Etimología de ‘pincel’

3 de Julio de 2009

Pincel viene del catalán pinzell, procedente, a su vez, del latín penicillus, diminutivo de penis ‘cola’, pero no por lo que piensas, ¡malpensado! Lee con atención lo que escribió Covarrubias allá por el siglo XVII y lo entenderás todo:

PINCEL, la plumilla con que el pintor assienta las colores, del nombre Latino pennicilus, diminutivo de pennis.is. la cola del animal de do tomó el nombre: porque los pinceles se hazen de los pelos estremos de las colillas de las hardas, fuinas, y martas, y de otros animales. Los pinceles gruessos que llaman brochones por ser grosseros, y redondos se hazen de cerdas de javali [Covarrubias: pincel, acceso: 2-7-2009]

Harda es un nombre antiguo para ardilla (nótese el diminutivo) y fuina es garduña. Según Covarrubias, por tanto, el origen está en una metonimia: el pincel se hace de la cola de algunos animales y de ahí toma el nombre.

Etimología de ‘esqueleto’

16 de Febrero de 2009

Esqueletos tocando el piano

Esqueletos tocando el piano

Esqueleto viene del griego skeletós ‘(cuerpo) reseco, momia’. Esta forma era el participio del verbo skéllein ‘(de)secar’. Al castellano llega por mediación del latín sceletus. Se trata de una denominación metonímica, pues se nombra una realidad por una de sus cualidades.

Covarrubias habla así de esta palabra en el Tesoro:

ESQVELETO, el fuste del cuerpo de vn hombre, quitada toda la carne, y quedando todos los huessos juntos en sus lugares, desde la cabeça hasta los pies, en la forma que suelen pintar a la muerte, y destos cuerpos descarnados se aprovechan los Anotomistas, Cirujanos, Algibristas, Medicos, y es admirable cosa ver el armadura deste cuerpo humano y su estraña composicion y travazon. El nombre es Griego squeletos [...]

Nota: La imagen de esta entrada fue proporcionada por el Archivo Federal Alemán (Deutsches Bundesarchiv) a Wikimedia Commons, de donde la hemos tomado nosotros. Se encuentra bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento Compartir bajo la misma licencia 3.0 Alemania.

Un diccionario apasionante que se puede consultar en línea gracias a la Biblioteca Virtual Cervantes es el Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias. Quienes siguen el blog ya lo conocerán porque lo cito para muchas etimologías. Este es el primer diccionario monolingüe del castellano. Se cree que Covarrubias empezó a trabajar en él en 1605, bien entrado ya en los sesenta, lo que prueba que cualquier edad es buena para alumbrar una genialidad.

Los diccionarios del siglo XVII no son como los de hoy. Todavía no se ha inventado la objetividad. El autor asoma por todas partes: incluye en sus artículos anécdotas, citas, historietas, chistes y comentarios personales. Leyendo el Tesoro nos hacemos una idea de quién era Covarrubias y cómo era el mundo en que vivía. Esto no es, quizás, lo que esperaríamos de una obra lexicográfica, pero desde el punto de vista humano, humanístico y literario ahí reside sin duda uno de los valores de este bien llamado Tesoro. Vamos a ver, por ejemplo, el artículo dedicado al camaleón, que no tiene desperdicio (¡hasta se enfada!):

CAMALEON, este animalejo vi en Valencia en el huerto del señor Patriarca Juan de Ribera, de la misma figura que le pintan. Es cosa muy recebida de la su particular naturaleza mantenerse del ayre y mudarse de la color que se le ofrece en su presencia, excepto la roxa y la blanca, que estas no las imita [...] Es nombre griego: chamæleon [...] Vale tanto como humilis, seu parvulus leo ['león humilde o pequeño', A. B.] [...] Plinio [...] descrive al vivo este animalejo como yo le vi. Pero quanto al grandor devía ser poco más de un palmo y le tenían dentro de una jaula de calandria. Y de este tamaño era el que Pierio Valeriano refiere haver visto en Roma en tiempo de León Décimo en Palacio, lib. 27 de chamalleonte. En el lib. 28 cap. 3 alegado arriba trae Plinio parte de lo dicho y añade calidades del animal y uso dél, y de sus partes, pero no carece de superstición y por esso no lo refiero aquí, por tratarse de la moralidad que sacan los autores de la naturaleza suya. Es el camaleón símbolo del hombre astuto, disimulado y sagaz, que fácilmente se acomoda al gusto y parecer de la persona con quien trata, para engañarla. Significa también el lisonjero y adulador, que si lloráis, llora; y si reís, ríe; y si, a medio día claro, decís vos que es de noche, os dirá que es assí, porque él ve las estrellas. Este tal merecía que se las hicieran ver realmente, con meterle en un poço muy hondo, de donde dizen poderse ver a medio día; y de allí nació el proverbio de amenaza “Yo os haré ver las estrellas a medio día” [...]

Es animal de complexión muy frío. Deve de ser la causa que no se halla sangre en su cuerpo, sino muy poca en el corazón. Y assí está escondido en el Invierno y sale de Verano. Su mayor enemigo es el cuervo. Deve de ser la causa el verle por la apariencia mudado en cuervo. El autor de la Sexta parte de Varia lición dize que herido y muerto el camaleón muere también el cuervo si come dél por poco que sea porque es todo veneno, si bien la naturaleza le proveyó de remedio y medicina y es que si assí como se siente atormentado toma una hoja de laurel mata la ponçoña y cobra salud entera [Covarrubias: camaleón, acceso: 16-7-2008]

Como se puede ver por este artículo, tampoco se ha inventado en nuestro Siglo de Oro la diferencia entre diccionario general, enciclopedia y diccionario etimológico. Covarrubias está escribiendo un nuevo tipo de obra: un diccionario monolingüe de una lengua vulgar. Está inventando un género y lo está inventando a su modo.

El tesoro proporciona amplias explicaciones etimológicas porque en esta época se cree todavía que rastreando la etimología se puede encontrar el sentido original y verdadero de la palabra. Esta idea se conoce como falacia etimológica. Ha sido superada ya en lingüística, pero suele ser un punto de vista muy extendido entre los legos en la materia.

La etimología no es ni mucho menos una ciencia exacta. No lo es hoy y no lo era, desde luego, en tiempos de Covarrubias. Muchas de sus etimologías son fantasiosas. Otras quizás sigan siendo válidas en lo fundamental, pero ya están superadas. Sin embargo, tanto unas como otras conservan un valor cultural como testimonio de la reflexión incipiente sobre el léxico de nuestra lengua.

Según avanza la obra, Covarrubias va abreviando los artículos. La razón es muy sencilla y muy humana: le queda poca vida y mucho diccionario. En paralelo con el Tesoro fue redactando un suplemento manuscrito en el que recoge notas y materiales que amplían la edición impresa. Ya en los últimos años el autor estaba tan enfermo que no podía ni escribir, pero aun así siguió ampliando el suplemento al dictado. A menudo se queja con amargura de la incompetencia de los dos amanuenses que emplea.

Como tantas veces ocurre en España, esta obra monumental pasó sin pena ni gloria entre sus contemporáneos. Hubo que esperar un siglo para que se le hiciera justicia. La recién fundada Real Academia Española tiene muy presente el Tesoro cuando acomete entre 1726 y 1739 la redacción del siguiente gran diccionario de nuestra lengua: el Diccionario de autoridades.

Además de la edición en línea, que es accesible gratuitamente, existe una en papel realizada por Ignacio Arellano y Rafael Zafra para la editorial Iberoamericana/ Vervuert. No obstante, por su precio (120 euros), es probablemente más una obra para la biblioteca de una institución que para la de un particular. De los mismos editores se puede conseguir un facsímil en DVD publicado por la editorial Studiolum.

Sería de agradecer que la Biblioteca Virtual Cervantes modernizara la interfaz para facilitar la consulta y que permitiera, por ejemplo, descargar el documento íntegro. En cualquier caso, es de agradecer que el dinero público permita acceder, aunque sea con limitaciones, a un monumento cultural de este calibre.

Etimología de ‘camaleón’

31 de Marzo de 2008

Camaleón, autora: Hjvannes, licencia GNU de documentación libreCamaleón viene del griego khamailéon, que significa ‘león que se arrastra por el suelo’. Al castellano y a las otras lenguas románicas les llega por mediación del latín:

Gr. khamailéon > lat. chamaeleon > cast. camaleón

El nombre griego es un compuesto de khamaí ‘por el suelo’ y léon ‘león’.

Se ha explicado como una denominación irónica motivada por su timidez (por ejemplo, por parte de Coromines en su Breve diccionario etimológico de la lengua castellana).

Esto es lo que nos cuenta Covarrubias sobre el camaleón en su Tesoro de la lengua castellana o española:

CAMALEON, este animalejo vi en Valencia en el huerto del señor Patriarca Juan de Ribera, de la misma figura que le pintan. Es cosa muy recebida de la su particular naturaleza mantenerse del ayre y mudarse de la color que se le ofrece en su presencia, excepto la roxa y la blanca, que estas no las imita [...] Es nombre griego: chamæleon [...] Vale tanto como humilis, seu parvulus leo ['león humilde o pequeño', A. B.] Es el camaleón símbolo del hombre astuto, disimulado y sagaz, que fácilmente se acomoda al gusto y parecer de la persona con quien trata, para engañarla. Significa también el lisonjero y adulador, que si lloráis, llora; y si reís, ríe; y si, a medio día claro, decís vos que es de noche, os dirá que es assí, porque él ve las estrellas. Este tal merecía que se las hicieran ver realmente, con meterle en un poço muy hondo, de donde dizen poderse ver a medio día [...]

Ojito con los camaleones.

La autora de la imagen es Hjvannes, quien la ha publicado bajo licencia GNU de documentación libre.

Etimología de ‘domingo’

16 de Diciembre de 2007

Domingo viene de dominicus (dies), ‘día del señor’.

Nuestra semana de siete días es la semana romana. En esta, los días tomaban su nombre de los astros del sistema solar. Nuestro domingo era para los romanos el día del sol. Hoy se conserva memoria de esto en las lenguas germánicas, que aún lo llaman así, por ejemplo, inglés Sunday o alemán Sonntag.

En nuestra tradición religiosa este es el día en que resucita Cristo y por eso se le consagra a él desplazando al sol. Las lenguas románicas están de acuerdo en esto: en castellano, portugués y gallego lo llamamos domingo, en catalán diumenge, en francés dimanche, en italiano domenica, en rumano duminică, etc. Este día acabó también imponiéndose frente al sábado como día de celebración religiosa para los cristianos.

Covarrubias lo explica así en su Tesoro de la lengua castellana:

DOMINGO, el día del Señor [...] En la ley antigua se celebraba la fiesta del sábado en memoria de que Dios, habiendo criado el mundo —y al séptimo día, que tiene por nombre sábado—, descansó y cesó de la obra de la creación [...] Pero en la ley de Gracia, por memoria de que el mesmo Señor que crio este mundo y al hombre, tomando nuestra humanidad el Verbo Divino, segunda Persona de la Santísima Trinidad, le reparó con su Encarnación, Pasión, muerte y Resurrección, en memoria deste tan grande beneficio, los cristianos pasaron la celebridad y fiesta al día siguiente del sábado, en el cual el Señor resucitó glorioso, impasible, habiendo descansado de la obra de la Redención, que tanto le costó [...] De aquí empezó el trabajo que le hizo sudar y sudar gotas de sangre en el huerto y después verter arroyos della, muriendo en la cruz. Pero resucitando al tercero día nos le dejó santificado para guardarle, llamándole día del Señor y vulgarmente domingo [...]