Mar 062018
 

En español tenemos tres palabras que empiezan con la secuencia de consonantes mn-: mnemotecnia, mnemotécnico y mnemónico.

Las tres están construidas sobre la raíz griega mnéme, que significa ‘memoria’. Una mnemotecnia es una técnica o un truco para recordar algo. Mnemotécnico es el adjetivo correspondiente, es decir, mnemotécnico es todo lo que se refiere a la mnemotecnia. Mnemónico, por su parte, es otro adjetivo y significa ‘relativo a la memoria’.

Estas tres palabras admiten que simplifiquemos su grafía. Les quitamos la eme inicial y se quedan en nemotecnia, nemotécniconemónico. Esta variante no es la que se prefiere en la ortografía del español, pero si a ti te gusta, nadie puede decirte que está mal.

La eme del principio nunca suena (no olvides que una cosa es cómo se escribe y otra, cómo se pronuncia). Por tanto, lo que decimos es [nemotéknia], [nemotékniko] y [nemóniko]. Es virtualmente imposible para unos órganos fonadores hispanohablantes pronunciar la secuencia [mn-] en posición inicial. Mejor ni lo intentamos.

A las tres palabras anteriores hay que añadirles dos nombres propios de la mitología griega: Mnemosina (o Mnemosine) y Mnemea (o Mneme). Mnemosina es la diosa de la memoria (¡oh, sorpresa!). Mneme es la musa de la memoria y responsable de la creación artística. Por lo general, solo las encontraremos en textos especializados, por lo que será raro que presenten la grafía simplificada. Aun así, para la pronunciación vale lo mismo que hemos dicho antes.

Son pocas, pero son curiosas y, sobre todo, tenemos que saber qué hacer con ellas el día que salgan a nuestro encuentro: las palabras que empiezan por mn-. Yo creo que se merecían un artículo.

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 6 de marzo de 2018  lengua oral, léxico, ortografía