Plural de palabras terminadas en vocal + y
1 de Abril de 2009
Los nombres y adjetivos que terminan en vocal + y tienen dos posibilidades para formar el plural: algunos añaden solamente -s; y otros, -es. Un ejemplo del primer tipo es jersey:
¿Por qué las ovejas no encogen cuando llueve y los jerséis de lana sí? [irrelevante, acceso: 30-3-2009]
Como podemos ver en la oración de arriba, estas palabras tienen la peculiaridad ortográfica de que la y cambia a i al añadir el sufijo. Nótese que el plural del ejemplo anterior se acentúa porque es una palabra aguda terminada en -s. También siguen este modelo espráis, taráis, yoqueis, etc.
Entre las palabras que añaden -es tenemos rey, ley, buey, convoy, bocoy. Veamos un nuevo ejemplo:
Faltan leyes que sancionen el derroche indiscriminado [Blog del Proyecto Lemu, acceso: 30-3-2009]
Algunas palabras oscilan o han oscilado entre un plural y otro. Por ejemplo, guirigay admite los dos; mientras que convoy tiene hoy un plural convoyes que ha acabado imponiéndose a convoys.
No hay forma de saber de antemano qué sufijo es el necesario. Esto forma parte de la idiosincrasia de cada palabra y es, por tanto, un problema que nos debería resolver el diccionario. Sin embargo, los diccionarios tradicionales no incluían información sobre la formación del plural ni siquiera para las palabras que podían resultar dudosas. El Diccionario panhispánico de dudas ha venido a llenar esta laguna, al menos para las palabras más frecuentes.
Plural de palabras terminadas en -s
19 de Enero de 2009
Las palabras terminadas en -s forman el plural de dos maneras diferentes, dependiendo de la sílaba en que recaiga el acento.
Si la palabra es aguda, es decir, si va acentuada en la última sílaba, añade -es. Así, de obús, tenemos obuses:
[...] mis padres aceptaron casi encantados, porque entonces lo que más nos tiraban eran obuses y como nosotros vivíamos en el último piso, los oíamos silbar por encima del tejado y nos daba mucho miedo [Soy una Pobre Pensionista, acceso: 19-1-2009]
Si el acento recae en cualquier otra sílaba, la forma de plural es la misma que la del singular, por ejemplo, el lunes – los lunes:
Esta mañana me he levantado y era lunes, y ya todos los lunes son malos, pero si encima sales a la calle y llueve, y se te olvida el abono transporte [...] [Principio de Incertidumbre, acceso: 19-1-2009]
Esta regla se aplica también a las palabras que terminan en -x porque lo que cuenta aquí no es la escritura sino la pronunciación, de modo que el plural de fénix es los fénix:
Prepotentes, orgullosos y sibaritas, los Fénix no se distinguen por tener una relación bondadosa con las demás razas de la Bruma [Los Cuentos de la Bruma, acceso: 19-1-2009]
También nos hace dudar a veces el plural de las palabras terminadas en -í y en -ú.
Déficit, superávit, accésit
8 de Enero de 2009
Hay tres palabras latinas de uso asentado en el español culto que terminan en -t: déficit, superávit, accésit. En latín eran verbos, pero hoy los utilizamos como sustantivos.
Déficit viene de deficio y significa simplemente ‘falta’. Ese es hoy su sentido, aunque un poco más especializado. Déficit es la diferencia negativa entre los ingresos y los gastos; por ejemplo, el dinero que le falta al Ministro de Economía a final de año. Podemos ver cómo se utiliza en un texto real:
El déficit de EEUU registrará 1,2 billones de dólares en el año 2009, sin contar el gasto adicional en el plan de estímulo económico que impulsa Barack Obama [...] [Jaque al Neoliberalismo, acceso: 7-1-2009]
Superávit es el perfecto del verbo supero y significa etimológicamente ni más ni menos que ’sobró’. De hecho, nuestro verbo sobrar no es sino la forma castellanizada de superare. El superávit es el dinero que le sobra al mismo Ministro de Economía en año de vacas gordas si se sabe administrar. Veamos un ejemplo un poco más preciso:
La balanza comercial argentina registró en noviembre un superávit de 952 millones de dólares [...] [Economía Avanzad@, acceso: 8-1-2009]
Nuestro accésit viene de una forma de perfecto de accedo. De los tres es el que más se ha especializado semánticamente. Hoy en castellano se refiere específicamente a un premio secundario de concursos literarios o de otro tipo. Quiere decir que la obra casi llegó ahí, al pódium, que le faltó poco para alcanzar el máximo galardón, como en esta oración:
En el concurso, el gijonés Ricardo Candás obtuvo el accésit con su obra ‘El día que desapareció Bernarda’ [avilés:ciudad de mujeres, acceso: 8-1-2009]
Hay que tener cuidado con la pronunciación de esta palabra, que es llana (accésit), no la vayamos a convertir en esdrújula como hacen muchos.
Tradicionalmente se recomendaba no formar el plural de estas palabras porque en latín eran verbos. Finalmente se ha impuesto el criterio de que su plural se debe formar añadiendo una -s, como sustantivos que son hoy día. Estos son los plurales correctos:
Los crecientes déficits comerciales y de cuenta corriente [...] significan que EEUU necesita atraer más de 700 mil millones de dólares este año para impedir que el dólar se debilite [e4blog, acceso: 8-1-2009]
Brown dijo a la prensa que las naciones con los mayores superávits deberían hacer todo lo posible para ayudar [Economía Avanzad@, acceso: 8-1-2009]
Tanto el primer premio como los accésits podrán declararse desiertos [Sociedad del Pie Peludo, acceso: 8-1-2009]
La verdad es que a mí me sigue costando trabajo pronunciar esas terminaciones en -ts, sobre todo si van seguidas de consonante; pero no deja de tener su lógica que se regularice el plural.
Nótese que aunque son palabras latinas se acentúan. Así se debe hacer con las que se han integrado en el léxico castellano.
¿Pantalón o pantalones?
27 de Mayo de 2008
Pantalón forma parte de un grupo de nombres que designan realidades simétricas y que tienen la particularidad de que el plural puede referirse lo mismo a una sola unidad que a varias.
En este ejemplo, claramente, pantalones se refiere a un solo objeto:
Un buen día decidí que me quería poner unos pantalones negros vaqueros superchulos que combinaban de la muerte con un polo granate que tengo [paladinmd en LiveJournal, acceso: 26-5-2008]
En cambio, en este otro nos remite a una verdadera pluralidad:
Dos ciudadanos españoles han sido detenidos en el aeropuerto de Barajas cuando trataban de introducir en España 6 370 gramos de cocaína escondidos en pantalones y en varios paquetes que simulaban ser regalos [...] [Me gusta Madrid, acceso: 26-5-2008]
Esto que pasa con pantalón ocurre también con alicates, tijeras, pinzas, tenazas, narices, bigotes, espaldas, calzoncillos, bragas, gafas, etc.
Normalmente los hablantes nativos saben que esto es así y emplean sin mayor problema estos nombres. El contexto suele aclarar cómo hemos de interpretar ese plural, como ocurría en los dos ejemplos de arriba.
La duda surge con el singular. ¿Es correcto decir: Me gusta ese pantalón, No encuentro la tijera, Le sienta muy bien esa gafa? Sí, lo es. La norma acepta también el singular de todos estos nombres cuando queremos referirnos a una sola unidad.
No obstante, esto tampoco quiere decir que, de hecho, alternen libremente singular y plural en estos casos. Para empezar, pueden entrar en juego aquí preferencias personales. A alguien le puede gustar más la tenaza que las tenazas. Así de simple.
Puede haber también diferencias estilísticas. Por ejemplo, narices es más expresivo que nariz, de modo que normalmente se recurre al plural de estos nombres para dar más énfasis a una expresión:
Creo recordar unas narices enormes y una papada descomunal, pero la fotografía está incompleta [Alrededor de la Medianoche, acceso: 11-12-2009]
Compara en el ejemplo anterior la diferencia de expresividad que hubiera supuesto decir simplemente una nariz enorme.
Nos encontramos a veces con usos preferentes que son típicos de ciertos grupos sociales. El común de los mortales habla de las gafas, en plural, mientras que mi larga experiencia con los ópticos me dice que te venderán el artículo con la frasecita Llévese esta gafa, que le queda muy bien.
Otro caso que hay que tener en cuenta es el de las expresiones idiomáticas. Una de sus características es precisamente el ser fijas, por lo que exigen o el singular o el plural. No es lo mismo Manolo tiene muchas narices (idiomático: ‘tiene mucho carácter’) que Manolo tiene mucha nariz (literal: ‘tiene un apéndice nasal de considerable tamaño’). Narices se emplea aquí como eufemismo en sustitución de otra parte del cuerpo también simétrica; pero eso ya es otra cuestión.
Una expresión idiomática que exige el singular, en cambio, es hacer la pinza, que significa algo así como ‘aliarse dos para neutralizar a un tercero’:
EE.UU. habría pactado con Israel hacer “la pinza” a un Gobierno de Hamás [Abc, 15-2-2006, acceso: 27-5-2008]
Y podríamos seguir, pero por hoy yo creo que ya está bien. Espero haber resuelto alguna duda y que no acabes hasta las narices con esta entrada tan larga.
¿Tabús o tabúes?
23 de Marzo de 2008
Tabú es un nombre que termina en -u tónica. Las palabras con esta terminación admiten como norma general dos plurales:
a) Plural en -s: tabús, por ejemplo:
Sitios de convivencia virtual como MySpace o SecondLife son [...] sitios de exploración en donde todo el tiempo se rompen tabús y códigos de ética [Blog de Octavio Islas, acceso: 23-3-2008]
b) Plural en -es: tabúes:
¿Existen los temas tabúes en la literatura infantil? [Revista Planetario, acceso: 8-12-2009]
La opción entre uno y otro sufijo tiene que ver con algunas tendencias que explicamos a continuación.
Las palabras pertenecientes a registros cultos suelen tomar la terminación -es. Un buen ejemplo puede ser nuevamente tabú. Las dos formas de plural son correctas, pero hay una marcada preferencia por tabúes que podemos comprobar mediante una sencilla búsqueda con Google: mientras que para tabús encontramos 69 100 apariciones en toda Internet, para tabúes hay 301 000 [23-3-2008].
Esta preferencia de los registros cultos por la forma -es incluye a adjetivos de procedencia geográfica, étnica o religiosa como zulú, bantú o hindú. Coexisten las formas hindús e hindúes. Las dos son correctas, pero se suele elegir la segunda.
Como es de esperar, las palabras que remiten a realidades más cotidianas, más de andar por casa, tienden a tomar la terminación -s. En algunos casos, esta es la única que se considera aceptable. Es lo que ocurre, por ejemplo, con menús o champús.
De las dos terminaciones disponibles para el plural de las palabras terminadas en -u tónica, la única que sigue teniendo vitalidad hoy día es -s. Su competidora -es supone, en este caso, un resto de un procedimiento de formación del plural que hoy solo afecta a palabras terminadas en -u, -i acentuada, pero que antiguamente también se aplicó a las que acababan en -a, -o acentuada y del que quedan vestigios en formaciones como faralaes o noes. Por eso, si hoy se crea una nueva palabra terminada en -u tónica, su plural se formará con -s. Un ejemplo puede ser cazús (un cazú es un instrumento musical de viento).
En definitiva, aquí más que una norma rígida tenemos tendencias. Por un lado, hay una tendencia general a la simplificación de estos plurales que favorece formas en -s como menús. Por otro lado, hay una tendencia en los registros cultos a preservar el plural -es para las palabras que ya lo tienen, aunque no se les aplique a las nuevas.
Un caso análogo, que también te interesa, es el del plural de nombres y adjetivos terminados en -i tónica.
¿Másteres o másters?
22 de Enero de 2008
Ahora que las universidades españolas están en pleno proceso de reforma y que se está implantando el máster como título oficial, algunos sufridos colegas me preguntan cuál es el plural correcto de esta palabra.
El plural de máster es másteres según la norma académica. Este sustantivo sigue la misma norma que otros nombres de origen extranjero terminados en -r (suéteres, escáneres, etc.). Veamos un ejemplo:
[...] ya empiezan a proliferar licenciaturas y másteres diseñados por empresas [kaosenlared.net, acceso: 5-12-2009]
Como cualquier préstamo que ya está asentado en nuestra lengua, se acentúa siguiendo las reglas generales.
¿Referéndums, referenda, referéndum o referendos?
11 de Enero de 2008
El plural de referéndum es referéndums, con -s al final.
La norma general es que las palabras latinas acabadas en -m forman su plural en castellano añadiendo una -s:
Pódium > pódiums
Memorándum > memorándums
Factótum > factótums
Ítem > ítems
Esta es la solución adoptada por las Academias en el DPD (concretamente, en el artículo sobre plural, secciones 1.h y 1.k).
Las siguientes posibilidades compitieron históricamente con la actual solución, pero no triunfaron y ya no se consideran válidas:
a) Atenerse al plural latino: hoy debemos evitar formas como referenda.
b) Utilizar la forma singular también para el plural: los referéndum.
Los hablantes mostraban una preferencia clara por el plural en -s y la norma ha terminado por dar cuenta de este hecho.
Nuestros académicos prefieren, eso sí, que utilicemos la forma castellanizada siempre que esté disponible. O sea, es preferible decir el referendo, los referendos a el referéndum, los referéndums.
Hay un par de excepciones a la regla de formación del plural anteriormente enunciada:
a) Las locuciones se mantienen invariables en plural, por ejemplo: los currículum vítae (no se añade -s a ninguno de los elementos de la locución)
b) Álbum tiene un plural ya asentado álbumes, por lo que no se debe decir ni escribir álbums
Como ya habrá notado el agudo lector, los latinismos se acentúan siguiendo las normas generales cuando, como estos, han quedado integrados en el léxico castellano.
‘El arma’: determinante masculino ante nombre femenino
16 de Octubre de 2007
¿Por qué decimos el arma, el águila y no la arma, la águila? La regla general es que los sustantivos femeninos que empiezan por a tónica van precedidos por la forma masculina del determinante. Pero cuidado, porque esta regla tiene varias restricciones.
Primera restricción (y muy importante): solo se aplica a cuatro determinantes:
el: el arma
un: un arma
algún: algún arma
ningún: ningún arma
Es fácil darse cuenta de que se trata en realidad de los determinantes el y un y los que llevan dentro ‘un’ (o sea, algún y ningún). La norma no acepta este tipo de construcciones con el resto de determinantes. Se considera incorrecto, por ejemplo, De este agua no beberé. La norma exige que se diga y se escriba:
De esta agua no beberé
Segunda restricción: la regla solo se aplica al singular, como se puede ver en el siguiente ejemplo:
Uno de los problemas más graves que tenemos en el municipio (relacionados con el agua) es el vertido de las aguas residuales en los ríos [...] [La Unión de Morelos, 15-10-2007]
En el ejemplo anterior, aparece primero agua en singular con el correspondiente artículo en forma masculina; pero a continuación, con la forma plural del mismo sustantivo, el determinante aparece en femenino.
Tercera restricción: el determinante y el sustantivo tienen que ocupar posiciones contiguas. En el momento en que se interpone cualquier elemento entre uno y otro, el determinante vuelve a la forma femenina, que es la que le correspondería normalmente:
Dos profesores y tres estudiantes [...] han resultado heridos al ser tiroteados por un adolescente que [...] se ha quitado la vida con la misma arma [El País, 10-10-2007]
En el ejemplo anterior sería incorrecto escribir con el mismo arma (aunque este uso es, sin duda, muy frecuente).
Cuarta restricción: la regla no se aplica a femeninos de nueva creación, es decir, no es productiva en la lengua actual. Pensemos en el sustantivo árbitro. Tradicionalmente, solo se utilizaba en masculino. La formación del femenino árbitra es relativamente reciente. En principio, debería seguir la misma regla que los otros sustantivos femeninos que empiezan por a tónica; pero no lo hace. En lugar de eso, decimos la árbitra:
La árbitra brasileña más mediática posará desnuda para el Playboy [20 Minutos, 19-6-2007]
Es importante no perder de vista que estos sustantivos son femeninos a todos los efectos. Esto quiere decir que cualquier elemento que tenga que concordar con el sustantivo (aparte de los mencionados determinantes el, un, algún y ningún) lo hará en femenino, como ocurre con el adjetivo canina en el siguiente ejemplo:
Llegaron al pueblo muy fatigados, con un hambre canina [Josep Pla: La calle estrecha]
Este ejemplo, ya de paso, nos viene bien para darnos cuenta de que la aparición de la forma masculina del artículo tiene que ver con la pronunciación y no con la grafía: la hache no se pronuncia y, por tanto, no afecta a la aplicación de la regla.
La regla, aparte de estas restricciones, tiene sus excepciones (como toda regla que se precie). Se utiliza el artículo femenino con:
1. Nombres de letras: la hache, la alfa
2. Nombres de mujer (en aquellos contextos en que pueden aparecer con artículo):
Esta no es la Ana que yo conocía
Nótese que el mismo nombre puede comportarse de manera diferente dependiendo de si es nombre de mujer o no: El África subsahariana (nombre de continente), pero La África de la que hablabas no es la misma que yo conozco (nombre de mujer).
3. Nombres de países y ciudades: aquí se tiende a utilizar la forma femenina:
Una noche, en viaje ya de regreso a España, recordé a Ávila, la Ávila única [...] [Miguel Delibes: La sombra del ciprés es alargada]
Durante su último viaje por Austria, el papa Benedicto XVI ha vuelto a insistir en la Austria católica [...] en una repetida proposición [...] [El Universal (México), 25-9-2007]
Este fenómeno tiene una explicación histórica que expondremos en otro momento.