Lívido forma parte del grupo de palabras con significados contrarios que posee el español, como cualquier otra lengua. Este adjetivo puede significar lo mismo ‘tremendamente pálido’ que ‘amoratado’. El significado más común hoy es, con diferencia, el primero. Así es como se emplea en este ejemplo:
(1) Fíjese en el temple que hemos demostrado ya estos días viéndole comparecer y descomparecer con el rostro lívido por el espanto [Juan José Millás: "Ánimo, presidente", acceso: 28-6-2012]
El espanto hace que nos quedemos pálidos y en ese sentido es como debemos interpretar lívido en (1).
Sin embargo, el significado etimológico de esta palabra es el otro, el que prácticamente ha caído en desuso. Lividus significaba en latín ‘azulado negruzco, de color plomizo’, como nos indica Corominas en su Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. De ahí sale nuestro significado de ‘amoratado’, que podemos encontrar ocasionalmente en textos de nuestros días, como (2):
(2) Cuando despertó definitivamente, ya se filtraban entre las tablas las primeras luces de un amanecer lívido [Luis Landero: Juegos de la edad tardía]
La expresión amanecer lívido hace referencia a los tonos violáceos que a veces toma el cielo al amanecer o al atardecer.
Es más fácil encontrar el significado etimológico si nos remontamos en el tiempo, como en este ejemplo de 1599:
(3) Pero si los bubones mostraren color lívido, negro o de diversos colores, [...] no hay que gastar tiempo en abrirle ni con lanceta ni con fuego o causto [Luis Mercado: Libro de la peste, tomado de CORDE]
Pero no pensemos por ello que el uso como ‘pálido’ es un invento de ayer por la tarde. No hay que buscar demasiado para encontrar un ejemplo de 1837:
(4) Consume el lecho repentina llama, / y de su madre el lívido esqueleto / con tristes voces a Ricardo llama [Juan Arolas: La sílfida del acueducto, tomado de CORDE]
No creo que allá por el siglo XIX se estilaran los esqueletos de color lila, por lo que la única interpretación que nos queda es la de ‘pálido’.
Ambos usos se consideran válidos hoy día. El único inconveniente que se nos puede presentar es que, ocasionalmente, no quede demasiado claro a qué nos referimos cuando empleamos este adjetivo; si bien la interpretación preferente en la lengua actual es la de ‘pálido’.
Conviene, eso sí, no confundir lívido con libido, que se escribe y pronuncia de manera parecida, pero significa algo completamente diferente, como puedes comprobar siguiendo el enlace anterior.
28 de junio de 2012 a las 18:51
Se podría decir, entonces, que “lívido” es un antónimo en sí mismo, es decir, es su propio antónimo?
Saludos.
28 de junio de 2012 a las 21:09
Sería interesante saber cómo y cuándo apareció el nuevo significado. Arriesgaría que fue por una confusión en el uso, como el ejemplo de abigarrado visto hace poco. Creo que nunca lo sabremos, ¿no?
29 de junio de 2012 a las 07:43
Como dices es muy necesaria una entrada sobre la palabra “libido”. Genera muchos equivocos o dudas sobre si es llana o esdrújula, si se acentúa o no.
29 de junio de 2012 a las 09:20
¿Se puede conjeturar? Yo apostaría a que la confusión está relacionada con el color que toman los cadáveres humanos dependiendo del estado en que se encuentra o de la causa de la muerte (desangrado, ahogado, etc.)
29 de junio de 2012 a las 16:09
Curiosamente, el diccionario de María Moliner solo recoge la acepción de ‘morado’, ‘amoratado’ o ‘cárdeno’ y añade: «Se emplea con frecuencia impropiamente con el significado de “pálido”».
29 de junio de 2012 a las 16:55
La cuestión es que el error se debió difundir porque la RAE no indicó que lo era. El diccionario debería recoger la acepción errónea actual porque duró mucho tiempo, para evitar confusión; pero se podría clasificar por ejemplo como incorrección, de igual forma que existen otras denominaciones como vulgarismo.
29 de junio de 2012 a las 18:42
A veces los mensajes tardan en aparecer, ¡no leí el comentario de Day!