceso suelen mantener el género (13), aunque este a veces (raramente) cambia (14):
(13) El hipermercado > el híper
(14) La pornografía > el porno
Los resultados del acortamiento pueden tener diferente consideración normativa: algunos acaban convirtiéndose en formas estándar (15 y 16), mientras que otros no (17):
(15) Taxi (< taxímetro)
(16) Radio (< radiodifusión)
(17) Peli (<película)
En definitiva, este es un proceso con mucha fuerza en la lengua actual, sobre todo entre los hablantes más jóvenes, y que va creando nuevas palabras que aumentan el caudal léxico del castellano. Este tipo de innovaciones se producen constantemente. Unas triunfan hasta el punto de desplazar a la palabra originaria, otras se hacen un sitio en el léxico coloquial o de ciertos grupos, y otras —la mayoría— no pasan de ser creaciones individuales del momento que caen en el olvido tan pronto como se pronuncian.
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30 de Enero de 2008 a las 12:56
A veces el acortamiento de los nombres propios da lugar a confusión entre el masc. y el fem.. Por ej. Francis= Francisco/a. Es mi caso, y a veces al dirigirse a mi por teléfono, dicen ¿ el señor Francis?, o cuando en un grupo, o familia hay más de un Francisco/a, al hablar o preguntar por Francis,?¿? a quién se dirigen, al masc. o al fem.
Supongo que habrá otros casos….
Saludos y ánimo con el blog, es interesante
20 de Abril de 2008 a las 8:26
muy bien
28 de Abril de 2008 a las 23:57
[…] comportamiento es el mismo que con otras palabras que tienen una forma plena y otra apocopada (acortada), como, por ejemplo, el determinante posesivo mi, mío: decimos mi primo, pero un primo mío. La […]