Concordancia: la gente

Gente es un nombre femenino y singular. Sin embargo, por su significado remite a una idea de pluralidad: para que podamos hablar de gente tiene que haber por fuerza varias personas. Se trata, por tanto, de un sustantivo colectivo.

Cuando gente es sujeto de una oración, nos lleva a una concordancia del verbo en singular, como en este ejemplo:

(1) La gente empezaba ya a pararse para mirarnos, cuando Ma­rita se atrevió a levantar la cara otra vez [Almudena Grandes: Atlas de geografía humana].

En (1) el verbo empezaba adopta el singular de gente, como es de esperar.

Sin embargo, la tensión entre el número singular y la idea de pluralidad puede dar pie a concordancias incorrectas. El otro día oí esta frase mientras caminaba por la calle:

(2) Esta gente son así.

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Quien dice esto se deja llevar por la idea de que gente se refiere a más de una persona. Sin embargo, el número plural del verbo en (2) no es aceptable. Nos encontramos aquí ante un caso indebido de lo que se conoce como concordancia ad sensum, o sea, concordancia por el sentido.

Cuando hay adjetivos de por medio, estos tienen que adoptar el número singular y el género femenino de gente. Eso es lo que ocurre con sobrecogida y confusa en (3):

(3) La gente estaba sobrecogida y confusa por lo que podía pasar [Mario Vargas Llosa: La fiesta del chivo].

Fíjate ahora en esta otra oración. Nos muestra un fenómeno gramatical muy interesante:

(4) La gente dejó de dormir en sus casas, aterrorizada con la posibilidad de que el cataclismo se repitiera, improvisaban carpas en lugares desiertos, dormían en las plazas y en las calles [Isabel Allende: La casa de los espíritus].

En (4) encontramos en primer lugar el verbo dejó y el adjetivo aterrorizada, que concuerdan de manera impecable con gente. Sin embargo, a continuación se nos presentan dos verbos en plural: improvisabandormían. Esto es normal y es correcto. A medida que nos alejamos del sujeto, van aumentando las posibilidades de que nos olvidemos del número singular y nos quedemos únicamente con la idea de pluralidad que encierra gente.

En definitiva, este sustantivo nos pide inicialmente una concordancia en singular (y, en su caso, en femenino), pero después podemos relajarnos y pasar a una concordancia en plural.