Ene 302012
 

Adolecer de algo es presentar algún defecto o padecer algún mal. En el siguiente ejemplo se utiliza este verbo correctamente:

(1) […] en aquellos tiempos mis buenos propósitos adolecían de una estructura excesivamente endeble [Almudena Grandes: Las edades de Lulú].

El ejemplo (1) se interpreta así: “Mis buenos propósitos tenían un defecto: su estructura era demasiado endeble”. Otro ejemplo correcto es el siguiente, tomado de un diario peruano:

(2) […] la Sala Penal Especializada […] declaró nula la sentencia contra el abogado y bloggero José Alejandro Godoy por “adolecer de vicios insubsanables por la ausencia de una argumentación coherente y congruente” [La República (Perú), 11-1-2012].

Hoy lo normal es que los males de los que adolecemos sean metafóricos. Antiguamente podían ser también físicos. De hecho, ese es su sentido originario y sigue siendo correcto emplearlo así. El uso metafórico que se ha impuesto en la lengua actual y que queda ejemplificado en (1) y (2) tiene su origen en este otro. Veamos un ejemplo del siglo XIX:

(3) Además, aunque tiene ya muchos años, está fuerte, no adolece de ningún achaque y por milagro sufre la más leve indisposición [Wenceslao Ayguals de Izco: La bruja de Madrid].

En el ejemplo (3) se nos describe a una persona que a pesar de su avanzada edad no padece achaques y solo muy de vez en cuando puede llegar a encontrarse levemente indispuesta. Los ejemplos de arriba son impecables. Si alguien tiene por costumbre utilizar este verbo en el sentido literal con que aparece en (3), puede seguir haciéndolo tranquilamente. Es un uso no solo correcto sino incluso elegante.

El problema viene cuando se le atribuye al verbo adolecer de manera impropia el sentido de ‘carecer de algo’, como aquí:

(4) La selección entrenada por Claude Onesta volvió a adolecer de las ideas y la fluidez ofensiva necesarias para superar con comodidad a los eslovenos [incorrecto].

El ejemplo (4), procedente de un diario español, lo que quiere decir es que a la selección de marras le faltaron ideas y fluidez ofensivas, que carecía de estas. Pues bien, se debería haber empleado cualquiera de esos verbos para expresarlo.

Por último, no está de más aclarar que adolecer no tiene nada que ver con adolescente ni adolescencia. Este error es más raro que el de (4), pero también se da. Se trata de un caso de etimología popular. Encontramos una muestra aquí:

(5) La etapa de la adolescencia, como la etimología misma de la palabra lo menciona “que adolece”, carece de la madurez para controlar el uso de dichas redes.

En (5) se mezclan dos usos incorrectos: adolecer como ‘carecer de algo’ y la idea de la relación con adolescencia.

Si no quieres que tu expresión adolezca de impropiedad, la solución es fácil: consulta el diccionario primero y escribe después.

 30 de Enero de 2012  léxico, verbo