Ago 222015
 

Resuelvo hoy por escrito algunas consultas lingüísticas como continuación de la emisión radiofónica de esta semana.

Nuestro amigo Alfonso está un tanto escandalizado por el uso abusivo que últimamente se hace de la preposición desde en oraciones como las siguientes:

(1) Desde la Dirección General de Tráfico se está intentando luchar contra los accidentes en carretera.

(2) Te lo digo desde la sinceridad.

La forma normal de decir esto sería más bien:

(3) La Dirección General de Tráfico está intentando luchar contra los accidentes en carretera.

(4) Te lo digo con sinceridad.

Tenemos (1) y (2) un uso metafórico de desde al que no hay por qué ponerle objeciones más allá de la siguiente: lo poco agrada y lo mucho cansa. Este tipo de recursos tiene sentido cuando añade variedad o viveza a la expresión. Utilizados adecuadamente pueden ser una forma de llamar la atención de nuestro interlocutor. Sin embargo, pierden su función cuando se repiten hasta la saciedad. Si todo el mundo lo está diciendo, es el momento de abandonarlo y buscar que aporte algo de originalidad y frescura al discurso.

Antonio se pregunta si la forma correcta es no me dio tiempo de pensarlo o no me dio tiempo a pensarlo.

La variante más frecuente es no me dio tiempo a pensarlo. Si hubiera que dar preferencia a una de las dos, yo escogería esta, que está construida sobre el esquema del verbo dar. La preposición a forma parte del plan de construcción de este verbo, como cuando decimos Le di diez euros a Juanito o Le he dado cera al suelo. No creo que se pueda considerar incorrecta tampoco la otra variante. La diferencia que hay es que en la primera pensarlo depende directamente del verbo dar, mientras que en la segunda depende de tiempo:

(5) (Da (tiempo) (a pensarlo))

(6) (Da (tiempo (de pensarlo)))

Estuardo tiene también una duda de preposiciones. Se plantea si lo correcto es andar de puntillas o andar en puntillas (o sea, andar sobre las puntas de los pies).

También en este caso se pueden aceptar ambas. La expresión más frecuente con diferencia es de puntillas, pero en algunas variedades del español se prefiere en puntillas, lo cual es igualmente válido. Hay incluso quien dice de puntitas.

Blanca me pregunta si hay alguna diferencia entre en persona y personalmente.

En principio puede parecer que son equivalentes y, de hecho, así es en algunos contextos. Por ejemplo, en (7) y (8) lo son:

(7) De este asunto se va a ocupar el ministro en persona.

(8) De este asunto se va a ocupar el ministro personalmente.

Sin embargo, cuando tenemos dos expresiones constituidas sobre una misma raíz, pero con la diferencia de que una está formada por una sola palabra y la otra, por varias, lo normal es que el significado sea parecido pero no idéntico.

Entre estas dos encuentro, como mínimo, la siguiente oposición: en persona contiene la noción de ‘estar presente’, que no tiene por qué formar parte del significado de personalmente. Por ejemplo, si el director de una fábrica felicita en persona a los mejores obreros, interpretamos necesariamente que se ha presentado allí para verlos y hablar con ellos. Sin embargo, si los felicita personalmente, ha podido desplazarse él mismo, pero también enviar un correo electrónico, una carta, etc. El siguiente ejemplo no causaría extrañeza a nadie:

(9) El director me ha felicitado personalmente por correo electrónico.

En cambio, este otro no funciona:

(10) El director me ha felicitado en persona por correo electrónico.

Más clara todavía es la diferencia aquí:

(11) ¡Qué emoción! ¡Plácido Domingo, en persona!

Si en (11) intentáramos utilizar personalmente, nos daríamos cuenta al instante de que está fuera de lugar.

En resumen: sí, hay una diferencia. De lo contrario, no existirían las dos expresiones. Lo que ocurre es que en ciertos contextos pueden alternar las dos.

 22 de agosto de 2015  dudas