Sep 202007
 

Ti se escribe sin tilde. Siempre. Sin excepciones.

Este pronombre forma parte de una serie:

(1) Mí – ti – sí

Los otros dos ( y ) se escriben con tilde porque se podrían confundir con palabras homógrafas (o sea, palabras con la misma grafía):

(2) Lo quiero para / Lo quiero para mi casa

(3) Lo hizo por mismo/ Lo hizo por si venían maldades

La función de esta tilde es evitar tales confusiones. Es lo que se denomina tilde diacrítica. En realidad, la serie tiene este aspecto:

Mí – mi

Ti –

Sí – si

Como vemos, ti no da pie a confusión porque hay uno solo. Por eso sigue la norma general de acentuación, que dice que los monosílabos se escriben sin tilde.

Todo esto y mucho más lo tienes explicado en un manual gratuito para aprender a acentuar.

 20 de Septiembre de 2007  ortografía, pronombre
Sep 192007
 

Siempre que hay partido por la noche escucho alguna emisora de economía por la sencilla razón de que son las únicas en que se puede oír algo que no sea fútbol. Me pasa a mí con las tertulias económicas como a mi padre con los programas de cocina de la televisión. A él, en realidad, no le gusta comer, pero se entretiene viéndolos. Y yo no tengo un duro, pero me lo paso bien oyendo hablar de dinero.

Ahora mismo estoy escuchando a un señor que habla sobre fondos de inversión indiciados. Esta es una forma muy común, pero no por ello está aceptada en la norma culta del español. Lo correcto es fondos indizados o indexados, que son los que tratan de seguir a un índice bursátil. El verbo indiciar significa ‘dar indicios’ o ‘sospechar’. El participio indiciado significaba (y sigue significando en algunos países) ‘sospechoso’. O sea, que un fondo indiciado es un fondo sospechoso.

En plena crisis de las hipotecas basura, con el dólar y las bolsas desplomándose y los inversores aterrados, esto tiene su lógica; pero en cuanto las aguas vuelvan a su cauce espero que los fondos vuelvan a ser simplemente indizados.

 19 de Septiembre de 2007  norma, verbo
Sep 192007
 

Con el verbo deber se forman dos perífrasis de infinitivo diferentes. El uso estrictamente normativo es el siguiente.

1. Deber + infinitivo: “Debes respetar al prójimo”. Expresa obligación.

2. Deber de + infinitivo: “Deben de ser las 10”. Expresa conjetura. La utilizamos para no comprometernos con la veracidad de lo que estamos diciendo.

Existen otros dos usos cruzados que tienen diferente consideración o prestigio:

1. Deber + infinitivo para expresar conjetura: “Deben ser las 10”. Es un uso aceptable y frecuente en la lengua culta.

2. Deber de + infinitivo para expresar obligación: “No debes de hablar en clase”. Tiene una consideración negativa, rayando lo vulgar.

Dicho esto, no está de más recordar que uno y otro uso se vienen confundiendo desde época clásica. Quien utiliza normalmente deber de para expresar obligación quizás se sienta algo aliviado sabiendo que está en tan ilustre compañía como la de Cervantes:

De manera, Lenio, que si por sus efectos tristes les condemnas, por los gustosos y alegres les debes de absolver [Cervantes: La Galatea, tomado de CORDE, 19-9-07].

 19 de Septiembre de 2007  norma, verbo
Sep 182007
 

El quesuismo es un uso incorrecto que consiste en sustituir el adjetivo relativo cuyo por la secuencia que su. Veamos un ejemplo:

(1) […] él es un jugador que su máxima cualidad es la de crear fútbol [Abc, 9-8-05].

Lo que debemos escribir es esto otro:

(2) Él es un jugador cuya máxima cualidad es la de crear fútbol.

A veces, cuyo se sustituye por la secuencia que el/que la:

(3) Esta es la chica que el hermano tenía una tienda al lado de la plaza.

El equivalente correcto con cuyo es este:

(4) Esta es la chica cuyo hermano tenía una tienda al lado de la plaza.

Cuyo ha entrado en decadencia en la lengua actual. ¿Quién diría hoy un sábado por la tarde tomando unas cañas algo así?: “No ha venido el chico ese cuya novia estudia empresariales”.

Los hablantes, aunque sea inconscientemente, intuyen la dualidad de cuyo: es relativo y, al mismo tiempo, posesivo. Por eso lo rompen para sacar las piezas. En la lengua coloquial se puede hacer quizás la vista gorda con el quesuismo, pero en textos y situaciones formales es totalmente impresentable.

Haz un ejercicio para practicar.

 18 de Septiembre de 2007  adjetivo, determinante, norma
Sep 162007
 

Veíamos en otra entrada (‘No hay tu tía’: etimología popular) que la etimología popular es un fenómeno que se produce por afán de motivación: los hablantes deforman palabras o expresiones que les resultan oscuras por no reconocer en ellas una estructura y las asimilan a modelos conocidos. Así es como surge nuestra entrañable mondarina (forma popular que no se recoge en el diccionario).

La mandarina toma su nombre del color anaranjado del traje de los mandarines de la China. La imagen es sugerente, pero los hablantes de Úbeda o Lozoyuela no debían de tenerlo tan claro, así que buscándole una explicación a la palabreja se acordaron enseguida de mondar: si se monda con facilidad, será una mondarina. Ahora ya se entendía.

Encontramos otro caso de etimología popular en la expresión idiomática en pelotas (‘desnudo’). La expresión originaria era en pelota (de pelo, con el sufijo aumentativo -ota). La idea era que estar desnudo era andar por ahí con los pelillos al aire. La expresión equivalente existe también en otras lenguas románicas. Por ejemplo, en francés ‘estar desnudo’ es être à poil (literalmente ‘estar en pelo’).

Como la gente es muy mal pensada y eso del pelo y la pelota no quedaba muy claro, se interpretó que la pelota era eso: una pelota, una bola… Y como por motivos anatómicos (¡ejem!) no podía ser una, sino que tenían que ser dos, por ahí vino el plural pelotas.

Todavía encontramos un rastro de la forma original en la expresión en pelota picada, que no admite el plural: en pelotas picadas.

 16 de Septiembre de 2007  expresiones idiomáticas
Sep 142007
 

Circula por ahí la especie de que las mayúsculas no llevan tilde. Sin embargo, la Academia lo desmiente expresamente en la página 448 de la Ortografía de la lengua española (2010):

Puesto que la mayúscula y la minúscula son únicamente distintas realizaciones de un mismo grafema, no existe motivo alguno por el que las palabras escritas en mayúsculas deban recibir distinto tratamiento en lo que al uso de la tilde o la diéresis se refiere. Las reglas de aplicación de ambos diacríticos […] rigen para todas las palabras, con independencia de la forma en que estén escritas.

Así pues, el empleo de la mayúscula no exime de poner la tilde cuando así lo exijan las reglas de acentuación gráfica: CÓRDOBA, Álvaro. Del mismo modo, las letras mayúsculas se escribirán con diéresis si así les corresponde: ANTIGÜEDAD, PINGÜINO.

O SEA, LAS MAYÚSCULAS SE ACENTÚAN.

Descárgate el esquema de la acentuación en español y mi guía de uso de la tilde con ejercicios.

 14 de Septiembre de 2007  ortografía
Sep 142007
 

En alemán la ola (sí, la que se hace en los campos de fútbol) se llama La-Ola-Welle, con un compuesto mitad castellano mitad alemán. Welle significa precisamente ‘ola’, o sea, se está diciendo dos veces lo mismo. Esto es normal: el hablante alemán corriente y moliente no entiende el significado de ola y por eso añade un refuerzo en su propia lengua.

Mucha gente se queja de que en castellano cada vez se utilizan más palabras extranjeras (sobre todo inglesas). Es verdad que en los tiempos que corren, con la famosa globalización, el inglés ejerce una influencia cada vez mayor sobre todas las lenguas del mundo. Sin embargo, esto es solo una parte de la verdad. Hoy día cada vez son mayores las posibilidades de viajar y comunicarse. No hace tanto tiempo los españoles apenas viajaban al extranjero. Hoy es imposible pasear por el centro de cualquier ciudad importante del mundo sin oír a turistas o estudiantes de Granada, Lugo o Zaragoza. Internet hace posible comunicarse por escrito o de palabra con cualquier lugar del mundo con un coste mínimo.

Esto está estrechando los lazos entre lenguas y culturas. El inglés es el principal foco de irradiación de vocabulario, pero a menor escala las restantes lenguas del mundo se van permeando las unas a las otras. La lengua española quizá no destaque por exportar términos científicos o económicos, pero el mundo hispánico también aporta vocabulario a aquellos campos en los que destaca, por ejemplo, el fútbol. Y La-Ola-Welle es un granito de arena que aporta el español moderno a la lengua alemana.

 14 de Septiembre de 2007  léxico
Sep 122007
 

La x de México es un arcaísmo gráfico. Esta grafía representaba en castellano antiguo el mismo sonido que tenemos hoy en palabras de otras lenguas como, por ejemplo:

Inglés: she

Francés: chez

Gallego: xunta

En castellano antiguo se escribía con x no solo México sino también otras palabras como Xerez, dexar o texer. Este sonido no existe en castellano actual porque a partir del siglo XV se va imponiendo la pronunciación que tenemos hoy en Jerez.

En la Ortografía de 1815 la Academia establece para estas palabras la grafía j:

dexar > dejar

Como suele ocurrir, quedaron rastros de la grafía antigua en los nombres de lugares (México, Oaxaca, Texas) y de personas (Ximénez).

En el caso de los nombres de lugares, es correcta la grafía con x o con j (Texas/Tejas), pero se prefiere la forma con x. En el caso de México, es incluso una deferencia hacia los mexicanos, pues ellos lo prefieren así.

Para los nombres de personas, la grafía correcta es la que se haya mantenido tradicionalmente en cada familia.

Sin embargo, una cosa es la escritura y otra la pronunciación. No debemos dejarnos confundir por la x de estas palabras, que se tiene que pronunciar como una j (muchos hablantes, por influencia de la ortografía pronuncian [ks]). Se dice:

[méjico]
[tejas]
[uajaca]
[jiménez]

Un rastro de la antigua pronunciación se encuentra en la palabra inglesa sherry. En la época en que los ingleses empezaron a comprar vino en Jerez, el nombre de la ciudad todavía se pronunciaba Xerez. Ellos llamaban a ese vino en su lengua sherris. Después la -s final se confundió con una forma de plural y se formó el falso singular sherry, que es la forma que todavía hoy se utiliza.

 12 de Septiembre de 2007  escritura, lengua oral, ortografía
Sep 112007
 

Solo no se acentúa. Desde la publicación de la Ortografía de la lengua española de 2010 es indiferente si se trata de un adverbio o de un adjetivo. Solo no se acentúa, insisto.

Existía una antigua regla de acentuación por la que se podía utilizar la tilde diacrítica para evitar posibles ambigüedades. Quien esté empeñado en ello puede seguir aplicándola, pero se desaconseja. La tienes explicada abajo, pero te adentras en ese territorio bajo tu propia responsabilidad. Puede dar pie a errores. Luego no digas que no te lo advirtieron.

Versión antigua de las reglas de acentuación de solo:

En el 95% de los casos lo correcto es escribir solo sin tilde. Ya en 1999, esta palabra pasó a acentuarse según las normas generales. Es decir, no lleva tilde por ser una palabra llana acabada en vocal. Hay una excepción, pero para explicarla antes tenemos que aclarar que hay dos solos diferentes.

El primero es un adjetivo y nunca se acentúa:

Mariano se quedó solo (‘sin compañía’).

El segundo es un adverbio que equivale a solamente:

Solo tengo 50 euros para llegar a fin de mes.

Antes era obligatorio acentuar el segundo. Desde 1999, ya tampoco se acentúa.

¿Y cuál es la excepción? Es obligatorio acentuar solo en su uso adverbial cuando el no hacerlo da lugar a ambigüedad, por ejemplo:

(1a) Ramiro sólo fue capaz de hacer una pizza.
(2a) Ramiro solo fue capaz de hacer una pizza.

Estas dos oraciones se interpretan así:

(1b) Ramiro solamente fue capaz de hacer una pizza.
(2b) Ramiro fue capaz de hacer una pizza él solito.

Pero es que en estos casos lo mejor es no depender de una simple tilde. Lo que hay que hacer es redactar de forma más clara, como en las dos paráfrasis de arriba (1b y 2b).

Así que, como norma general, escribir ‘solo’ con tilde solo puede servir para meter la pata.

Tienes todas las reglas de acentuación actualizadas en mi manual. Échale un vistazo. Es gratis.

 11 de Septiembre de 2007  adjetivo, adverbio, ortografía
Sep 072007
 

Muchos hablantes dudan entre las formas verbales prever y preveer. La correcta es prever. Es un verbo irregular que se conjuga igual que ver, por ejemplo:

(1) No se prevén grandes cambios en la economía en los próximos meses

(2) El alcalde, previendo un mal resultado en las elecciones, renunció a presentarse

Nótese que formas como prevén, preví y previó se acentúan (las formas correspondientes de ver, en cambio, no llevan tilde porque son monosílabos).

La forma incorrecta preveer tiene como modelo otro verbo irregular: proveer (este sí, correcto).

 7 de Septiembre de 2007  norma, verbo