Dic 122013
 

Con los denominados verbos de afección psíquica se da una alternancia en el uso de los pronombres personales que está muy relacionada con el leísmo y que se considera perfectamente correcta. Comparemos estos dos ejemplos:

(1) A la marquesa la molesta Sisebuto.

(2) A la marquesa le molesta Sisebuto.

Para la mayoría de los hablantes, se produce un contraste de significado entre una y otra oración. En (1) interpretamos que Sisebuto está haciendo algo intencionadamente (‘aposta, adrede’) y que como consecuencia la marquesa se molesta. Hay una actividad voluntaria por parte de alguien que induce una alteración del estado de ánimo de otra persona.

En cambio, en (2) el pobre Sisebuto no hace nada y es la marquesa la que no le puede ver. Porque sí. Porque ella es así. Aquí nadie hace nada para molestar a nadie, sino que la causa de la molestia hay que buscarla en el carácter o la psicología de quien se siente molesto.

Para concretar un poco, podemos decir que los verbos de afección psíquica son los que expresan alteraciones en el estado de ánimo de las personas. Entre otros, tenemos molestar, fastidiar, divertir, entretener, animar, asustar, aterrorizar, exaltar, etc.

Como decía arriba, este fenómeno está muy relacionado con el leísmo, aunque no es propiamente leísmo. Lo que tenemos aquí es más bien un cambio de régimen del verbo, que dependiendo de ciertas características del sujeto se construye con un complemento directo, como en (1) o con uno indirecto, como en (2). El contraste se aprecia más claramente aún cuando contraponemos un sujeto dotado de voluntad con uno que carece de ella, como aquí:

(3) A la marquesa la divierte Sisebuto.

(4) A la marquesa le divierte ir a París.

En (3) tenemos que interpretar que el sujeto está haciendo cosas activamente con la intención de divertir a la marquesa. En (4) es simplemente el hecho de viajar a una ciudad determinada lo que excita el ánimo del sujeto, pero está claro que el acto de viajar no tiene intención ni nada que se le parezca.

El uso de los pronombres le, lalo presenta una enorme complejidad en nuestra lengua. Se entrelazan aquí cuestiones de norma, de régimen verbal, de variación, etc., que pueden hacer dudar incluso a las personas más avezadas.

 12 de Diciembre de 2013  morfología, sintaxis, verbo

  2 comentarios en “Leísmo y verbos de afección psíquica”

  1. No ha habido que esperar mucho por la entrada, que además es estupenda. No se puede explicar con más claridad una cuestión que, en efecto, parece ciertamente compleja.

  2. ¡Por fin un poco de luz en el tenebroso espacio del leísmo! Muchas gracias, tu entrada me resuelve muchas dudas.