Dic 052013
 

La comunicación electrónica es rápida, es inmediata, es directa; pero eso no es excusa para que aparezca descuidada y plagada de errores. Igual que es rápido escribir, es rápido corregir. Gracias a la escritura electrónica, la corrección es hoy más fácil que nunca. Todo es cuestión de que te tomes el trabajo de releer los correos antes de enviarlos.

Debemos cuidar la ortografía por respeto a nuestro destinatario y a nosotros mismos. El que haya reglas para escribir no es un capricho. Están ahí porque facilitan la lectura y la comprensión. Cuando enviamos a alguien un correo con incorrecciones ortográficas, le estamos obligando a hacer un esfuerzo suplementario para entendernos. Pero además le estamos poniendo en apuros ortográficos a él mismo porque un factor fundamental para la fijación de la ortografía es leer textos en los que esta es correcta. Es como si alguien acaba de pasar la aspiradora y tú le llenas el suelo de barro.

Por lo que te toca a ti directamente como autor, debes tener en cuenta que ese correo electrónico es tu tarjeta de visita. Las incorrecciones ortográficas te quitan la credibilidad que pudieras tener y hacen menos efectivos tus escritos. ¿Cómo te quieres presentar? Esa es la cuestión. En las cosas grandes la gente se presenta como cree que se debe presentar. Es en los detalles donde se muestra como es. Por eso la ortografía resulta fundamental en la correspondencia profesional. Si alguien te promete un servicio excepcional o la ejecución impecable de un proyecto, pero no se toma la molestia de releer veinte líneas, ¿qué puedes esperar?

Hay un tipo de faltas de ortografía que afecta a nuestra propia persona. Todos los días recibo correos electrónicos con el nombre del remitente en minúsculas. Pues bien: si tú te pones en minúsculas, los demás te verán en minúsculas.

Los correctores ortográficos no sustituyen a un buen diccionario. Ante las dudas ortográficas, debes apoyarte en uno. Tienes a tu disposición nada menos que el Diccionario de la lengua española en la página web de la Real Academia Española.

Tampoco menosprecies los errores de mecanografía. No son tan preocupantes como las verdaderas faltas ortográficas, pero también hablan, también explican cosas sobre ti.

Créeme, no se puede escribir de manera efectiva sin corrección ortográfica.

 5 de diciembre de 2013  escritura

  Un comentario en “La ortografía en correos electrónicos”

  1. Estimado Alberto: gracias, gracias, gracias. No tengo palabras para expresar el agradecimiento que te tengo por todo lo que haces por nuestra lengua. Enhorabuena.