Dic 182009
 

ÁrbolUn logograma es un signo que representa por sí solo un significado de una lengua (normalmente, el significado de una palabra).

El clásico ejemplo de logograma son los caracteres de la escritura china. En esta entrada, sin ir más lejos, tenemos el carácter para ‘árbol’. En él se aprecia aún la relación icónica con el árbol, a pesar de milenios de estilización y convencionalización. Lo que más fácilmente se identifica todavía son, probablemente, las raíces.

Es importante aclarar que este signo no representa directamente la realidad árbol, sino que se trata de una relación mediada: el carácter remite a un significado de una lengua que, a su vez, remite a una realidad extralingüística. Lo interesante aquí es que la escritura logográfica no representa la pronunciación sino el sentido, por lo que no suele ser demasiado complicado trasplantar estos sistemas de escritura de unas lenguas a otras. De hecho, la escritura china se empleó para escribir varias lenguas orientales y todavía hoy es uno de los diversos sistemas de escritura que coexisten en japonés.

Máquina de escribir japonesaUna complicación inherente a la logografía es la proliferación de signos. En la imagen se puede ver una máquina de escribir japonesa con una gran bandeja para seleccionar uno a uno los caracteres que se han de mecanografiar. Y en esta bandeja solo están los más frecuentes, porque se necesitan miles para leer y escribir. Para que nos hagamos una idea, un niño en Japón tiene que ser capaz de leer y escribir 1 000 caracteres al terminar la escuela primaria y 2 000 al término de la secundaria; pero con eso tampoco vamos demasiado lejos, porque para enterarnos de lo que pone en el periódico tenemos que dominar del orden de los 5 000. Aprender a leer y escribir se convierte así en un proceso que dura toda la vida.

EuroNuestra escritura también incorpora signos logográficos, aunque no sean, desde luego, los casos centrales, es decir, los casos en los que primero piensa uno cuando tiene que poner un ejemplo. El español y cualquier otra lengua con escritura alfabética cuenta con una serie de signos que representan un significado completo. Prueba a leer los siguientes y lo verás: 2, €, $, %, ∞, √.

Se cumple aquí también lo que decíamos arriba para las escrituras propiamente logográficas: los caracteres son fácilmente trasplantables a lenguas diferentes. De hecho, todos los signos del párrafo anterior son internacionales. Los reconocen por igual un argentino, un italiano, un polaco o un ruso, pero los leen de forma muy diferente, pues cada uno dará la versión en su lengua.

Por cierto, para quien se haya quedado preocupado con la máquina de escribir: los móviles chinos y japoneses no necesitan un teclado así para mandar un SMS. Tampoco los ordenadores portátiles vienen con un cajón de teclas. Hoy existen muchos tipos de software que permiten pasar de una escritura alfabética a una logográfica.

Y hasta aquí hemos llegado. Espero que este artículo haya servido no solo para satisfacer la curiosidad sino también para que reflexiones sobre la escritura de nuestra lengua, que puede ser más compleja y más rica de lo que en principio pensamos.

 18 de diciembre de 2009  escritura

  Un comentario en “¿Qué es un logograma?”

  1. Alberto, tus artículos siempre me sorprenden y me invitan a reflexionar. Así que, para mí, eres un buen motivador o inductor de pensamiento: como esos juegos mecánicos de las fichas de dominó que, cuando al caer, van tocando y derribando a las otras; y, con ese juego, crean imágenes imposibles. Hace de esto muchos años: leí, por primera vez, “El arco y la lira”, ensayo excepcional de Octavio Paz sobre la poesía. De ese libro guardo en mi memoria, como un tesoro, una breve cita: “Lo que ignoramos es lo innombrado. Todo aprendizaje principia como enseñanza de los verdaderos nombres de las cosas y termina con la revelación de la palabra-llave que nos abrirá las puertas del saber.” Y, claro que sí, ese es el trabajo que haces de forma excepcional desde tu blog. Una vez más te felicito.

    De nuevo, Octavio Paz, en 1987, publicó un poemario titulado “Árbol adentro”. En un poema de este libro, “Entre irse y quedarse”, unos versos dicen: “Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz / reposan a la sombra de sus nombres.”

    Aunque cada día es mayor la distancia entre la palabra y el objeto que representa. El “logograma” de tu artículo, en esta ocasión, es alentador, pues nos permite saber que todavía existen lenguajes en los que las palabras, como en el árbol chino, se asemejan a los objetos que designan. ¡Qué gran herramienta para la vida!