Jun 032015
 

Tenemos un puñado de adjetivos en español cuyo significado cambia dependiendo de si van antes o después del nombre.

Por eso, si digo que tengo un nuevo Ferrari, lo que hay que entender es que me he hecho con otro más (lo que implica que ya tenía alguno antes). En cambio, un Ferrari nuevo es uno que estoy estrenando.

Cuando afirmo que tengo cierta noticia que comunicar, a lo que me refiero es a que voy a dar alguna noticia. En cambio, si voy a anunciar una noticia cierta, esto significa que se trata de una información verídica.

Si la entrenadora de un equipo de fútbol asegura que Mariana es una gran jugadora, todos entenderemos que la susodicha posee excelentes cualidades para el balón. Otra cosa sería que Mariana fuera una jugadora grande, o sea, con una talla considerable.

La expresión ¡menudas manzanas! es una alabanza. El adjetivo tiene valor ponderativo. En cambio, unas manzanas menudas son de pequeño calibre, así que no valen gran cosa.

Un simple empleado es alguien que no pasa de la posición básica de empleado; pero un empleado simple es un empleado un poco tonto.

 

Un pobre hombre es alguien desdichado, mientras que un hombre pobre es una persona que se encuentra en la indigencia.

Si te dan una única oportunidad, más vale que la aproveches porque solo tienes una. En cambio, si lo que te ofrecen es una oportunidad única, de lo que se trata es de que no tiene comparación: es extraordinaria.

Se podrían proponer algunos ejemplos más, pero estos son suficientemente representativos.

 3 de Junio de 2015  adjetivo, sintaxis