La b, como todas las letras de nuestro alfabeto, tiene una larga historia detrás. Los signos con los que se escribe una lengua guardan el recuerdo histórico de las culturas que los han empleado.

Signo egipcio casa

Signo egipcio casa

El origen remoto de nuestra b hay que buscarlo en el signo que en la escritura egipcia representaba una casa. Probablemente se trataba de la planta de la edificación, con las paredes y la puerta, como se puede apreciar en la imagen.

Beth fenicia

Beth fenicia

La estilización de este dibujo da lugar al signo fenicio para la sílaba beth. En la nueva versión es fácil reconocer la casa pero con un trazo doblado hacia dentro. El signo mira hacia la izquierda porque el fenicio se escribía de derecha a izquierda. La escritura de los fenicios se diferenciaba de la nuestra en que no representaba sonidos individuales sino sílabas completas.

Beta griega

Beta griega

Los griegos aprenden a escribir de los fenicios, pero adaptando el silabario para representar sonidos individuales, es decir, inventan la escritura alfabética. Al hacerlo se quedan solamente con el primer sonido de la sílaba. De ahí sale la beta, que conserva el nombre fenicio, pero ya solamente representa el fonema /b/.

Los etruscos, a su vez, empiezan a escribir su lengua copiando y adaptando las letras griegas. Lo que más nos importa de esto es que más adelante le pasarán la b a un pueblo de pastores que dará mucho que hablar: los romanos. De ellos heredamos esta letra nosotros y todos los pueblos que escriben con el alfabeto latino.

  1. J. M. Rosario dice:

    Interesantísimo todo el blog. Espero que se sostenga siempre.

  2. ¿Qué es un pictograma? - BLOG DE LENGUA ESPAÑOLA dice:

    [...] La pictografía es uno de los primeros estadios por los que pasa el desarrollo de la escritura en la historia de las culturas y de las personas. En todas las culturas, mucho antes de que se llegara a fijar el lenguaje por escrito, se logró transmitir informaciones mediante dibujos que representaban objetos del entorno. En algún momento, se deja de inventar un dibujo nuevo cada vez que se quiere representar algo y se empieza a reaprovechar dibujos conocidos que ya están en circulación. Empieza así un proceso de fijación y convencionalización que puede conducir a nuevas fases en el desarrollo de la escritura. Nuestro alfabeto tiene un origen pictográfico aunque sus huellas hayan quedado borradas por milenios de evolución. Aunque hoy no sea en absoluto evidente, la historia de la a comienza con el dibujo de una cabeza de buey, y la be fue primero una casita. [...]

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