Sep 192013
 

No por evidente hay que dejar de repetirlo: nunca pulses el botón de enviar sin antes releer tu correo de cabo a rabo.

Ya has terminado de escribir y estás a punto de mandar el mensaje. Muy bien. Este es el momento de hacer unas cuantas comprobaciones:

1. ¿He rellenado la línea de asunto?

2. ¿He incluido todos los destinatarios? ¿Me falta alguno? ¿Me sobra alguno?

3. ¿He incluido un encabezamiento o saludo en mi correo?

4. ¿He contado todo lo que tenía que contar? ¿Se me queda algo en el tintero?

5. ¿Lo que cuento sigue un orden adecuado?

6. ¿He dividido el contenido en párrafos? ¿Es correcta la división?

7. ¿No se me habrá colado alguna faltita de ortografía…?

8. ¿He incluido todos los archivos adjuntos que tenía que incluir?

Ya está. ¿Ya puedo mandarlo? Bueno, antes de dar ese paso, te recomiendo que consideres dos puntos más:

9. ¿Son adecuados el tono y contenido de mi correo?

10. ¿Cómo reaccionaría yo si recibiera un correo así?

Los correos electrónicos son alados: una vez que los has soltado, no hay forma de hacerlos regresar. Piénsate bien lo que envías al mundo.

P.S.: Ya va habiendo sistemas de correo electrónico que permiten recuperar un mensaje que se ha enviado, pero yo no contaría demasiado con esa posibilidad.

 19 de Septiembre de 2013  escritura