Oct 142010
 

Ya mencionábamos a propósito de los neologismos que no son solamente los hablantes quienes introducen nuevas palabras en la lengua para atender a necesidades expresivas. La Academia también tiene por costumbre lanzar propuestas que unas veces triunfan y otras no (el famoso La Academia propone…). Pues bien, hoy vamos a fijarnos en algunos de estos La Academia propone que pasaron a mejor vida. Repaso para ello los que recogía Manuel Seco en su inestimable Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (10.ª ed., Madrid, Espasa-Calpe, 1998). Los años transcurridos nos permiten contemplar estas propuestas con una cierta perspectiva, lo que no es posible con los términos sobre los que mantenemos discusiones parecidas en este preciso momento. Para este artículo me baso en lo que es frecuente en el español de España, aunque me alegraría enterarme de cómo andan las cosas en otros países.

La primera de estas voces es cámping. Como dice Seco: "la Academia propone utilizar en su lugar acampada o campamento" (1998: cámping). La falta de éxito probablemente se debió a que no es lo mismo irse de cámping, de acampada o de campamento, al menos en la variedad de español que a mí me resulta familiar. Un cámping son unas instalaciones en las que cualquiera puede alquilar una parcela para plantar su tienda o caravana, una acampada es la acción de acampar en algún lugar, y un campamento (en el sentido que nos interesa) es una actividad de acampada que se prolonga durante varios días o semanas y está organizada por algún organismo público, empresa o asociación. Más recientemente, en el Diccionario panhispánico de dudas (DPD, 2005), la Academia sugiere castellanizar la grafía en campin (con un plural cámpines). Solo el tiempo dirá si tendrá más éxito en este nuevo empeño que en el anterior.

Otra propuesta de castellanización gráfica fue la de kamikaze: "la Academia propone escribirla en la forma camicace, aunque la grafía usual sigue siendo la originaria, kamikaze" (Seco 1998: camicace). Basta una búsqueda en Google para darse cuenta de que la opción camicace es francamente minoritaria. Hoy ya ni siquiera la propia Academia la defiende. En el DPD aún la da por válida, pero recomienda escribirla con ka y zeta. Por otra parte, cabe preguntarse qué hubiéramos ganado si se hubiera impuesto la castellanización. La grafía internacional no parece que nos plantee especiales quebraderos de cabeza, mientras que la forma adaptada nos hubiera alejado de la escritura corriente para esta palabra en las lenguas de nuestro entorno, con lo que se hubiera entorpecido la comprensión mutua.

A los aficionados al espiritismo se les aconsejó en su día que para ponerse al habla con el otro mundo recurrieran a un medio en lugar de ir al médium, que es lo que habían hecho siempre: "La Academia propone medio […] como equivalente de médium, 'persona a la que se considera dotada de facilidad para comunicarse con los espíritus'" (Seco 1998: medio). El propio Seco reconocía que la forma adaptada no se usaba. No parece que se haya reactivado desde entonces, aunque se mantenga en el Diccionario de la lengua española (DRAE, 22.ª edición, 2001) como acepción número 12 de medio.

En el vocabulario musical también se intentó cambiar de son sustituyendo playback por previo: "Previo es el término que la Academia propone como traducción del inglés play-back, que, aunque de uso general hoy, sería ventajoso y no difícil reemplazar por su equivalente español" (Seco 1998: previo). Yo no he oído nunca a nadie decir que En la televisión se canta mucho en previo. No obstante, el DPD vuelve a la carga, ahora con pregrabado, e intenta que nos acostumbremos a decir: "En televisión normalmente se canta en pregrabado".

También se intentó sustituir el software por programas: "La Academia propone que en lugar de esta palabra se diga programa, aunque no ha obtenido mucho éxito, debido a que en informática ya se usa programa en otro sentido" (Seco 1998: software). Finalmente, software entró en el DRAE, aunque en el DPD se sigue insistiendo en que lo cambiemos por otras palabras siempre que haya ocasión.

Y para los aficionados al mundo de la economía y de la empresa tenemos, por último, truste para evitar trust: "El inglés trust (que en España se pronuncia corrientemente /trust/ o /trus/) significa 'combinación financiera que reúne varias empresas bajo una dirección única, y que ejerce un influjo preponderante en un sector económico'. La Academia propone adaptar la palabra inglesa al español en la forma truste" (Seco 1998: truste). Hoy el DPD menciona este intento, pero para reconocer su fracaso y desaconsejarlo definitivamente.

Naturalmente, no todas las propuestas académicas han tenido tan mala fortuna (y de ello nos tendremos que ocupar otro día); pero, en el fondo, la Academia propone y el hablante dispone.

 14 de Octubre de 2010  diccionarios, léxico, norma

  5 comentarios en “La Academia propone”

  1. Otra “proposición” de la Academia que no parece que vaya a triunfar es la de dejar solo “solo”, y eliminar “sólo” salvo caso de posible confusión del lector.

  2. Como siempre, enhorabuena. Me has dejado con mucha curiosidad por saber cuáles son las que sí tuvieron éxito. Por favor, no tardes mucho en seguir con este tema.

    Un saludo muy cordial.

  3. Con respecto a software, la propuesta de la Academia es bastante lógica, pero hay que decir “programas”, en plural y así sale en el DPD. No hay confusión. Incluso muchas veces software se puede traducir por programa en singular, sin confusión. Ejemplos, con el número de veces en Google solo a título referencial.
    1) El software para oficina (9). Los programas para oficinas (9.600, hasta yo me sorprendí).
    2) Gastamos mucho en software (0). Gastamos mucho en programas (0).
    3) Software gráfico (43.000). Programas gráficos (108.000).
    4) Estoy trabajando en un software de contabilidad (0). Estoy trabajando en un programa de contabilidad (0).
    5) Software de mala calidad (3.150). Programas de mala calidad (3.240, pero la mayoría son programas de televisión).
    6) Un software difícil de usar (1.890). Un programa difícil de usar (290). Unos programas difíciles de usar (0).

  4. Otro de los grandes éxitos de la RAE fue su propuesta ortográfica para güisqui.

    Yo no sé qué hacer con las nueva normativa de acentuación de los demostrativos y las palabras ambiguas (solo, etc.). Me parece claro y congruente, pero la inercia de los hablantes (en este caso, de los escribientes) es muy fuerte y cuando dejo de poner las tildes, habitalmente quedo por inculto.

  5. A mí también me parece un cambio lógico el de “solo”, “estos/as…” En este caso pretenden ceñirse a unas normas que ya existen. No escribimos de forma diferente “vino” de beber y el del verbo “venir”, y tampoco pasa nada.

    En los libros del colegio aprenderán la nueva normal, así que será ya lo normal en el futuro.

    Las normas que menos me gustan (realmente me disgustan) son las que atacan usos completamente arraigados en algunas zonas. Llevan siglos tachándolas de vulgarismos o arcaísmos, pero se siguen usando. No sé qué pasará al final (dentro de otros cuantos siglos…). Aunque veo que algunas palabras van siendo rescatadas y pasan a ser coloquialismos. Quizás sean las distintas academias de los diversos países las que están rescatando palabras, porque la impresión que a mí me da es que la RAE antes estaba muy centralizada y desconocía cómo se habla el español en muchos sitios. O prefiero pensar esto.

    Una cosa es que alguien haga un comentario como el que ha hecho el otro alberto en el tema “¿Dónde se habla el mejor español?”, y otra que la RAE hable en esos términos, que es más o menos lo que tradicionalmente ha hecho.

    El artículo de Alberto me ha parecido muy divertido. No sabía nada de lo de “camicace”, por ejemplo.