Mar 052019
 

Antuviar es una palabra antigua de estas que me gustan a mí. Está recogida en el Diccionario de la lengua española (2014) con dos acepciones:

  1. Adelantar, anticipar.
  2. Dar de repente, o antes que otro, un golpe.

Encontramos un ejemplo en la Historia de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada, que publicó Fray Pedro de Aguado a finales del siglo XVI:

(1) Pero esta paz que de parte de los naturales hubo les causó entre sí a los españoles guerra, porque sobre bien leve ocasión Antonio de Portillo y Alonso Vázquez hubieron pesadas palabras, de donde resultó que antuviándose Vázquez dio a Portillo una puñalada por el estómago de que murió dende a pocos días, después de haber confesado y comulgado.

Este verbo está formado con el prefijo ante- y el verbo uviar. Este último, a su vez, procede del latín obviare, que significaba ‘salir al encuentro’. Es decir, quien se antuviaba era quien salía al encuentro de nuestro intento y se nos adelantaba en él.

De antuviar se derivan antuviada, antuvión y antuviador. Una antuviada es un golpe dado de sopetón. Antuvión era también un golpe repentino, pero se usaba sobre todo en la expresión de antuvión, que significaba ‘de repente, inesperadamente’. De la idea de un golpe que recibimos de repente, se pasa a la de las cosas que se nos vienen encima de manera inesperada. Por último, antuviador (o antuviadora) era quien tenía la costumbre o la capacidad de antuviarse, de adelantarse a los demás y arrear primero.

Son palabras de otro tiempo que andan dando vueltas por los diccionarios y que a mí me gusta sacar de vez en cuando a orearse. En la primera conversación que tengas con un amigo, prueba a dejar caer un antuviarse o un antuviador, a ver qué cara se le queda.

Ejemplo (1), tomado de REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español [www.rae.es, 5-3-2019].

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 5 de marzo de 2019  léxico, verbo