El origen de nuestra actual cedilla está en la zeta con copete visigótica. El copete era un trazo de adorno con el que se remataba la letra, como se aprecia en la imagen.
Con el tiempo, el adorno se va agrandando y el cuerpo se va atrofiando hasta quedar reducido a un rabito. Sin embargo, todavía hoy se puede reconocer en este la zeta originaria si se amplía muchísimo la letra. Puedes hacer la prueba: vete al procesador de textos y escribe una cedilla en un tipo Times con un tamaño de 72 puntos o más. Lo verás claramente. De hecho, en el nombre cedilla se identifica fácilmente el diminutivo de zeda, que es una variante del nombre zeta.
Esta letra se utilizó en castellano. Se podía encontrar en palabras como cabeça, mançebo o braço. La Academia la eliminó de nuestra ortografía en el siglo XVIII, pero se sigue utilizando para escribir otras lenguas peninsulares. Piénsese en el catalán braç o en el portugués braço (ambos, ‘brazo’). Desde este extremo de Europa saltó a otras lenguas y hoy se utiliza, por ejemplo, en la escritura del francés (garçon ‘chico’) y el turco (türkçe ‘turco’).
Las letras dan testimonio de la historia de la cultura. Todo es cuestión de saber leer en ellas.
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13 de enero de 2009 a las 13:07
Sólo que en turco se pronuncia como nuestra “ch”.
7 de abril de 2011 a las 23:21
[...] origen germánico (y nosotros, por nuestra parte, hemos exportado a otras lenguas grafemas como la cedilla y la eñe). E incluso hay préstamos fonéticos. Cuando alguien pronuncia flash a la inglesa, está [...]