Imperfecto lúdico

Hay un uso del pretérito imperfecto de indicativo que es típico de los juegos infantiles y que por ese motivo se denomina imperfecto lúdico. He aquí un ejemplo:

(1) Tú eras el lobo y yo Caperucita.

Es un uso propio del lenguaje infantil que puede servir para fijar el papel que asume cada participante en el juego, como en (1). También se emplea para determinar las circunstancias del mundo fabulado en el que se desarrolla la acción:

(2) Yo tenía un caballo gigaaaante.

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Este imperfecto se emplea cuando se habla de situaciones y mundos imaginarios, pero no cuando estamos hablando del mundo real. Unos niños que van a jugar un partido de fútbol no dirán lo siguiente:

(3) Tú eras portero.

El imperfecto lúdico no es aquí pertinente porque no estamos ante un mundo inventado, sino ante una situación real que se describe así:

(4) Tú eres portero.

Hemos dicho que esta es una forma de hablar típica de los niños; pero también podemos encontrar ocasionalmente el imperfecto lúdico en boca de los adultos (sobre todo de los que conservan el ingenio y las ganas que hacen falta para jugar).