Bodega, botica, boutique

En español tenemos tres nombres que proceden de un mismo origen, pero que poseen diferente significado y consideración social. Me refiero a este trío:

  • bodega
  • botica
  • boutique

Etimología

Bodega, botica y boutique vienen de esta palabra griega:

(1) apothéke (‘almacén’)

Este detalle te revela al momento que los significados de estas palabras están relacionados: las tres se refieren a sitios que sirven para almacenar mercancías.

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  • La bodega sirve para conservar el vino.
  • En la botica se guardan las medicinas.
  • La boutique almacena géneros que se van a vender.

Boutique es un galicismo, por supuesto. En francés, este sustantivo se utilizaba al principio para nombrar cualquier tipo de tienda. Después se especializó en el significado de ‘tienda de modas o de productos selectos’. En castellano hemos tomado prestado el término con este sentido moderno.

Niveles de lengua

Diferenciar niveles de lengua es imprescindible para escribir bien. Es una cuestión que trabajo a fondo con mis alumnos en el curso “El punto sobre la i”. A menudo, los escritores inexpertos captan el significado de las palabras, pero se les escapan las implicaciones sociales que se codifican en los registros. No es de extrañar. Es un conocimiento que hay que adquirir, como tantas cosas en esta vida. Si crees que va a llegar espontáneamente, es como si esperas aprender a sumar a base de ver los precios en las tiendas. Simplemente, no funciona así.

Hoy te voy a mostrar todas las implicaciones que tienen los registros para el uso de estas palabras.

Los tres términos que nos interesan se han especializado en su significado, pero además pertenecen a registros diferentes:

  • Bodega pertenece a un nivel neutro de lengua.
  • Botica se sitúa en los niveles populares.
  • Boutique es propia de los niveles de prestigio.

La bodega

La palabra bodega es perfectamente presentable en sociedad, pero puede aparecer también en los contextos más populares. Es como esas camisas que puedes ponerte con un traje o con unos pantalones vaqueros. Esto tiene su lógica. La bodega es un almacén de vino. Esta bebida se consume lo mismo en una rústica bota que en una exclusiva copa de cristal. Además, el vino es una realidad importante en las sociedades mediterráneas. Está presente en todos los estratos de la cultura y, por tanto, de la sociedad.

La botica

En cambio, cuando hablo de una botica, siempre pienso en las cosas de antiguamente, en la vida tradicional en los pueblos de Castilla. Esta palabra evoca en mí aquellas partidas de dominó que echaban las fuerzas vivas del lugar: el boticario, el cura, el maestro y el alcalde. Es un mundo que ya no existe o, como mínimo, que está dejando de existir.

Imagínate que a una titulada en Farmacia recién salida de la universidad la felicito así:

(2) ¡Qué bien! ¡Ya eres boticaria!

¿Cómo reaccionaría esa joven universitaria? Como mínimo, me pondría mala cara porque boticaria es un término desprestigiado y, además, desprende un olor rancio, antiguo. Esa muchacha sentiría que estoy devaluando su oficio y su formación. La cosa cambia si me dirijo así a ella:

(3) ¡Qué bien! ¡Ya eres farmacéutica!

En el mundo actual, botica y boticario se han quedado fuera de juego. Los han desplazado términos más modernos y más prestigiosos:

  • farmacia
  • farmacéutico

La boutique

El galicismo boutique procede del griego apothéke, exactamente igual que bodega y botica. Sin embargo, su consideración social es más elevada. Boutique nos llega a través del francés. Esta palabra se ha empapado del prestigio que emanan Francia, la lengua francesa y, sobre todo, París. Esta capital es uno de los grandes centros de la moda internacional. La primera vez que puse el pie en ella me di cuenta al instante de que constituye un almacén exquisito de las mercancías más selectas del mundo. La combinación formada por el país europeo, su idioma y su capital acumula tanto prestigio que es capaz de traspasárselo a todo lo que tiene cerca. Compara estos dos ejemplos:

(4) Mi hijo ha abierto una tienda de ropa.

(5) Mi hijo ha abierto una boutique.

Tienda de ropa y boutique se refieren a la misma realidad. Sin embargo, el préstamo del francés me hace pensar inmediatamente en un establecimiento con más nivel. Cuando denominas boutique a un establecimiento, te apropias del prestigio de lo francés. Es una forma de situarte al momento en un segmento superior.

En español nos hemos percatado de que existe este filón y hemos empezado a explotarlo. Hoy día, utilizamos el término boutique para elevar la percepción de cualquier tipo de comercio, no solamente de moda. Yo me he encontrado a menudo ejemplos como estos:

(6) boutique del pan

(7) boutique de la fruta

Hoy día, muchos comerciantes están dispuestos a abrir una boutique del pan, pero hace falta armarse de valor para bautizar eso mismo como tahona, que es el término tradicional para refererirse a una panadería. A la tahona le ha pasado lo mismo que a la botica: se asocia con la vida en los pueblos de antiguamente. No le ofrece al cliente ni una identidad ni una aspiración.

Por cierto, los franceses se sorprenden a veces cuando descubren cómo hemos reciclado su término boutique para referirnos a comercios de lo más variado y cómo lo utilizamos para añadir valor.

El prestigio de estas palabras es revelador

Al final, la cuestión se reduce a esto:

Dime con quién andas y te diré quien eres.

El vino pertenece a lo popular y castizo, pero también a lo culto y distinguido. Por eso la palabra bodega se mueve con la misma comodidad en la taberna que en el palacio.

La botica pertenece a lo castizo y popular. Le falta el sentarse a las buenas mesas y codearse con las gentes de posibles. Por eso, hemos ido desechando esta palabra en favor de otras más prestigiosas.

En francés todo resulta más fino y lujoso. Esto incluye, naturalmente, a las boutiques parisinas y a cualquier realidad que toquemos con la varita mágica de la palabra boutique. Si tú quieres ganar dinero, olvídate de abrir una tienda: cámbiala por una boutique.