Todos conocemos la expresión idiomática a troche y moche, que significa ‘en gran cantidad, en abundancia’ (con una connotación de desorden), como en este ejemplo, tomado de un blog de Argentina:

La “mano dura” no significa represión indiscriminada y multas a troche y moche sino la aplicación y ejecución de sanciones a los infractores [Punto Cero hacia el Futuro, acceso 19-1-2008]

Pero ¿te has parado alguna vez a pensar qué significa troche? Probablemente, no; y tampoco hace falta que lo hagas porque no significa nada. Esa palabra solo se usa dentro de la expresión a troche y moche y, precisamente, las expresiones idiomáticas se caracterizan por significar en bloque y no compositivamente a partir de los significados de sus componentes individuales.

En cuanto a moche, en algunos diccionarios podrás leer que es un adjetivo referido a ciertos pobladores nativos de Perú. Para tranquilizarte te diré que, en primer lugar, los moches peruanos poco o nada tienen que ver con esta expresión y, para continuar, si eres de Madrid como yo o quizás de la ciudad de México, probablemente nunca habrás oído hablar de ellos. Es decir, para nosotros ese significado no existe por más que virtualmente esté disponible en el sistema del léxico del castellano: nunca diríamos moche si no es poniéndole delante troche.

Esta es una más de las peculiaridades de las expresiones idiomáticas: ciertas palabras solo existen en ellas, por lo que no las encontraremos en otros contextos.

No son muchas, pero las hay. ¿Se te ocurre alguna?

  1. Josele dice:

    En Colombia usan el verbo MOCHAR, que significa cortar, cercenar o amputar algúna parte del cuerpo. Por tanto al conjugarlo dirían moche (en subjuntivo e imperativo). “Doctor, como no le moche el brazo puede sufrir cangrena”. Por ende un mocho no es en Hipanoamérica un instrumento para fregar (trapear) el suelo (el piso) sino una manco.

    Gracias al contacto con emigrantes hispanoamericanos estamos los españoles redescubriendo apectos de nuestra lengua perdidos, olvidados o aletargados. Me encanta la idea de volver a conectar las dos orillas a través de nuestros lazos culturales.

    Por cierto, felicidades, un blog excelente.

  2. Josele dice:

    Ups, se me coló una “a”. Quería decir UN MANCO

  3. Alberto Bustos dice:

    No conocía ese uso de “mochar”. Gracias por la explicación y gracias por seguir el blog.

    Y tienes razón, es mucho más lo que se podría y debería hacer para fomentar el contacto cultural dentro del ámbito hispánico.

    Un saludo

  4. Heizer. dice:

    En efecto, aquí, en México, también se conoce la palabra “mochar” en el mismo sentido que mencionó Josele.

    Además hay una locución (que aparece en el Breve Diccionario de Mexicanismos), que usa una versión de esta palabra:

    “hecho la mocha”. (Durante la Revolución de 1910, los ferroviarios lanzaban su locomotora ["mocha" (= 'sin terminación') porque no llevaba vagones] a toda velocidad contra el enemigo.) loc. adv. Apresuradísimo, con gran velocidad.

    Así, se puede decir por ejemplo: “Se fue echo la mocha” para indicar que se fue rápidamente.

  5. Alberto Bustos dice:

    Gracias, Heizer, no conocía esa expresión. Gracias también por tus aportaciones al Foro de Lengua Española.

  6. Pedro A. dice:

    Mi aporte: “chus” en la frase “sin decir ni chus ni mus”.

  7. Valdemar Ramírez dice:

    Por extensión, “mocharse” es compartir. Una forma muy peculiar de requerir de amores a una dama es decirle que se moche. (Y si lo combinamos con tortilla = torta = trasero, tenemos que “mochilas con la tortilla” es…)
    Hay más. El equipo de futbol “Puebla” tiene una franja diagonal en la playera. Al hacer el movimiento con la mano que sigue esa línea, como si uno tuviera la playera puesta, o al decir “ponte la [playera] del Puebla”, se está pidiendo compartir.
    Y más. “Mocho” se les llama por acá a quienes se escandalizan con el tema del sexo. Supongo que es una forma de decirles “castrados”.

    Me gustó mucho este blog
    ¡Felicidades!

  8. valdemar Ramírez dice:

    Hola de nuevo.
    “Cascarle sus canicas” o “pedalearle su bicicleta” a alguien es rondar a su pareja (o parejas). (¿Es que se puede tener más de una? En fin.)
    “Bajar” o “dar baje con” es quitarle algo a alguien. Por extensión “darle vajilla con la tortilla” a alguien es quitarle su pareja (¡un verdadero galimatías!, ¿no creen?).
    Por cierto “picarle los ojos” a alguien es hacerle trampa y, a veces, significa romper la exclusividad pactada con la pareja (“tú y yo le le picamos los ojos a mi compadre”).
    Que a Fulano le guste “el arroz con popote” o “el consomé de murciélago” significa que tiene preferencias homosexuales (con su matiz homofóbico que indica que “a Fulano le gusta una cosa insólita y aberrante”).
    ¡Vaya!, me vienen a la mente muchas otras expresiones, pero por hoy debo volver a la fría realidad editorial.

    ¡Saludos desde este lado del charco!

Dime qué te parece

SIGUE LEYENDO: