Nuestro nombre pierna viene del latín perna, que significaba ‘jamón’.
‘Pierna’ se decía en latín clásico crus, pero en el habla popular se prefería la otra forma, que era más divertida. Esto era típico del latín vulgar: se sustituían las expresiones serias del habla culta por otras más expresivas.
Es lo mismo que hacemos hoy cuando nos ponemos a hablar de nuestras cosas con nuestros amigos, familiares, compañeros de trabajo… Es más, esta misma metáfora sigue vivita y coleando en el mundo hispánico. Cuando un abuelo dice orgulloso “qué jamones tiene esta niña”, está asociando la pierna de la criatura y la pata del animalito, como se ha hecho durante miles de años a orillas del Mediterráneo, donde el cerdo tiene una enorme relevancia cultural.
Imagínate un buen jamón. Todo lo que te sugiere es lo que lleva dentro esta metáfora: una pata lustrosa, recubierta de carne sabrosa y consistente, que solo de verla ya se le hace a uno la boca agua…
Estos mecanismos expresivos son fundamentales en el cambio lingüístico. Lo que empieza siendo una ocurrencia ingeniosa puede triunfar, de modo que la gente lo va repitiendo. Si tiene más éxito todavía, puede asentarse en el léxico de una lengua y, con un poco de suerte, llegar a desplazar a la expresión original.
Las lenguas sirven para que la gente hable de lo que siente, lo que le preocupa, lo que necesita. Sirven para regañar, embaucar y decir tonterías. Y dentro de esa masa va el fermento del cambio, que permite que las palabras y quienes las pronuncian vayan acompasados en su recorrido por el mundo.
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23 de noviembre de 2008 a las 13:21
Y de ahí viene la palabra catalana “pernil” que es el jamón castellano. Ahora me “cuadra” esa diferencia entre el castellano y el catalán.
Un saludo
Carlos
23 de noviembre de 2008 a las 20:15
Efectivamente, Carlos. Y en castellano también existe, aunque es poco usado, “pernil” con el significado de jamón.
Por otra parte, “jamón” viene de la misma raíz que el cat. “cama”, fr. “jambe”, it. “gamba”, etc. Todos ellos significan hoy ‘pierna’ y proceden del bajo latín “gamba/camba”, que era la pezuña, la articulación de la pezuña o quizás la caña de la pata del caballo. Si te das cuenta, es el mismo tipo de evolución: una metáfora animal humorística que acaba desplazando al término clásico. Tenemos en diferentes ámbitos del dominio románico los mismos mecanismos empleando ideas afines y dando lugar a resultados estrechamente relacionados.
Un saludo
24 de noviembre de 2008 a las 16:10
Me ha encantado el “Imagínate un buen jamón. Todo lo que te sugiere es lo que lleva dentro esta metáfora: una pata lustrosa, recubierta de carne sabrosa y consistente, que solo de verla ya se le hace a uno la boca agua…”
Muy gráfico e interesante, y una buena reflexión final.
19 de diciembre de 2008 a las 2:45
Me encantó tu blog, los temas y tu estilo.
Te tengo entre mis webs preferidas.
http://libelularias.blogspot.com/
Un abrazo.
Marta
21 de diciembre de 2008 a las 21:22
Muchas gracias, Marta. Voy a mirar yo también el tuyo, que estoy seguro de que me va a interesar.
7 de abril de 2010 a las 10:00
En Argentina se sigue utilizando la expresión “vaya jamones tiene” cuando los hombres se refieren a las piernas de las mujeres que modelan.
30 de marzo de 2011 a las 22:08
[...] significado puede llegar a desplazar al antiguo y quedar como único superviviente. Por ejemplo, nuestras piernas fueron en otros tiempos jamones. La palabra perna significaba en latín ‘jamón’, pero alguien tuvo un buen día la [...]