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¿’He imprimido’ o ‘he impreso’?
14 de Noviembre de 2007
Las dos formas he imprimido y he impreso son correctas.
El verbo imprimir tiene dos participios:
Participio regular: imprimido
Participio irregular: impreso
Las dos formas se admiten en los tiempos compuestos de la conjugación, que son los que se forman con haber + participio. Esto es lo que podemos ver en los ejemplos (1) y (2):
(1) Se habían imprimido mapas con “la nueva república” […] [Luis G. Zorrilla: Historia de las relaciones entre México y los Estados Unidos de América]
(2) Los tres discursos […] se han impreso, acertadamente, como uno solo o bajo un solo título: “El problema catalán” [Jesús Pabón: Cambó]
El participio también se puede utilizar como adjetivo. En este caso, solo es correcta la forma irregular impreso. Esto es así lo mismo cuando el adjetivo funciona como atributo en combinación con un verbo copulativo (3) que cuando califica directamente a un nombre (4):
(3) La edición de 1930 no nos resuelve la duda, ya que todo el título está impreso en mayúsculas [Manuel Aznar Soler: Guía de lectura de Martes de Carnaval]
(4) En el caso, no infrecuente, de que entre los manuscritos se encuentren documentos impresos […] podemos aportar datos de interés si formamos un índice de imprentas [María del Carmen Pescador: El archivo: instrumentos de trabajo]
En los ejemplos (3) y (4) hubiera sido incorrecto escribir está imprimido o documentos imprimidos.
El laísmo
24 de Octubre de 2007
El laísmo es un uso antinormativo que consiste en utilizar el pronombre la(s) para el complemento indirecto femenino. El laísmo es un fenómeno fundamentalmente castellano.
La norma exige que para el complemento indirecto se utilice el pronombre le(s) tanto para el género masculino como para el femenino.
Veamos un ejemplo de laísmo:
Pues anda y dila que venga [Leandro Fernández de Moratín: El viejo y la niña]
En el ejemplo anterior, el verbo decir toma un complemento directo (que venga) y un complemento indirecto (la).
En el complemento indirecto no se hace diferencia de género en las formas del pronombre. En ejemplos como el anterior, la norma exige decir, tanto si nos estamos refiriendo a un hombre como a una mujer:
Pues anda y dile que venga
El hablante laísta reintroduce en el complemento indirecto la distinción de género. Dirá entonces, dependiendo de si se refiere a un hombre o a una mujer, respectivamente:
Dile que venga
Dila que venga
A diferencia de lo que ocurre con el leísmo (otro fenómeno antinormativo), ninguna forma de laísmo se considera correcta. Como ya decíamos al hablar del leísmo, el uso correcto de los pronombres acaba siendo un problema de diccionario. El DPD nos sacará de apuros con los verbos que más frecuentemente plantean problemas (pero no siempre).
Algunos hablantes laístas incurren por ultracorrección en leísmo femenino de persona. El laísta corregido puede llegar a desarrollar un miedo cerval al pronombre la, hasta el punto de sobregeneralizar la regla y convertirla en una afirmación general del tipo ‘la’ está mal dicho. A partir de ahí empiezan a surgir construcciones erróneas como A tu hermana no le he visto últimamente. El razonamiento es: si se dice a tu hermana le he dicho también se dirá a tu hermana le he visto. Lo que no tiene en cuenta este hablante es que la función sintáctica de a tu hermana es completamente diferente en uno y otro caso: complemento indirecto en el primero y complemento directo en el segundo.
He aquí un ejemplo de leísmo ultracorrecto (y, por tanto, erróneo) que me encuentro leyendo el periódico mientras desayuno:
De producirse esa fusión, La Caixa controlaría el 8,17% del nuevo banco, lo que le convertiría en el primer accionista individual [El País, 23-10-2007]
Estos ejemplos son muy frecuentes en los medios de comunicación españoles y suelen producirse por miedo al laísmo. El redactor de esta noticia debería haber escrito:
[…] lo que la convertiría [a La Caixa] en el primer accionista […]
Al igual que ocurre con el leísmo, este es un fenómeno corriente en Castilla desde la Edad Media. De hecho, muchos de los grandes clásicos castellanos eran laístas. Santa Teresa de Jesús se nos revela muy abulense en su marcado laísmo:
A lo de escribir Teresa […], no creo si no es a la priora de Medina y a ella, por darlas contento, que no ha escrito a nadie [Santa Teresa de Jesús: Cartas]
El leísmo
19 de Octubre de 2007
El leísmo es un uso antinormativo que consiste en utilizar el pronombre le(s) para el complemento directo:
Comenta que las autoridades les recogieron en la playa [Abc, 22-9-2007]
En el ejemplo anterior, la norma hubiera exigido escribir:
Comenta que las autoridades los recogieron en la playa
El sistema etimológico de pronombres personales átonos (es decir, el sistema heredado del latín) únicamente comprende los pronombres lo(s), la(s) para la tercera persona del complemento directo:
Yo lo conocí el mismo día que a Bertolt Brecht [Ramón J. Sender: Álbum de radiografías secretas]
También los saludamos con efusión [Azorín: En lontananza]
Estas formas son las corrientes en Andalucía y América y son siempre correctas.
De todas las variedades de leísmo, solo el de persona singular masculino está aceptado en la norma:
Esto leía el pobre Pere cuando le mataron [Eduardo Mendoza: La verdad sobre el caso Savolta]
Además existen estos otros tipos, todos ellos considerados incorrectos:
1. Leísmo de cosa:
—No, no me lastimes y te le daré [el anillo] [Mariano José de Larra: El doncel]
2. Leísmo de persona masculino plural:
Les persiguieron, les encarcelaron y les condenaron por practicar la poligamia [Fernando Arrabal: La torre herida por el rayo]
3. Leísmo de persona femenino (tanto en singular como en plural):
Si no por Isabel, vaya si me echo novia allí, que le conocí a una tal Rosita, sobrina de un cura, como para volverle loco a cualquiera [Rafael Sánchez Mazas: La nueva vida de Pedrito de Andía, tomado de DPD: leísmo]
El leísmo femenino ha existido tradicionalmente en el País Vasco y territorios limítrofes, pero hoy tiene una nueva fuente en hablantes laístas corregidos que por ultracorrección incurren en leísmo.
Para complicar más las cosas, existen ciertos casos especiales, como el denominado leísmo de cortesía, el uso del pronombre le(s) en construcciones impersonales con se, la alternancia de régimen de los verbos de afección psíquica, las construcciones causativas formadas con los verbos hacer y dejar o los cambios de régimen que están experimentando ciertos verbos. Nos iremos ocupando de todos ellos en sucesivas entradas y nos conformaremos por el momento con presentar los aspectos básicos de un fenómeno tan complejo como este.
No hay ninguna prueba o truco que nos pueda indicar de forma sencilla y fiable si estamos utilizando el pronombre le correctamente. Al final, la cuestión se convierte en un problema de diccionario. El DPD nos proporciona ayuda en muchos casos dudosos, pero no es exhaustivo, por lo que no siempre nos sacará de apuros.
Con el leísmo, la norma le quita la razón a Castilla y se la da a Andalucía y América, que se han mantenido fieles al uso etimológico. Esto indica que la norma (por más que se haya orientado tradicionalmente hacia el habla de Castilla) no coincide plenamente con ninguna variedad regional concreta.
El leísmo no es ningún invento reciente. Las vacilaciones entre le y lo vienen siendo constantes desde la Edad Media. Para que el hablante leísta se consuele un poco, le diremos que está en muy buena compañía. Algunos de nuestros grandes clásicos eran leístas. Como muestra, ahí va un buen leísmo de cosa, nada más y nada menos que de Cervantes:
Cerró el papel Rutilio con intención de dársele a Policarpa [Miguel de Cervantes: Los trabajos de Persiles y Sigismunda]
Verbos con doble régimen: ‘contestar’
3 de Octubre de 2007
Me plantea Cecilio otra cuestión: ¿Qué es lo correcto?:
Contestar a una pregunta
o
Contestar una pregunta
La respuesta es fácil para empezar: las dos formas (con la preposición y sin ella) son correctas. Pero no es tan fácil para seguir.
El verbo contestar admite dos regímenes diferentes cuando significa ‘dar respuesta a la pregunta, llamada o comunicación de alguien’ (DPD: contestar). Algo parecido ocurre con otros verbos, que en ciertos usos admiten un doble régimen, con y sin preposición (véase DPD: queísmo):
Advertir algo a alguien y advertir de algo a alguien
Cuidar algo /a alguien y cuidar de algo/ de alguien
Sin embargo, esto es la excepción y no la regla. Por lo general, la norma admite un único régimen para un mismo verbo (siempre que se mantenga constante el significado). Así, decimos:
Insistir en algo (pero no insistir algo)
Renunciar a algo (pero no renunciar algo)
Prescindir de algo (pero no prescindir algo)
Suprimir la preposición regida por el verbo se considera entonces una incorrección. Como este es un fenómeno frecuente, ha recibido incluso una denominación: queísmo.
Fondos ‘indiciados’
19 de Septiembre de 2007
Siempre que hay partido por la noche escucho Radio Intereconomía, que es la única en la que se puede oír algo que no sea fútbol. Me pasa a mí con las tertulias económicas un poco como a mi padre con los programas de cocina de la televisión. A él, en realidad, no le gusta comer, pero se entretiene viéndolos. Y yo no tengo un duro, pero me lo paso bien oyendo hablar de dinero.
Ahora mismo estoy escuchando a un señor que habla sobre fondos de inversión indiciados. Esta es una forma muy común, pero no por ello está aceptada en la norma culta del español. Lo correcto es fondos indizados o fondos indexados. El verbo indiciar existe, pero ha caído en desuso. Significa ‘dar indicios’ o ’sospechar’. El participio indiciado significaba (y sigue significando en algunos países) ’sospechoso’. O sea, que un fondo indiciado es un fondo que no es de fiar.
Ahora mismo, en plena crisis de las hipotecas basura, con el dólar y las bolsas desplomándose y los inversores de medio mundo aterrados, todo tiene su lógica; pero en cuanto las aguas económicas vuelvan a su cauce y los fondos dejen de ser sospechosos, habrá que seguir llamándolos indizados.
Este es un problema conocido y tiene su propio artículo en el DPD.
‘Deber’ y ‘deber de’
19 de Septiembre de 2007
Con el verbo deber se forman dos perífrasis de infinitivo diferentes que se prestan a confusión. El uso estrictamente normativo es el siguiente.
- Deber + infinitivo: “Debes respetar al prójimo”. Esta perífrasis expresa obligación.
- Deber de + infinitivo: “Deben de ser las 10″. Esta otra, en cambio, expresa conjetura. La utilizamos para no comprometernos con la veracidad de lo que estamos diciendo.
Existen otros dos usos cruzados que tienen diferente consideración o prestigio. Los ordeno según su aceptabilidad desde el punto de vista normativo:
- Deber + infinitivo para expresar conjetura: “Deben ser las 10″. Es un uso aceptable y frecuente en la lengua culta.
- Deber de + infinitivo para expresar obligación: “No debes de hablar en clase”. Tiene una consideración negativa, rayando lo vulgar.
Dicho esto, hay que hacer una advertencia que se suele hacer en las gramáticas cuando se habla sobre estas dos perífrasis: los dos usos se vienen confundiendo desde época clásica. Quien utiliza normalmente deber de para expresar obligación quizás se sienta un poco aliviado sabiendo que está en tan ilustre compañía como la de Cervantes:
De manera, Lenio, que si por sus efectos tristes les condemnas, por los gustosos y alegres les debes de absolver (Cervantes: La Galatea, tomado de CORDE, 19-9-07)
Puede interesarle el artículo sobre deber en el DPD.
‘Prever’ y ‘preveer’
7 de Septiembre de 2007
Muchos hablantes dudan entre las formas verbales prever y preveer. La forma que hoy por hoy se considera correcta es prever. Es un verbo irregular que se conjuga exactamente igual que ver, por ejemplo:
No se prevén grandes cambios en la economía en los próximos meses
El alcalde, previendo un mal resultado en las elecciones, renunció a presentarse
Nótese que formas como prevén, preví y previó se acentúan (las formas correspondientes de ver, en cambio, no llevan tilde porque son monosílabos).
La forma normativamente incorrecta preveer tiene como modelo otro verbo irregular: proveer (este sí, correcto).