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	<title>BLOG DE LENGUA ESPAÑOLA &#187; metáfora</title>
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	<description>ALBERTO BUSTOS</description>
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		<title>Las funciones del lenguaje de Bühler</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jun 2011 03:57:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Bustos</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Uno de los desarrollos más notables de la concepción de la lengua como herramienta es el conocido como modelo del órganon de Karl Bühler, en el que este da cuenta de las funciones del lenguaje. Lo publica por primera vez en 1934 en su obra Teoría del lenguaje (Sprachtheorie), que fue traducida al español por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://lengua-e.com/blog/wp-content/uploads/2011/06/Organon-Modell-Buehler.png"><img class="alignleft size-full wp-image-2682" title="El modelo del lenguaje como herramienta de Bühler" src="http://lengua-e.com/blog/wp-content/uploads/2011/06/Organon-Modell-Buehler.png" alt="El modelo del lenguaje como herramienta de Bühler" width="310" height="238" /></a>Uno de los desarrollos más notables de la concepción de <a title="la lengua como herramienta" href="http://blog.lengua-e.com/2011/la-lengua-como-herramienta/" target="_blank">la lengua como herramienta</a> es el conocido como <em>modelo del órganon</em> de Karl Bühler, en el que este da cuenta de las funciones del lenguaje. Lo publica por primera vez en 1934 en su obra <em>Teoría del lenguaje (Sprachtheorie)</em>, que fue traducida al español por Julián Marías.</p>
<p>El punto de partida está en el <em>Crátilo</em> de Platón, donde se afirma que la lengua es una herramienta (<em>órganon</em> en griego) y que esa herramienta sirve para que una persona le diga a otra algo sobre las cosas. Bühler desarrolla y enriquece esta <a title="metáfora" href="http://blog.lengua-e.com/2011/la-metafora/" target="_blank">metáfora</a> platónica añadiéndole dimensiones adicionales. Su concepción se resume en un famoso diagrama que reproducimos aquí.</p>
<p>En el centro está el signo (Z &#8211; <em>Zeichen</em>), entendido como fenómeno acústico concreto, es decir, como algo que una persona concreta dice en un lugar y un momento dados. Desde este, parten unas líneas hacia arriba que lo vinculan con los objetos y estados de cosas del mundo <em>(Gegenstände und Sachverhalte).</em> Cuando se establece este vínculo entre un signo lingüístico y la realidad extralingüística, el primero adquiere la condición de símbolo, de algo que está ahí para representar otras cosas, y nos encontramos ante la función representativa del lenguaje <em>(Darstellung).</em></p>
<p>La primera función del lenguaje consiste, por tanto, en decir cosas sobre el mundo, pero no es la única. El signo también aparece unido con el receptor <em>(Empfänger),</em> puesto que lo que se dice se dice para alguien. En este sentido, el signo lingüístico es una señal que lanzamos a nuestro interlocutor. A la función correspondiente se la denomina apelativa <em>(Appell) </em>por lo que tiene de llamada dirigida a alguien, con la que se pretende captar su atención y conseguir algún tipo de reacción ante lo que decimos.</p>
<p>No hay que olvidar tampoco que si el signo existe es porque alguien lo emite, y de ahí que aparezca también vinculado con su emisor <em>(Sender).</em> En esta dimensión el signo es síntoma, o sea, deja traslucir algo de lo que hay en el interior de la persona que lo emitió y su función es expresiva <em>(Ausdruck)</em> por cuanto permite al hablante sacar a la luz lo que lleva dentro.</p>
<p>El modelo del <em>órganon</em> no es solo un modelo del lenguaje, sino también de la comunicación y constituye un importante precedente de posteriores teorías semióticas. Será reelaborado por Jakobson, que ampliará las funciones hasta llegar a seis.</p>
<p>Lo importante es entender que, por encima de su apariencia abstracta, Bühler intenta explicar con su modelo algo tan sencillo y tan complicado como que yo pueda preguntar a un desconocido en la calle por dónde se va a un sitio y él me haga caso, comprenda adónde quiero ir, se dé cuenta de que estoy perdido y un poco cansado y me acompañe hasta la esquina para mostrarme el camino que quiero tomar.</p>
<p><strong>Nota:</strong> la ilustración del modelo del <em>órganon</em> ha sido realizada por Hermy a partir del original de Karl Bühler, se ha accedido a ella a través de <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Organon-Modell-corr.png">Wikimedia Commons</a> y está sujeta a las licencias de <a href="http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html">documentación libre de GNU 1.2</a> o <a href="http://www.creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/">Creative Commons Atribución &#8211; Compartir bajo la misma licencia 3.0</a>.</p>
<p>[<a title="Blog de Lengua Española" href="http://blog.lengua-e.com/" target="_blank">Blog de Lengua Española</a> de Alberto Bustos, <a title="Las funciones del lenguaje de Karl Bühler" href="http://blog.lengua-e.com/2011/las-funciones-del-lenguaje-de-buhler/" target="_blank">Las funciones del lenguaje de Karl Bühler</a>]</p>
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		<title>La metáfora</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Mar 2011 21:06:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Bustos</dc:creator>
				<category><![CDATA[gramática]]></category>
		<category><![CDATA[léxico]]></category>
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		<description><![CDATA[La metáfora es una vieja conocida de la retórica, que la situaba entre las figuras de dicción. Desde un punto de vista retórico, la metáfora se suele considerar una comparación abreviada que se basa en una semejanza entre dos entidades o conceptos. Así, al menos, es como nos la presenta Lausberg en su Manual de retórica [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La <strong>metáfora</strong> es una vieja conocida de la retórica, que la situaba entre las figuras de dicción. Desde un punto de vista retórico, la metáfora se suele considerar una <strong>comparación abreviada </strong>que se basa en una <strong>semejanza </strong>entre dos entidades o conceptos. Así, al menos, es como nos la presenta Lausberg en su <em>Manual de retórica literaria.</em> Se dice que es una comparación abreviada porque carece del vínculo comparativo que encontramos en un símil como <em>Tus dientes son <strong>como</strong> perlas.</em> Si a partir este ejemplo nos arriesgamos a un pequeño salto y decimos <em>Tus dientes son perlas,</em> ya hemos entrado en el terreno de la metáfora. La semejanza habremos de buscarla en las propiedades de uno y otro elemento, que tendrán algunas en común; en el caso que nos ocupa, por ejemplo, la blancura, el brillo, la dureza y, quizás, el valor.</p>
<p>Yo me conformaré con esta presentación esquemática de la idea tradicional, literaria, de metáfora. Personas hay que pueden abordar el asunto con mayor fundamento. A mí me interesa más aportar aquí la perspectiva del lingüista.</p>
<p>Fijémonos, para empezar, en la etimología. El sustantivo <em>metáfora</em> se deriva del verbo griego <em>metaphéro,</em> que significa &#8216;llevar algo a otro sitio, trasladarlo&#8217;. Esto es importante porque nos da una idea del mecanismo básico que subyace a la metáfora (¿no hemos dicho siempre que da lugar a significados traslaticios?).</p>
<p>En el corazón de todas sus definiciones encontramos la noción de que se entabla una relación entre realidades pertenecientes a dos ámbitos diferentes, de manera que se usa el primero para aprehender el segundo. Al hacerlo se proyecta sobre este último una parte de las propiedades del primero. Y si es cierto que se da una relación de semejanza entre una y otra realidad, también lo es que dicha semejanza no es inherente a ellas, sino que se trata de una semejanza inducida que no existe con independencia de la metáfora. O sea, que antes que buscarla en las cosas en sí, haríamos bien en volver la mirada hacia nuestro interior, más concretamente, al funcionamiento de nuestro sistema cognitivo.</p>
<p>La relación de semejanza la establecemos nosotros. En el célebre ejemplo de las perlas y los dientes, una realidad perteneciente al ámbito animal, concretamente, de la ostra, nos sirve para hablar de una parte del cuerpo de una persona. De todas las propiedades que tiene la perla, enlazamos algunas con las del diente. Ya hemos mencionado arriba la blancura, el brillo y la dureza. Y decíamos que quizás también el valor. Pero ¿esto es algo intrínseco al diente o algo que le estamos añadiendo gracias a la metáfora y que nos permite contemplarlo a una luz diferente, que es la que se desprende del mundo de las joyas, el lujo, lo precioso? Y, en cambio, hay otras propiedades de la perla que no intervienen, como la redondez o la composición química. Esto ha de ser forzosamente así, pues de lo contrario no se trataría de una comparación o asimilación, sino de que lo uno sería estrictamente lo otro.</p>
<p>Y si hacemos el ejercicio mental de asimilar los dientes con terrones de azúcar, bolitas de pan de Viena o trocitos de tiza, iremos viendo cómo nuestra percepción de ese diente va transformándose según la luz que arrojemos sobre él. Mucho de esto lo vamos entendiendo cada vez mejor gracias al trabajo de científicos cognitivos como George Lakoff y Mark Johnson.</p>
<p>La metáfora es un instrumento de gran utilidad en la ardua tarea de explicarnos qué es y cómo es el lenguaje. Nos sirve así para desentrañar un gran número de procesos de cambio lingüístico, tanto del léxico como de la gramática.</p>
<p>La metáfora permite aumentar el repertorio de significados de una palabra o expresión al irle añadiendo a su significado básico otros nuevos que se derivan de este. Contribuye así al aumento de la <a title="polisemia" href="http://blog.lengua-e.com/2011/polisemia/" target="_blank">polisemia</a>. Por ejemplo, las partes de nuestro propio cuerpo se convierten en fuente de abundantes metáforas que nos permiten nombrar cada vez más objetos. Pocas cosas habrá que sean más importantes para un ser humano que sus manos. Y por eso <em>vemos</em> manos por todas partes. Así, decimos que los relojes tienen manos o manecillas (pues al fin y al cabo son pequeñas) o que tiene mano un mortero; en una partida de cartas, a quien primero juega le llamamos mano; alguien que es influyente tiene mucha mano (en el ministerio, el ayuntamiento o donde sea); una medicina que me va bien diré que es mano de santo&#8230;</p>
<p>Pero no hemos acabado. La acción prototípica que realizamos con las manos es la de coger cosas (aunque también podamos utilizarlas para espantarnos las moscas, aplaudir o quitarnos el sol de los ojos). Nos pasamos el día cogiendo paraguas, libros y teléfonos móviles. Eso ha dado pie a que podamos coger chistes, resfriados o enfados. Y no contentos con coger nosotros lo que de por sí es inasible, nos empeñamos en reconocer esta acción hasta en objetos y acontecimientos, de modo que aseguramos con pleno convencimiento que la tierra no coge el agua, que nos ha cogido una tormenta en medio del bosque o que nuestro nuevo coche coge muy bien las curvas. Cada uno de estos usos está basado en una metáfora diferente, pero en todos ellos reconocemos el significado básico de <em>coger</em> sobre el que se han formado.</p>
<p>A veces, los nuevos significados se van sumando a los que ya existían. En otras ocasiones, un nuevo significado puede llegar a desplazar al antiguo y quedar como único superviviente. Por ejemplo, <a title="nuestras piernas fueron en tiempos jamones" href="http://blog.lengua-e.com/2008/la-pierna-es-un-jamon/" target="_blank">nuestras piernas fueron en otros tiempos jamones</a>. La palabra <em>perna</em> significaba en latín &#8216;jamón&#8217;, pero alguien tuvo un buen día la ocurrencia de utilizarla humorísticamente para nombrar las extremidades inferiores de las personas. El chiste gustó, se institucionalizó y se incorporó con ello a los significados de esa palabra, hasta que acabó perdiéndose el sentido originario y solo quedó el que conocemos hoy.</p>
<p>La metáfora entra a menudo en juego en la ampliación del repertorio léxico de las lenguas mediante la <a title="neología" href="http://blog.lengua-e.com/2010/neologismos/" target="_blank">neología</a>. No es difícil identificarla detrás de muchos compuestos. Pensemos, por ejemplo, en <em>chupatintas, sacabocados</em> o <em>rompecorazones.</em> ¿Y cuál, si no, fue el procedimiento por el que se formaron <a title="expresiones idiomáticas" href="http://blog.lengua-e.com/2007/que-son-las-expresiones-idiomaticas/" target="_blank">expresiones idiomáticas</a> como <em>arrimar el ascua a su sardina</em> o <em>dar sopas con honda</em>?</p>
<p><a title="metáforas en la gramática" href="http://blog.lengua-e.com/2010/metaforas-en-la-gramatica/" target="_blank">Las metáforas también son omnipresentes en la gramática</a>. De hecho, uno de los medios favoritos de innovación gramatical es la metáfora. Una de las principales metáforas que dan lugar a estructuras gramaticales en las lenguas del mundo es la del <strong>tiempo como espacio.</strong> Los conceptos espaciales se cuentan entre los primeros que adquiere un niño y en ellos se asienta la comprensión de nociones más abstractas, como la temporalidad y la causalidad. Una gran parte del vocabulario que se refiere a fenómenos temporales procede del ámbito espacial. Decimos que el tiempo pasa, corre o vuela, que tenemos una vida por delante, etc. Es muy frecuente en las lenguas del mundo que los tiempos de futuro se formen sobre verbos de movimiento. Un ejemplo típico es nuestra perífrasis <em>voy a cantar,</em> que tiene su paralelo en el inglés <em>I’m going to sing.</em></p>
<p>En fin, terminaré esta entrada, más que nada, porque ya va excediendo los límites de lo razonable y, probablemente, de la paciencia de los lectores; pero el tema es prácticamente inagotable y prometo volver al ataque tratando en detalle algunos de sus aspectos más específicos. O, para decirlo con una metáfora, esto era solamente <em>para abrir boca.</em></p>
<p>[<a title="Blog de Lengua Española" href="http://blog.lengua-e.com/" target="_blank">Blog de Lengua Española</a> de Alberto Bustos, <a title="La metáfora" href="http://blog.lengua-e.com/2011/la-metafora/">La metáfora</a>]</p>
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		<title>La lengua como organismo</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Aug 2010 13:57:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Bustos</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los humanos nos hemos ido buscando a lo largo de la historia diferentes modelos para tratar de explicarnos una realidad tan abstracta y compleja como es la lengua. Uno que gozó de gran predicamento en el siglo XIX es el de considerar la lengua como si fuera un organismo. Encontramos esta concepción en la obra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los humanos nos hemos ido buscando a lo largo de la historia diferentes modelos para tratar de explicarnos una realidad tan abstracta y compleja como es la lengua. Uno que gozó de gran predicamento en el siglo XIX es el de considerar la lengua como si fuera un organismo. Encontramos esta concepción en la obra de lingüistas como Wilhelm von Humboldt, August Schleicher y otras figuras clave en la creación de la disciplina lingüística tal como hoy la conocemos. Y más allá de la repercusión teórica que tuviera en su época, esta idea se ha perpetuado en las concepciones populares. Hasta tal punto está arraigada en nosotros que la manejamos como si de verdad estuviéramos hablando de propiedades consustanciales a las lenguas, sin darnos cuenta de que, en realidad, lo que estamos haciendo es manejar una serie de <a title="metáforas" href="http://blog.lengua-e.com/2011/la-metafora/" target="_blank">metáforas</a> que, conjuntamente, constituyen una metáfora compleja de mayor nivel.</p>
<p>Para empezar, un organismo es un ser vivo. Los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Esto es lo que da sentido a  preguntas como <em>¿cuándo nace el castellano?</em> y es la idea que subyace a afirmaciones como que las lenguas románicas <em>descienden</em> del latín, que el castellano <em>florece</em> en el siglo XVII o que el latín es una lengua <em>muerta.</em></p>
<p>Por otra parte, al concebir la lengua como  organismo, la convertimos en una realidad independiente, igual que lo pueda ser un castaño o un gato. Si lo miramos bien, existir, lo que se dice existir, existe lo que alguien dice (o escribe) en un momento concreto. Y no solo existe, sino que tenemos una experiencia directa de ello e incluso podemos grabarlo para mostrárselo después a otra persona <em>(Mira lo que ha dicho el Ministro de Educación).</em> Si alguien nos pidiera que hiciéramos algo parecido con la lengua italiana, la gallega o la guaraní, nos veríamos en un apuro; y, sin embargo, todos tenemos la idea de que estas lenguas tienen entidad propia.</p>
<p>La idea de organismo es, asimismo, la  que estamos manejando consciente o inconscientemente cuando le atribuimos a una lengua la capacidad de actuar o de reaccionar. Así, afirmamos que <em>el inglés está conquistando el mundo</em> o que <em>el francés está cada vez más debilitado</em>. A veces, incluso, nos representamos las diferentes lenguas como una diversidad de organismos que coexisten e interactúan. Por eso decimos que <em>el inglés se está comiendo a las lenguas pequeñas</em> o que <em>el bretón ha conseguido sobrevivir a la presión del francés.</em></p>
<p>Un organismo tiene partes diferentes que mantienen entre sí una relación jerárquica y estructurada y a las que corresponden diferentes funciones. De la misma forma que, a primera vista, podemos diferenciar en un árbol hojas, ramas, tronco y raíces o en un animal podemos apreciar una cabeza, un tronco y unas extremidades, el estudio de las lenguas siempre ha llevado a diferenciar grandes componentes  como léxico, sintaxis, morfología y semántica. A su vez, dentro del léxico, podemos diferenciar <em>células</em> que son los diferentes vocablos o en la sintaxis podemos reconocer diferentes estructuras que constituyen una armazón en la que encuentran su sitio las palabras&#8230; De la misma forma que los diferentes órganos y partes de un cuerpo contribuyen en conjunto al funcionamiento del todo, así la interacción de los diferentes elementos que reconocemos en los diferentes niveles de análisis lingüístico hace posible el funcionamiento de la lengua como un todo orgánico y le permite comunicar información, transmitir valores simbólicos, etc.</p>
<p>La popularidad de la concepción de la lengua como organismo en el siglo XIX se explica por los grandes éxitos que estaban cosechando en aquel momento las ciencias naturales. Resulta tentador en ese contexto histórico tratar de adaptar métodos que estaban cosechando éxitos nada desdeñables en su aplicación a otros objetos de estudio. Pero ahí está precisamente el punto fuerte y el talón de Aquiles de este intento. La lingüística consiguió aprovechar algunos de estos avances para describir y explicar su objeto de estudio; pero acabó topándose con una limitación radical: el lenguaje <em>no es un organismo</em> y, por ello, la metodología aplicada al estudio de los seres vivos no se puede trasplantar sin más a este otro campo.</p>
<p>Como de costumbre, he mencionado aquí tan solo unos pocos ejemplos que ilustran esta concepción organicista; pero, seguramente, a poco que reflexiones sobre la cuestión, se te ocurrirán otros aspectos que quizás quieras compartir aquí con todos nosotros.</p>
<p>[<a title="Blog de Lengua Española" href="http://blog.lengua-e.com/">Blog de Lengua Española</a> de Alberto Bustos, <a title="La lengua como organismo" href="http://blog.lengua-e.com/2010/la-lengua-como-organismo/">La lengua como organismo</a>]</p>
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		<title>Metáforas en la gramática</title>
		<link>http://blog.lengua-e.com/2010/metaforas-en-la-gramatica/</link>
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		<pubDate>Thu, 15 Apr 2010 18:56:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Bustos</dc:creator>
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		<category><![CDATA[gramaticalización]]></category>
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		<description><![CDATA[Si alguien nos preguntara de pronto por la metáfora, casi todos tenderíamos a asociarla con la literatura. Puede que incluso se nos pasaran por la cabeza los ejemplos que nos ponían en clase, como aquello de las perlas de tus dientes. Simplificando mucho, podemos decir que tradicionalmente se concebía la metáfora como una figura retórica [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si alguien nos preguntara de pronto por la <a title="metáfora" href="http://blog.lengua-e.com/2011/la-metafora/" target="_blank">metáfora</a>, casi todos tenderíamos a asociarla con la literatura. Puede que incluso se nos pasaran por la cabeza los ejemplos que nos ponían en clase, como aquello de <em>las perlas de tus dientes</em>. Simplificando mucho, podemos decir que tradicionalmente se concebía la metáfora como una figura retórica que consistía en decir <em>esto es como esto otro</em> o, más bien, <em>esto es esto otro.</em></p>
<p>Si nos paramos a pensar un poco, el que más y el que menos tiene, además, la noción de que la metáfora también está presente en el lenguaje cotidiano. Se nos ocurrirán, probablemente, ejemplos como el del <em>cuello de la botella,</em> donde se asimila una parte de un objeto inanimado a una parte del cuerpo. El mecanismo que está funcionando aquí es el mismo. Estamos diciendo: esto (una parte de la botella) es como esto otro (una parte del cuerpo).</p>
<p>De lo que ya no estoy tan seguro es de que alguna vez nos hayamos dado cuenta de que la metáfora también tiene un gran rendimiento en las estructuras gramaticales de las lenguas. Desde los años ochenta, gracias a la lingüística cognitiva, se ha ido sabiendo que, en realidad, la metáfora es un mecanismo cognitivo básico de los seres humanos; de ahí que sea omnipresente. Hablamos y pensamos en metáforas e incluso actuamos a través de ellas. Nuestra mente tiene una dificultad básica para aprehender las nociones abstractas. No nos cuesta nada enterarnos de qué es una manzana. En cambio, las sumas, las restas y las raíces cuadradas ya van siendo más complicadas. Uno de los <em>trucos</em> de los que se sirve la mente humana para enfrentarse a realidades abstractas consiste en asimilarlas a otras más concretas, de las que tenemos una experiencia más inmediata. Dado que la gramática tiene que ver con la representación de relaciones abstractas, no hay que sorprenderse de que muchas de sus estructuras tengan una base metafórica.</p>
<p>Por ejemplo, ¿de qué tenemos una experiencia más inmediata? ¿De nuestro propio cuerpo o del espacio? Yo creo que está claro: un niño descubre primero  que tiene cabeza, tronco, manos y pies, y solo después va asimilando relaciones espaciales como delante, detrás, a un lado, a otro, arriba, abajo, etc. Pues bien, en la lengua encontramos expresiones que aprovechan nuestro conocimiento del cuerpo para ayudarnos a entender cómo está organizado el espacio. Así, decimos que <em>el bar está en<strong>frente</strong> del Ayuntamiento,</em> que <em>la estación queda a <strong>mano </strong>izquierda,</em> que <em>la ciudad se construyó al <strong>pie</strong> de la montaña,</em> que <em>el casino se encuentra a <strong>espaldas</strong> de la catedral.</em> Conviene señalar también que son solamente algunas partes del cuerpo, las más destacadas, las que pueden cumplir este tipo de función. Es decir, en las gramáticas de las lenguas del mundo tienden a aparecer  manos, cabezas y pies, pero no muelas, tibias o juanetes (pongamos por caso).</p>
<p>Como todo es relativo, también lo es la noción de abstracción. Es cierto que el espacio es más abstracto que el cuerpo, pero también que nos resulta más fácil de entender que el tiempo. Es más inmediata la experiencia de encontrarse en un sitio que la de encontrarse en un momento o la de ir a alguna parte que la del transcurrir del tiempo. Por eso solemos representarnos el tiempo como si fuera un espacio por el que nos movemos. Piensa en los verbos que utilizas para expresar la experiencia temporal y verás cómo la mayoría son de significado espacial. Muchos  adverbios temporales también tienen este origen. Por eso decimos <em><strong>Alrededor</strong> de las once</em>, utilizando la misma expresión que para <em>Alrededor del fuego</em>. Tenemos incluso una perífrasis verbal  <em>(<strong>voy</strong> a estudiar)</em> que conceptualiza la futuridad como desplazamiento en el espacio <em>(voy a Segovia).</em></p>
<p>En fin, podríamos seguir, porque el tema es prácticamente inagotable, pero esta entrada ya va siendo lo suficientemente larga y si ha servido para hacernos reflexionar, ya habrá cumplido su objetivo. Pero si se te ocurren más ejemplos —que se te ocurrirán—, no dudes en contarlos. Así podremos discutir todos un ratito.</p>
<p>[<a title="Blog de Lengua Española" href="http://blog.lengua-e.com/">Blog de Lengua Española</a> de Alberto Bustos, <a title="Metáforas en la gramática" href="http://blog.lengua-e.com/2010/metaforas-en-la-gramatica/">Metáforas en la gramática</a>]</p>
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		<title>Brotes verdes</title>
		<link>http://blog.lengua-e.com/2009/brotes-verdes/</link>
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		<pubDate>Fri, 19 Jun 2009 06:29:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Bustos</dc:creator>
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		<category><![CDATA[brotes verdes]]></category>

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		<description><![CDATA[Últimamente hablan mucho en las noticias de los brotes verdes refiriéndose a esta economía nuestra que parece que quiere salir del coma. Esto es una metáfora que no se ha escogido por casualidad. Vamos a ver por qué. Yo lo único que entiendo de economía es que cada vez me cuesta más llegar a fin [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Últimamente hablan mucho en las noticias de los <em>brotes verdes</em> refiriéndose a esta economía nuestra que parece que quiere salir del coma. Esto es una <a title="metáfora" href="http://blog.lengua-e.com/2011/la-metafora/" target="_blank">metáfora</a> que no se ha escogido por casualidad. Vamos a ver por qué.</p>
<p>Yo lo único que entiendo de economía es que cada vez me cuesta más llegar a fin de mes. El común de los mortales no nos enteramos demasiado de si los grandes indicadores macroeconómicos están mejorando, si la gente está comprando más casas en Florida o si Obama, Lula y Merkel han decidido crear un nuevo orden financiero internacional.</p>
<p>Pero sucede que la economía es confianza y si no tenemos confianza y empezamos a gastar, no vamos a salir nunca de la dichosa crisis. Y por eso se intenta decirle a la gente que aunque no se note mucho de momento pronto vamos a empezar a levantar cabeza.</p>
<p>La metáfora de los brotes verdes asimila la situación económica a la vida de las plantas. Un brote, por definición, es pequeño, pero tiene el potencial de crecer y convertirse en una gran planta. El verde no solo es el color de la vida, del resurgir, sino que además inspira confianza; por eso los médicos llevan batas verdes. Las plantas, cuando crecen, son fuente de alimento y de todo tipo de bienes. Después del invierno de la recesión viene la primavera del despegue económico. Al principio apenas se nota; los primeros días de sol todavía conviven con el frío, pero conforme vayamos avanzando, todo irá floreciendo, hasta que lleguemos al verano, en que todo fructifica y después al otoño cuando madura. Para entonces ya se estará fraguando el próximo invierno, pero eso queda lejos y más vale no pensarlo.</p>
<p>Un brote es delicado y tierno. Se malogra fácilmente. Así, si la recuperación no llega, no se podrá echar la culpa a quienes la han vaticinado. Es como cuando vuelve el frío y la helada quema las yemas de los árboles. Pero un brote también se puede cuidar y abrigar y eso probablemente es lo que quieren nuestros mandamases que pensemos que están haciendo ellos.</p>
<p>Y más vale que sea así por la cuenta que nos trae.</p>
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		<title>Cultura de la propiedad</title>
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		<pubDate>Fri, 15 May 2009 23:07:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Bustos</dc:creator>
				<category><![CDATA[metáfora]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[propiedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Me entero por la prensa de que en España se van a eliminar las subvenciones a la compra de pisos y veo resurgir de sus cenizas una de las expresiones preferidas de los años de la especulación: la cultura de la propiedad. Durante las pasadas fiebres inmobiliarias se entendía esta cultura como una necesidad compulsiva [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me entero por la prensa de que en España se van a eliminar las subvenciones a la compra de pisos y veo resurgir de sus cenizas una de las expresiones preferidas de los años de la especulación: la <strong>cultura de la propiedad.</strong> Durante las pasadas fiebres inmobiliarias se entendía esta <em>cultura</em> como una necesidad compulsiva de comprar casa, consustancial con el genio hispánico. Veamos un ejemplo que refleja bastante bien el uso de la expresión de marras:</p>
<blockquote><p>La <strong>cultura de la propiedad</strong> está tan arraigada que el 92% de los cabezas de familia de entre 65 y 75 años son propietarios de una vivienda, valorada de media en unos 180.300 euros [<em><a title="Demayores.com" href="http://www.demayores.com/2008/11/10/las-hipotecas-inversas-pueden-ser-la-solucion-para-muchos-jubilados-y-pensionistas/">Demayores.com</a>,</em> acceso: 13-5-2009]</p></blockquote>
<p>La palabra <em>cultura</em> se utiliza para ennoblecer sin necesidad de entrar en discusiones racionales. Su simple presencia basta para realzar lo que se le pone al lado; lo mismo da que sea un bloque de viviendas o una berenjena.</p>
<p>Lo que tenemos detrás es una <a title="metáfora" href="http://blog.lengua-e.com/2011/la-metafora/" target="_blank">metáfora</a> que asimila la compra de una casa con la composición de los <em>Conciertos de Brandeburgo </em>o la lectura del <em>Quijote</em>. Se explota el prestigio de las manifestaciones más genuinas del espíritu humano, las que nos hacen verdaderamente personas y nos diferencian de otras especies del planeta. Se asocia así una operación mercantil con valores de urbanidad, desarrollo y civilización, y se la presenta como algo valorado en nuestra sociedad, con una tradición y un arraigo, consustancial con nuestra forma de ver el mundo y entender la vida.</p>
<p>Lo que tiene este tipo de lenguaje es que es como un calcetín al que fácilmente se le da la vuelta. Así, la cultura de la propiedad fácilmente se transforma mediante otra metáfora en la <em>mentalidad del pisito.</em> Es la misma realidad contemplada bajo otra luz, ahora francamente negativa, por ejemplo:</p>
<blockquote><p>Hay que pensar que la <strong>mentalidad del pisito</strong> se ha terminado, y creo que es bueno para todos. A partir de ahora a alquilar a precios razonables [comentario de un lector en <em><a title="El Economista" href="http://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/511353/04/08/2/No-hay-crisis-Reyal-Urbis-vendio-un-97-menos-de-viviendas-hasta-marzo.html">El Economista</a>,</em> acceso: 13-5-2009]</p></blockquote>
<p>Metáforas como estas se prestan fácilmente a la manipulación. Es conveniente pararse a pensar lo que hay detrás de ellas si no nos queremos dejar llevar a terrenos que quizá no sean los que más nos convienen.</p>
<p><em> </em></p>
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		<title>La pierna es un jamón</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Nov 2008 22:09:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Bustos</dc:creator>
				<category><![CDATA[etimología]]></category>
		<category><![CDATA[léxico]]></category>
		<category><![CDATA[metáfora]]></category>
		<category><![CDATA[sustantivo]]></category>
		<category><![CDATA[jamón]]></category>
		<category><![CDATA[latín vulgar]]></category>
		<category><![CDATA[pierna]]></category>

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		<description><![CDATA[Nuestro nombre pierna viene del latín perna, que significaba &#8216;jamón&#8217;. &#8216;Pierna&#8217; se decía en latín clásico crus, pero en el habla popular se prefería la otra forma, que era más divertida. Esto era típico del latín vulgar: se sustituían las expresiones serias del habla culta por otras más expresivas. Es lo mismo que hacemos hoy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestro nombre <em>pierna</em> viene del latín <em>perna</em>, que significaba &#8216;jamón&#8217;.</p>
<p>&#8216;Pierna&#8217; se decía en latín clásico <em>crus,</em> pero en el habla popular se prefería la otra forma, que era más divertida. Esto era típico del latín vulgar: se sustituían las expresiones serias del habla culta por otras más expresivas.</p>
<p>Es lo mismo que hacemos hoy cuando nos ponemos a hablar de nuestras cosas con nuestros amigos, familiares, compañeros de trabajo&#8230; Es más, esta misma <a title="metáfora" href="http://blog.lengua-e.com/2011/la-metafora/" target="_blank">metáfora</a> sigue vivita y coleando en el mundo hispánico. Cuando un abuelo dice orgulloso &#8220;qué jamones tiene esta niña&#8221;, está asociando la pierna de la criatura y la pata del animalito, como se ha hecho durante miles de años a orillas del Mediterráneo, donde el cerdo tiene una enorme relevancia cultural.</p>
<p>Imagínate un buen jamón. Todo lo que te sugiere es lo que lleva dentro esta metáfora: una pata lustrosa, recubierta de carne sabrosa y consistente, que solo de verla ya se le hace a uno la boca agua&#8230;</p>
<p>Estos mecanismos expresivos son fundamentales en el cambio lingüístico. Lo que empieza siendo una ocurrencia ingeniosa puede triunfar, de modo que la gente lo va repitiendo. Si tiene más éxito todavía, puede asentarse en el léxico de una lengua y, con un poco de suerte, llegar a desplazar a la expresión original.</p>
<p>Las lenguas sirven para que la gente hable de lo que siente, lo que le preocupa, lo que necesita. Sirven para regañar, embaucar y decir tonterías. Y dentro de esa masa va el fermento del cambio, que permite que las palabras y quienes las pronuncian vayan acompasados en su recorrido por el mundo.</p>
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		<title>A nivel de</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Nov 2008 22:49:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Bustos</dc:creator>
				<category><![CDATA[léxico]]></category>
		<category><![CDATA[metáfora]]></category>
		<category><![CDATA[norma]]></category>

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		<description><![CDATA[A nivel de es una de esas expresiones que nos hacen dudar. Quien más y quien menos tiene la conciencia difusa de que es incorrecta y puede darle miedo emplearla. Vamos a intentar separar el grano de la paja. En su uso literal siempre es correcta, es decir, cuando expresa altura física relativa, como en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>A nivel de</em> es una de esas expresiones que nos hacen dudar. Quien más y quien menos tiene la conciencia difusa de que es incorrecta y puede darle miedo emplearla.</p>
<p>Vamos a intentar separar el grano de la paja.</p>
<p>En su uso literal siempre es correcta, es decir, cuando expresa altura física relativa, como en este ejemplo:</p>
<blockquote><p>Nadal: &#8220;No juego <strong>a nivel del mar,</strong> Querrey tiene más opciones&#8221; [<em><a title="El País" href="http://www.elpais.com/articulo/deportes/Nadal/juego/nivel/mar/Querrey/tiene/opciones/elpepudep/20080918elpepudep_4/Tes">El País</a>,</em> acceso: 11-11-08]</p></blockquote>
<p>El sentido está claro: el tenista se siente más cómodo jugando a ciertas alturas que a otras y la del mar no le favorece. Impecable.</p>
<p>La expresión de marras también tiene usos figurados. Aquí es donde vienen las complicaciones. Solo son correctos aquellos usos en que metafóricamente se presentan alturas relativas, como se hace en este diario dominicano:</p>
<blockquote><p>Pero la variedad de los estudios <strong>a nivel de licenciatura, de maestría y doctorado</strong> es un indicador estimulante que nos permite ver el futuro del país con optimismo [<em><a title="DiarioLibre.com" href="http://www.diariolibre.com/noticias_det.php?id=176808">DiarioLibre.com</a>,</em> acceso: 11-11-2008]</p></blockquote>
<p>Los estudios universitarios son como una escalera que se va subiendo. Primero se estudia la licenciatura, después viene la maestría y, por último, el doctorado. En general, está justificado el uso <a title="metafórico" href="http://blog.lengua-e.com/2011/la-metafora/" target="_blank">metafórico</a> de <em>a nivel de</em> cuando hay una idea de jerarquía, escalafón, rango, etc.</p>
<p>Los otros usos se consideran incorrectos. Normalmente no aportan nada a la oración, que quedaría mucho mejor sin ese añadido; sin ir más lejos:</p>
<blockquote><p>El Real Unión se clasificó así para octavos de final de la Copa del Rey y agrava la crisis <strong>a nivel de juego</strong> del equipo merengue [<em><a title="EcoDiario.es" href="http://ecodiario.eleconomista.es/mundo/noticias/857066/11/08/Real-Madrid-apeado-de-la-Copa-del-Rey-por-el-Real-Union-de-Tercera-Division.html">EcoDiario.es</a>,</em> acceso: 11-11-08]</p></blockquote>
<p>Aquí hubiera sido preferible decir simplemente:</p>
<blockquote><p>El Real Unión se clasificó así para octavos de final de la Copa del Rey y agrava la crisis <strong>de juego</strong> del equipo merengue</p></blockquote>
<p>En definitiva, antes de usar <em>a nivel de</em> pregúntate si expresa altura relativa física o figurada. De lo contrario, no añadirá nada a tu texto, sino que lo afeará.</p>
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		<title>Etimología de &#8216;obús&#8217;</title>
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		<pubDate>Fri, 02 May 2008 17:56:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Bustos</dc:creator>
				<category><![CDATA[etimología]]></category>
		<category><![CDATA[léxico]]></category>
		<category><![CDATA[metáfora]]></category>
		<category><![CDATA[alemán]]></category>
		<category><![CDATA[checo]]></category>
		<category><![CDATA[obús]]></category>

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		<description><![CDATA[Obús es una de las pocas palabras de origen checo que tenemos en nuestra lengua. Nos llega a través del alemán. Y ni siquiera la tomamos directamente de aquí. Antes tiene que pasar al francés y de allí lo hará al castellano. Así pues, se trata de un préstamo de tercera mano, nada menos. Esta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a title="Obús de 16 pulgadas" href="http://lengua-e.com/blog/wp-content/uploads/2008/05/obus-de-16-pulgadas.gif"><img title="Obús de 16 pulgadas" src="http://lengua-e.com/blog/wp-content/uploads/2008/05/obus-de-16-pulgadas.gif" border="0" alt="Obús de 16 pulgadas" width="300" height="240" align="left" /></a><em>Obús</em> es una de las pocas <a title="Palabras de origen checo" href="http://blog.lengua-e.com/2008/palabras-de-origen-checo-en-espanol/" target="_blank">palabras de origen checo</a> que tenemos en nuestra lengua. Nos llega a través del alemán. Y ni siquiera la tomamos directamente de aquí. Antes tiene que pasar al francés y de allí lo hará al castellano. Así pues, se trata de un <a title="préstamo" href="http://blog.lengua-e.com/2011/prestamos/" target="_blank">préstamo</a> de tercera mano, nada menos. Esta es la cadena:</p>
<blockquote><p>Checo <em>houfnice</em> &gt; al. <em>Haubitze</em> &gt; fr. <em>obus</em> &gt; esp. <em>obús</em></p></blockquote>
<p><em>Houfnice</em> (pronunciado aproximadamente &#8220;jóufnitse&#8221;) significaba al principio &#8216;catapulta&#8217;. Solo después se empezó a utilizar para hablar de piezas de artillería. Se trata de una <a title="metáfora" href="http://blog.lengua-e.com/2011/la-metafora/" target="_blank">metáfora</a> que se basa probablemente en la trayectoria: el obús permite lanzar los proyectiles <em>bombeados</em> (o sea, describiendo una parábola). Así se podía disparar fácilmente por encima de las propias tropas, de forma comparable a como lo haría una catapulta.</p>
<p>Según el diccionario histórico alemán de los hermanos Grimm (el <em>Deutsches Wörterbuch</em>), la palabra entra en la lengua alemana en el siglo XV a raíz de las guerras husitas, que agitaron Bohemia por motivos político-religiosos. De ahí pasa a las otras lenguas de Europa.</p>
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		<title>&#8216;Hacia&#8217; y &#8216;de cara a&#8217;</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Jan 2008 21:42:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Bustos</dc:creator>
				<category><![CDATA[etimología]]></category>
		<category><![CDATA[gramática]]></category>
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		<category><![CDATA[preposición]]></category>
		<category><![CDATA[cambio lingüístico]]></category>
		<category><![CDATA[de cara a]]></category>
		<category><![CDATA[hacia]]></category>
		<category><![CDATA[latín]]></category>
		<category><![CDATA[locución prepositiva]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy día tenemos en español una preposición hacia y una locución prepositiva de cara a con diferentes significados, pero que han seguido una evolución análoga. Nuestra preposición hacia no existía en latín. Es una invención castellana a partir de la expresión faze a, que significaba, exactamente, &#8216;cara a&#8217; (todavía hoy conservamos el sustantivo faz como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy día tenemos en español una preposición <em>hacia</em> y una locución prepositiva <em>de cara a</em> con diferentes significados, pero que han seguido una evolución análoga.</p>
<p>Nuestra preposición <em>hacia</em> no existía en latín. Es una invención castellana a partir de la expresión <em>faze a,</em> que significaba, exactamente, &#8216;cara a&#8217; (todavía hoy conservamos el sustantivo <em>faz</em> como <a title="sinónimo" href="http://blog.lengua-e.com/2011/la-sinonimia/" target="_blank">sinónimo</a> de <em>cara</em>). Esta expresión sufrió un desgaste progresivo en su forma y en su significado.</p>
<p>En cuanto a la forma, desapareció la efe inicial, como les ocurrió a todas las palabras que empezaban por ese sonido en castellano. Además, la preposición <em>a</em> perdió su independencia y se fundió con el sustantivo. La unidad resultante perdió su acento y pasó a pronunciarse apoyándose en la palabra siguiente. Cuando decimos <em>hacia Salamanca,</em> en realidad estamos pronunciando una unidad con un solo acento:</p>
<blockquote><p>&#8220;aciasala<strong>mán</strong>ca&#8221;</p></blockquote>
<p>En cuanto al significado, se perdieron las referencias concretas a la cara como parte del cuerpo y al estar mirando hacia un sitio. Solo quedó la idea, más abstracta, de orientación.</p>
<p>Y así es como llegamos a la actual preposición <em>hacia.</em></p>
<p><em>D</em><em>e cara a</em> está sufriendo un proceso similar. En primer lugar nos tenemos que fijar en su significado literal de orientación espacial, como en el siguiente ejemplo:</p>
<blockquote><p>Cuando no tenían frase los colocaba <strong>de cara a la pared,</strong> como niños castigados [Francisco Álvaro: <em>El espectador y la crítica: El teatro en España,</em> p. 159]</p></blockquote>
<p>A partir de aquí van surgiendo usos figurados en los que el espacio ya no es físico sino figurado, metafórico, pero en los que todavía se identifica con claridad la noción espacial:</p>
<blockquote><p>La ampliación de los márgenes al ±15% permite, <strong>de cara a la opinión pública,</strong> seguir afirmando la viabilidad del proyecto de unión monetaria [José Barea y Maite Barea: <em>Después de Maastricht, ¿qué?,</em> p. 30]</p></blockquote>
<p>Llevando más allá <a title="la metáfora" href="http://blog.lengua-e.com/2011/la-metafora/" target="_blank">la metáfora</a>, se llega a una expresión abstracta con valor prospectivo y de finalidad (que podemos parafrasear con la expresión &#8216;con vistas a&#8217;):</p>
<blockquote><p>La República tuvo tiempo para reorganizarse <strong>de cara a la defensa de Madrid</strong> [Hugh Thomas: <em>La Guerra Civil Española, 1936-1939,</em> p. 447]</p></blockquote>
<p>De forma análoga a lo que ocurrió con <em>faze a,</em> esta locución está sufriendo un progresivo desgaste de su forma. En el ejemplo anterior se mantiene íntegra la sustancia fónica. En este otro, en cambio, la primera preposición ya ha desaparecido:</p>
<blockquote><p>[...] la junta directiva [...] permanece en Madrid tratando de poner en práctica una serie de proyectos internos [...] (aparte de las medidas ya acordadas <strong>cara a</strong> las autoridades y prensa de Madrid) [Celso Almuiña Fernández: <em>La prensa vallisoletana durante el siglo XIX (1808-1894)</em>, p. 538]</p></blockquote>
<p>Para algunos hablantes, incluso, lo único que queda de la expresión inicial es el sustantivo <em>cara</em>, como en este ejemplo que encuentro en un foro de Internet:</p>
<blockquote><p>[...] toda la legislatura sin hacer nada en materia de vivienda, y ahora <strong>cara las elecciones</strong> empiezan a estudiar medidas [...] [Rankia, Foro de vivienda, acceso 10-1-2008]</p></blockquote>
<p>En cuanto a la erosión del significado, se pierde la referencia a una parte concreta del cuerpo y la expresión va adquiriendo valores cada vez más abstractos, hasta el punto de que en muchos contextos es intercambiable simplemente con la preposición <em>para</em>.</p>
<p>No es casualidad que la misma parte del cuerpo intervenga en épocas diferentes en la formación de nuevas preposiciones. Este fenómeno se basa en mecanismos de conceptualización universales. Los seres humanos tratamos de entender los conceptos abstractos apoyándonos en ideas concretas, en realidades de las que tenemos una experiencia inmediata.</p>
<p>Uno de los primeros descubrimientos del niño es su propio cuerpo. Este conocimiento se traslada a otros ámbitos, como el espacio y el tiempo o a relaciones lógicas como la de finalidad. Pensemos, por ejemplo, que cuando queremos indicarle a alguien cómo llegar a un sitio le decimos que queda <em>a mano izquierda</em> o <em>a mano derecha.</em> El cuerpo nos sirve para estructurar nuestra percepción del espacio.</p>
<p>Las partes del cuerpo que intervienen en la aparición de palabras gramaticales son, además, siempre las mismas. Se trata de partes muy básicas, que tienen una gran relevancia cognitiva. Las lenguas del mundo están repletas de palabras gramaticales que surgen de nombres para la cara, la frente, la espalda, las manos&#8230; Esto, en cambio, no pasa ni con las uñas, ni con el dedo gordo del pie, ni con las verrugas.</p>
<p>El caso de <em>hacia</em> y <em>de cara</em> <em>a</em> es interesante para ilustrar cómo las lenguas, en su evolución, siguen ciertas vías que se van repitiendo a lo largo del tiempo. Otra cosa es la consideración normativa que pueda tener esa evolución, pero eso ya es harina de otro costal.</p>
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