La ortografía chilena

9 de octubre de 2009

Chile tuvo desde 1844 hasta 1927 su propia ortografía, basada en las propuestas del insigne gramático Andrés Bello.

Bello buscaba con su reforma ortográfica acercarse al ideal de una escritura alfabética, es decir, que a un fonema le correspondiera una letra y solamente una y viceversa. De esta forma, pretendía acabar con los desajustes entre escritura y pronunciación, que tantos quebraderos de cabeza nos traen en forma de faltas ortográficas.

Bello propuso en 1823, junto con Juan García del Río, una reforma de la ortografía en un artículo titulado “Indicaciones sobre la conveniencia de simplificar i unificar la ortografía en América”  (en La biblioteca americana o miscelánea de literatura, artes y ciencias, Londres, imprenta de G. Marchant, pp. 50-62). La reforma se debía llevar a cabo en dos fases:

Época primera:

1. Los grafemas <x> y <g> con valor de /x/ (sonido “jota”) pasan a <j>: xarabe → jarabe, general → jeneral

2. La grafía <y> con valor vocálico se convierte en <i>: ley → lei, agua y vino → agua i vino

3. Desaparece la <h> (salvo en la combinación ch): hombre → ombre

4. Se escribe siempre <rr> para la vibrante múltiple (pronunciación fuerte de la erre): rosa → rrosa, enredar → enrredar, alrededor → alrrededor, Israel → Isrrael

5. La <c> con valor de /θ/ se escribe <z>: cedro → zedro

6. El dígrafo <qu> se simplifica en <q>: que → qe

Época segunda:

7. La <c> con pronunciación /k/ se sustituye por la <q>: cariño → qariño

8. Se elimina la <u> muda de las secuencias <gue, gui>: guerra → gerra, guinda → ginda

Finalmente, en 1844, se oficializa como nueva ortografía chilena una versión suavizada de la propuesta de Bello. Ese mismo año, en España, Isabel II convertía en obligatoria por Real Orden la ortografía de la Real Academia Española.

La reforma aprobada siguió las siguientes reglas (Andrés Bello: “Ortografía”, en Opúsculos literarios i críticos, Santiago de Chile, Imprenta Chilena, 1850, pp. 102-103):

1.ª Caminar hacia la perfección del alfabeto, que consiste, como todos saben, en que cada sonido elemental se represente exclusivamente por una sola letra:

2.ª Suprimir toda letra que no represente o contribuya a representar un sonido:

3.ª No dar por ahora a ninguna letra o combinación de letras un valor diferente del que hoi dia se les da comunmente en la escritura de los paises castellanos:

4.ª No introducir gran número de reformas a un tiempo.

Para que nos hagamos una idea, transcribo aquí un fragmento de un discurso de José Victorino Lastarria —publicado en el mismo año de la reforma— que se ajusta bastante bien a las propuestas de Bello:

Yo e tenido la onrra de ser designado para llenar aora uno de los mas importantes deberes qe la lei impone a esta ilustre corporacion, tal como el de presentar una memoria sobre alguno de los echos notables de la istoria de Chile, apoyando los pormenores istóricos en documentos auténticos i desenvolviendo su carácter i consecuencias con imparcialidad i verdad [...] La istoria es para los pueblos lo qe es para el ombre su esperiencia particular: tal como este prosigue su carrera de perfeccion, apelando siempre a sus recuerdos, a las verdades qe le a echo concebir su propia sensibilidad, a las observaciones qe le sujieren los echos qe le rodean desde su infancia, la sociedad debe igualmente en las diversas épocas de su vida, acudir a la istoria, en qe se alla consignada la esperiencia de todo el jénero umano, a ese gran espejo de los tiempos, para iluminarse en sus reflejos (José Victorino Lastarria: Discursos académicos, Santiago, Imprenta del Siglo, 1844, pp. 2-3).

En la práctica, la reforma tuvo un éxito limitado. A pesar del carácter oficial de la nueva ortografía, se siguieron imprimiendo textos que seguían las normas académicas y, progresivamente, las innovaciones fueron cayendo en desuso. Lo que verdaderamente cuajó fue, sobre todo, utilizar únicamente <j> para el fonema /x/ (jénero, jirar) y sustituir la <y> vocálica por <i> (mui, i).

En 1927, finalmente, el Gobierno chileno decidió volver a la ortografía de la Real Academia Española para restaurar la unidad ortográfica de los países hispanohablantes. Con esto se cerraba el intento de racionalización de nuestro sistema de escritura.

[Blog de Lengua Española de Alberto Bustos, La ortografía chilena]

  1. Benjamín Berjón dice:

    El propio Gabriel García Márquez en Zacatecas, habló algo al respecto. Me parece un error, si generaciones pasadas han podido seguir las reglas ortográficas, no veo por qué ahora las nuevas generaciones deban mandarlo a la basura. No será pereza mental.

    Saludos

  2. Alberto Bustos dice:

    La reforma de la ortografía es un tema que suele despertar pasiones en un sentido y en otro. La ortografía es de por sí conservadora y normalmente es difícil mover a la gente a aceptar modificaciones, aunque sean mínimas. El tema es espinoso no solamente en el mundo hispanohablante sino en general para todas las lenguas que tienen tradición escrita.

  3. ernesto dice:

    la objeción que yo tengo a esas propuestas es que se aniquila la etimología, toda palabra tiene su Historia y es a esa historia a la que se debe la ortografía de cada palabra, si se simpifica la ortografía se anula la historia, es decir la etimología de las palabras.

  4. Xin no es catal dice:

    [...] [...]

  5. Alberto Bustos dice:

    Hola, Ernesto, precisamente Bello era antietimologicista. Para él la escritura debía reflejar la pronunciación, no la historia de las palabras.

  6. fernando alba dice:

    Estoy completamente de acuerdo, porque creo que si seguimos atentando contra nuestra lengua no se sabe dónde pondremos el límite .Un ejemplo muy actual es el uso que se le está dando a nuestra lengua por parte de los jóvenes, que terminan por creer que realmente el español es tal y como ellos lo utlizan para comunicarse mediante las nuevas tecnologías .

  7. Aliana dice:

    Es que chirrían esos textos “reformistas”, será la costumbre… Bastante cuesta aprender las reglas, para que llegue alguien y nos las cambie.

    Si se aplicaran esas reformas, casi tendríamos que aprender de nuevo a leer, ¿a ustedes no les cuesta leeer esos textos?

    Algunas normas son absurdas: ¿”Isrrael” por Israel? ¿Alguien puede pronunciar “enredar”, “alrededor” o “rosa” como una r simple? Imposible. A no ser que seas extranjero y no exista ese sonido en tu idioma, caso de los italianos con la J, que pronuncian como GU, resulta gracioso cuando dicen “Guan” por “Juan”.

    Totalmente de acuerdo con Ernesto, sin etimología no hay manera de explicarle a un niño (o a un extranjero que aprende castellano) por qué eso se escribe así y no de otra manera, de dónde vienen las palabras…

    Si en algo hay que ser conservador (yo no lo soy en política) es en el tema que nos ocupa; la gracia de que podamos entendernos los millones de hispanohablantes es que manejamos el mismo código, si no lo respetamos se corta ese enlace.

    Y si transigimos porque a la gente le cueste recordar cuatro reglas, que no son tantas, estaremos idiotizando a las nuevas generaciones, que con tanto móvil y tanta vaina ya están perdiendo parte de su cultura al pervertir su lengua.

    Y de spanglish, lenguaje SMS y “hoygan”, hablamos otro día.

    P.S. Descubrí este blog hace poco, muy bueno, felicidades y gracias.

  8. Manuel dice:

    A los etimologistas:

    El italiano prácticamente ha perdido la “h” (igiene, idrologia, alcol, ermetico) y los italo-hablantes ha sobrevivido sin problemas de etimologías ni vainas.

  9. JDiego dice:

    Inqluzo ze propuzieron otroz puntoz maz, qomo reemplazar también laz ezez
    Incluso se propusieron otros puntos más, como reemplazar también las eses

    por Z, y unir la B y la V en B (la qual zeria tanto de baqa qomo de burro).
    por Z, y unir la B y la V en B (la cual sería tanto de vaca como de burro).

    Qien tenga la oportunidad de ir a la qatedral en Buenoz Airez en la qe
    Quien tenga la oportunidad de ir a la catedral en Buenos Aires en la que

    eztá enterrado Zan Martín, berán qe en una plaqa dize “Jeneral” qon J.
    está enterrado San Martín, verán que en una placa dice “Jeneral” con J.

  10. Silvia Senz Bueno dice:

    De hecho, la ortografía chilena fue suavizándose de manera progresiva y si se abolió en 1927 fue por no contar con suficiente y sistemático apoyo oficial en un periodo en el que el hispanoamericanismo ganó terreno en América y la RAE recuperó buena parte de su ascendiente en las antiguas colonias.
    Cuando se oficializó en 1844, en un primer momento, fue algo más suave que la inicialmente propuesta ya no por Bello, sino por Domingo Faustino Sarmiento. Sarmiento sostuvo una acre polémica con Bello, rector de la Universidad de Chile, sobre la ortografía que debía implantarse en la educación nacional. La propuesta de Sarmiento era más radical y rupturista que la de Bello, y produjo el efecto reactivo de suavizar la de este. Además, la de Sarmiento casi coincidía con la que estaba llevando a la práctica la agrupación gremial de maestros madriñelos (con verdadero peso en la escena educativa, no como sugiere el prólogo de la Ortografía de la RAE), lo que originó en España el recurso de la Academia a la autoridad real y la oficialización de la ortografía académica en el mismo año de 1844, y su largo monopolio escolar.

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