Nov 102015
 

Este artículo es parte del libro Escribir un blog y que te lean.

Escritor es quien escribe. ¿De qué? ¿Dónde? ¿Cómo? Eso ya tiene menos importancia.

Si te interesa esto de escribir, habrás oído hablar de un tal Cervantes. Cervantes llevó una vida más bien desdichada. Todo lo que intentaba le salía mal, incluida la literatura. Se pasó años y años corriendo en pos del éxito, pero el éxito se mostraba esquivo. Lo intentó con La Galatea, una novela pastoril. No lo consiguió. Probó suerte con el teatro, pero sus entremeses pasaron por los escenarios sin pena ni gloria. Tampoco su poesía logró el eco que él esperaba.

Cuando por fin logró tocar el éxito, ya con 57 años, fue gracias al Quijote y eso fue el colmo. El Quijote no se sabía muy bien lo que era. Literariamente no era nada. No encajaba en ninguno de los géneros conocidos y apreciados en su época. Para que nos hagamos una idea, era una especie de charlotada, una obra ridícula que entretenía a la gente y poco más. El sueño de Cervantes era conquistar la fama haciendo literatura con mayúsculas; por ejemplo, con una novela bizantina como el Persiles, obra publicada después de su muerte y hoy ya prácticamente olvidada.

Y, sin embargo, el público adoraba el Quijote. Hoy sabemos que esa ocurrencia de Cervantes es la primera novela moderna y se considera a su autor uno de los mayores genios literarios de su tiempo. Creó un molde nuevo que se iba a convertir en un cauce privilegiado de expresión para las inquietudes del hombre moderno. Pero eso Cervantes no lo sabía en 1605 y se tenía que conformar con un triunfo sin prestigio, que le daba la fama, pero le quitaba la gloria.

Hoy todo lo que se publica en Internet, empezando por los blogs, se encuentra en una zona de sombra comparable a la del Quijote en su día, pero probablemente esa es la penumbra que precede al amanecer. Esas publicaciones todavía no cuentan porque no han encontrado acomodo en la estimativa, porque no han tenido tiempo para hacerse su lugar en el canon. Pero lo que hoy no es nada mañana será algo. Y entonces serán muchos los que lamentarán no haberse lanzado en su momento a experimentar con esta nueva forma de escribir y publicar.

Lo importante es escribir textos que merezcan la pena. Lo que hoy es inclasificable puede convertirse algún día en la medida de todas las cosas. Quien hoy es bloguero mañana será escritor.

Si hay algo dentro de ti que te empuja a escribir, si no tienes más remedio que escribir, escribe. Escribe guiándote por lo que piensas tú, por lo que te dicen tu cabeza y tu corazón, no por lo que va a pensar la gente ni por el soporte en que se va a publicar. Y si quieres, para confirmar o desechar tus dudas y tus esperanzas, pregunta a un puñado de personas con nombres y apellidos. Dales tu texto y pídeles opinión.

No pienses que esto va solamente con quienes se sientan delante del ordenador con aspiraciones más o menos literarias. Escritor es quien escribe. De qué, dónde y cómo es secundario.

 10 de noviembre de 2015  , ,