Dic 152015
 

En español, las letras uve y be compiten para representar el sonido [b]. Sin embargo, dicha competición es desigual porque los contextos en que puede aparecer la uve son mucho más reducidos que los de su rival. Vamos a ver algunas de las restricciones que afectan a dicha letra.

En primer lugar, detrás de una uve solo puede aparecer una vocal, como en estas palabras:

vacío

tuve

vida

cautivo

bravucón

La excepción es ovni, pero esto se explica fácilmente. En realidad, esta palabra es una sigla: objeto volante no identificado.

La be, en cambio, no tiene esta restricción. Basta una ojeada al diccionario para comprobar que detrás de ella se puede escribir una diversidad de consonantes, por ejemplo: brillo, objeto, subterráneo, obnubilado…

En segundo lugar, la uve no aparece en final de palabra. Las pocas excepciones son claramente de origen extranjero: (cóctel) molotov. Tampoco es que tengamos muchas palabras que terminen en be, pero alguna hay, como baobab, club, esnob, web, etc. Aunque se trata también de préstamos, algunos de ellos tienen ya un grado de integración considerable en nuestra lengua.

En realidad, estas dos restricciones se pueden resumir en una: después de una uve tiene que aparecer una vocal. Si aparece una consonante, la grafía es incorrecta y si no aparece nada (final de palabra), también lo es.

En tercer lugar, cuando se puede escoger entre be y uve, se prefiere la be. Solo hay un puñado de palabras que admitan esta alternancia:

endibia/endivia

cebiche/ceviche

boceras/voceras (en el sentido de ‘bocazas’)

bargueño/vargueño

En cada par he destacado en negrita la forma con be porque es la más frecuente y la que se prefiere, aunque no se considere falta utilizar la otra grafía. Estos pares son pocos y cada vez van siendo menos. Por ejemplo, ya se ha desechado la antigua alternativa Serbia/Servia. Hoy solo se considera correcta la forma con be, lo mismo para el nombre del país que para sus derivados.

La uve es la eterna candidata a desaparecer en una hipotética reforma de la ortografía, pero de momento ahí sigue: enrocada y dando quebraderos de cabeza a generación tras generación de aprendices de español.

 15 de diciembre de 2015  , , ,