Los nombres cátedra y cadera son cognados, es decir, son hermanos desde el punto de vista etimológico porque proceden de la misma palabra; pero uno es un hermano más distinguido y el otro, más campechano, más de andar por casa, como ocurre con muchos hermanos. Los dos proceden en última instancia del griego kathédra ‘asiento’, pero el uno por la vía culta y el otro por la vía popular.

Cátedra pasa al castellano a través de la versión latina de la palabra griega:

Gr. kathédra > lat. cáthedra > cast. cátedra

Una cátedra es una silla, un asiento. La iglesia catedral es la iglesia donde tiene su silla el obispo. Y un catedrático es un señor (hoy, por suerte, también puede ser una señora) al que le han puesto una silla en la universidad para que enseñe.

La relación de la silla con los obispos y los catedráticos resulta evidente: la silla es el símbolo de su dignidad porque es el lugar desde el que se ejerce. La historia de nuestra cadera, en cambio, es un poquito más complicada.

Para empezar, el origen de cadera no es el cultismo helenizante cathedra del latín clásico sino su versión vulgar:

Gr. kathédra > lat. clás. cáthedra > lat. vulg. cathégra > cast. cadera

¿Y cómo llegamos desde el asiento hasta la cadera? Por metonimia. La metonimia no es solo una figura retórica sino también (y en primer lugar) un poderoso mecanismo conceptual basado en relaciones de contigüidad. La metonimia está en la base misma de nuestro sistema cognitivo, de nuestra forma de ver y entender el mundo (de ahí que tenga rendimiento en ámbitos tan diversos como la literatura y la evolución histórica del léxico).

Vamos a llegar desde el asiento a la cadera por dos desplazamientos metonímicos basados en una relación de contigüidad física. En primer lugar, ¿cuál es la parte del cuerpo que está pegada al asiento? Sí, señor, efectivamente:

‘Asiento’ > ‘trasero, nalga’

En latín vulgar se empezó a utilizar cathegra para referirse a las nalgas porque eran la parte del cuerpo que se apoyaba en la silla. Ya estamos un poco más cerca.

A continuación se produce un segundo desplazamiento metonímico. Al lado de cada nalga tenemos el saliente que forman los huesos de la pelvis:

‘Nalga’ > ’saliente de los huesos de la pelvis’

Ya tenemos la cadera del castellano.

  1. Extranjerismos | BLOG DE LENGUA ESPAÑOLA dice:

    […] estaba plagado de helenismos, algunos de los cuales hemos heredado nosotros, ya asimilados, como cátedra/ cadera, camaleón, bodega/ botica, tisana, tragedia, geranio, etc. Todos ellos fueron en su día xenismos […]

  2. Palabras de origen griego | BLOG DE LENGUA ESPAÑOLA dice:

    […] Es un léxico que abarca todas las parcelas de la vida diaria, por ejemplo: Partes del cuerpo: cadera, esqueleto, […]

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