Abr 202015
 

La raya se puede utilizar para marcar el comienzo de las diferentes intervenciones de un diálogo, por ejemplo:

—Oiga, ¿es verdad que todos los cretenses son mentirosos?

—No, ¡por Zeus!, eso es una infamia.

—Pues lo dicen hasta los filósofos.

—Habladurías de gentes ociosas.

El diálogo de arriba nos permite constatar cómo se emplea la raya en estos casos. En primer lugar, aparece encabezando cada una de las intervenciones, sin que pueda escribirse ninguna otra letra o signo antes de la raya. Además tiene que ir pegada a la primera palabra de la intervención. Dejar un espacio en blanco es un error ortotipográfico. Como vemos, al final de cada intervención hay un punto y aparte. Por tanto, la siguiente intervención empieza en párrafo separado. Por otro lado, debemos prestar atención para no confundir la raya y el guion.

Además de estas rayas que sirven para introducir las intervenciones, encontraremos en los diálogos otro uso de la raya como signo doble que permite enmarcar las aclaraciones del narrador. Este otro uso es más complejo y habrá que dedicarle su propio artículo.

 20 de abril de 2015  ortografía