Mar 272014
 

Este artículo forma parte del libro Escribir un blog y que te lean, que es una guía completa para blogueros. El fragmento que viene a continuación forma parte de las pautas para redactar en Internet:

Contar banalidades de manera enrevesada está al alcance de cualquiera. Lo difícil es presentar con claridad lo que resulta complicado. Para explicar algo bien, no hay como entenderlo bien. Al revés también vale: nada como verse en la necesidad de enseñar una materia para llegar a comprenderla. Así se han hecho los maestros que en el mundo han sido (e incluso algunos profesores).

Parte de la claridad está en acertar con las palabras. Hay que preferir las que son de uso común, es decir, quedarse en el medio y huir de los dos extremos: lo rebuscado y lo vulgar. Y si no hay más remedio que irse a los extremos, siempre será mejor lo vulgar; pero entonces no hay término medio que valga: tendrás que ser rematadamente vulgar. Si nos vemos obligados a echar mano de algún término un poco más complicado, no está de más explicarlo brevemente o enlazar a alguna página que lo explique*.

En el mundo de la imprenta hubo quien llegó a labrarse una reputación a base de ser oscuro. Nunca fue lo más recomendable, pero se hacía. En el mundo de Internet está por ver si alguien será capaz de lograr lo mismo. Si te enteras de alguien, avísame. Me interesa.

La claridad no es solamente una exigencia de la escritura en Internet. Siempre lo ha sido, aunque muchas veces salía maltratada.

*Le doy las gracias a Viviana Mejenes-Knorr por su aportación.

 27 de marzo de 2014  escritura