Nov 262014
 

La asimilación es un fenómeno que se produce cuando un sonido de la cadena hablada adopta algún rasgo de otro sonido cercano que influye en él. Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando pronunciamos la secuencia hasta luego como [atta luégo]. La pronunciación que indicamos en el ejemplo se puede dar en una articulación relajada y coloquial, pero además de eso es característica de algunas variedades del español.

Podemos diferenciar varios tipos:

1 Si atendemos a la distancia que hay entre los sonidos, podemos establecer una primera diferencia entre asimilación por contacto y asimilación a distancia.

1.1 La asimilación por contacto es la que se produce entre sonidos que son contiguos en la cadena hablada. Este tipo de asimilación se da con mucha frecuencia en la pronunciación del español. Por ejemplo, la ese normalmente se pronuncia sorda en nuestra lengua. Esto quiere decir que no se produce vibración de las cuerdas vocales. Sin embargo, cuando va seguida por una consonante sonora, se contagia de la sonoridad de esta. Sonoro quiere decir aquí que se pronuncia con vibración de las cuerdas vocales. Puedes percibirlo haciendo una prueba. Estrecha tu cuello (sin pasarte, claro) entre el pulgar y el índice, y pronuncia a continuación estas palabras:

(1) hasta

(2) rasgo

En (1) notarás que no hay vibración en el centro de la palabra, en los segmentos que coinciden con las consonantes. En (2), en cambio, sentirás que hay vibración en toda la palabra. Esto ocurre porque el sonido [g] le traspasa por contacto el rasgo de sonoridad a la ese que le precede.

1.2 La asimilación a distancia, en cambio, es la que se produce entre sonidos que no están directamente en contacto. Es lo que ocurre cuando pronunciamos [álbol] en lugar de [árbol]. La pronunciación indicada se da a veces como resultado de un lapsus linguae, aunque hay también variedades del español en las que es frecuente.

2 Cuando nos fijamos en el sentido en que se produce la asimilación, diferenciamos entre asimilación regresiva y asimilación progresiva.

2.1 La asimilación regresiva es la que va hacia atrás, es decir, se produce cuando un sonido influye en otro que le precede. Es muy frecuente en español. La pronunciación sonora de la ese de rasgo, desde es un ejemplo. También encaja aquí el ejemplo [álbol] mencionado arriba.

2.2 La asimilación progresiva, en cambio, es la que va hacia adelante. Es, por tanto, la que se produce cuando un sonido induce cambios en alguno de los que le siguen. Es más complicado encontrar ejemplos en español, pero no es imposible. Fíjate en la palabra hazte. El sonido ce es interdental (para pronunciarlo situamos la punta de la lengua entre los dientes). El sonido te, en cambio, es dental (se pronuncia apoyando la punta de la lengua contra la cara interior de los incisivos superiores). Pues bien, en hazte la te tiende a adelantar su punto de articulación y a interdentalizarse por influencia del sonido anterior.

3 Por último, según el alcance del fenómeno se distingue entre asimilación total y asimilación parcial.

3.1 La asimilación total se produce cuando un sonido se convierte en una réplica exacta de otro. En español la encontramos, por ejemplo, en la pronunciación de mismo como [mímmo]. Esta pronunciación se da a veces en el habla coloquial y relajada, pero también, de forma sistemática, en ciertas variedades de la lengua.

3.2 La asimilación parcial se da cuando solamente se modifica algún rasgo o rasgos, pero sin que llegue a producirse la identidad. Por ejemplo, el sonido ene normalmente es alveolar, es decir, se pronuncia apoyando la punta de la lengua contra los alvéolos de los incisivos superiores. Sin embargo, en ancho se vuelve palatal por influencia del sonido che. Pronuncia esta palabra y comprobarás cómo la lengua se aplasta contra el paladar.

Como vemos, la asimilación es un fenómeno muy amplio. He procurado escoger ejemplos procedentes del español de nuestros días para facilitar la comprensión, pero conviene aclarar que muchas palabras de la lengua actual son el resultado de procesos históricos de asimilación a partir del latín. Así se llegó, por ejemplo, a nuestra forma actual paloma a partir del latín palumba. Por el camino se produjo la asimilación total de la be hasta el punto de quedar embebida en la eme. Los procesos de asimilación son fundamentales en el cambio lingüístico.

No es imprescindible tener conocimientos sobre la asimilación para llegar a dominar la pronunciación de la lengua materna, aunque esto puede resultar de gran ayuda. En cambio, sí que será imprescindible descender hasta estos fenómenos si queremos llevar la pronunciación de una lengua extranjera a un nivel que se vaya acercando al de los nativos.

 26 de Noviembre de 2014  lengua oral