Etimología de ‘trabajo’

16 de Febrero de 2008

Trabajo viene del latín tripalium, que significaba literalmente ‘tres palos’ y era un instrumento de tortura formado por tres estacas a las que se amarraba al reo.

Mediante una evolución metafórica, adquirió el sentido de ‘penalidad, molestia, tormento o suceso infeliz’ (Dicccionario de la Real Academia Española: trabajo, 9.). Eso es lo que significa en este ejemplo:

[…] quando veais que Dios embia trabajos, hambres, necessidades y guerras, no os aflijais ni penseis que Dios no se acuerda de vosotros, que no ay quando mas os quiera que el dia que os dà trabajos: ya la persecucion, ya la enfermedad, ya la muerte del padre, ya la del marido, ya la pobreza […] [Cristóbal Lozano: El Rey penitente: David arrepentido, 3.ª impresión, Valencia, 1698]

En el ejemplo anterior podemos reconstruir la metáfora inicial: sufrir una enfermedad es como estar atado a un instrumento de tortura.

Esta primera evolución metafórica supuso perder los rasgos más específicos del significado: ya no hay aquí maderas, ni se ata a nadie a ningún sitio; tan solo ha quedado la idea más general de sufrimiento.

El actual sentido de ‘ocupación retribuida’ resulta de una ulterior evolución metafórica a partir de aquí. Lo que se produce ahora es una especialización del significado, que pasa a ser más concreto, más específico.

En los cambios de significado de esta palabra hay también un elemento metonímico que liga la parte con el todo, el efecto con la causa: una parte (un efecto) de la tortura es el sufrimiento, que también está presente en cualquiera de las actividades con las que nos ganamos el pan. Pensemos, sobre todo, que en los antiguos trabajos en el campo este era un sufrimiento físico intenso. Cualquiera que haya vendimiado, sin ir más lejos, sabe lo que es el dolor de riñones, helarse por la mañana, sudar al mediodía, mojarse cuando llueve…

No, si al final va a resultar que no se está tan mal en la oficina… ¿o sí?

Denos su opinión

SIGA LEYENDO: