Oct 152019
 

Inmigrante, emigrante y migrante son tres palabras que se refieren a personas que trasladan su lugar de residencia. La diferencia entre las tres nociones es una cuestión de perspectiva.

Un inmigrante es alguien que viene a vivir a un país desde otro extranjero. En este ejemplo podemos apreciar su significado:

(1) Estados Unidos: Inmigrantes hondureños reconstruyen Florida [La Prensa (Honduras), 12-10-2019].

El ejemplo (1) es un titular de prensa. En él se habla de personas que han llegado a Estados Unidos desde Honduras. Desde la perspectiva de los estadounidenses, esas personas son inmigrantes porque han venido a vivir y trabajar.

En el siglo XXI, típicamente, utilizamos inmigrante para referirnos a una persona que se desplaza de un país a otro, pero no tienen por qué ser movimientos internacionales. El inmigrante también puede llegar a una región o a una ciudad diferentes dentro de un mismo país.

En cambio, el emigrante es una persona que se va de su país para establecerse en otro diferente:

(2) Las proyecciones indican que, en 2020, Puebla aparecerá como el tercer estado con más emigrantes porque 25 000 personas saldrán, en su mayoría hacia Estados Unidos [Milenio (México), 15-10-2019].

El ejemplo (2) nos habla de gente que se va de México para asentarse en Estados Unidos u otros países. Por tanto, estas personas son emigrantes.

Al igual que en el caso anterior, lo típico es que se produzca un cambio de país, pero también podemos cambiar de ciudad o de región sin necesidad de salir nuestro país.

Por último, migrante es un término general que abarca a los dos anteriores. Un migrante es alguien que se desplaza de un país a otro, de una región a otra, de una ciudad a otra. En este caso, no se indica si el movimiento es de ida o de venida. Simplemente se centra la atención en el desplazamiento:

(3) La Armada de Libia rescata a cerca de cien migrantes frente a las costas de Trípoli [La Vanguardia (España), 15-10-2019].

Lo que encontramos en (3) son personas que se están desplazando de un país a otro. La atención se sitúa en el hecho del desplazamiento, en lugar de hacerlo en su origen o en su final.

Una misma persona puede ser inmigrante, emigrante y migrante al mismo tiempo. Todo depende de quién la mire y de cómo la mire. Imagínate a un joven, Genaro, que anda por el mundo con la maleta en la mano. Genaro es español y se va a vivir a Alemania. Para su madre, Genaro es emigrante porque se va. Para las autoridades alemanas, este mismo muchacho es inmigrante porque viene (se dispone a fijar su residencia en Alemania). Y para alguien que se interese más que nada por el cambio de residencia, Genaro es migrante porque se desplaza de un lugar a otro.

Las confusiones entre los tres conceptos son constantes. Sirva como muestra el siguiente ejemplo. Lo he sacado de un medio de comunicación, pero prefiero no decir cuál porque no se trata de poner a nadie en evidencia:

(4) Una asociación de vecinos de Tarragona recoge firmas para expulsar emigrantes.

Aparte de que podrían movilizarse por algo más positivo, lamento decirles a los miembros de esta asociación que llegan tarde. Si su objetivo son verdaderamente los emigrantes, las firmas están de más porque esta gente ya se ha ido. De lo contrario, no serían emigrantes.

Todo lo que he dicho hasta aquí se puede aplicar igualmente a los verbos inmigrar, emigrar y migrar, así como a los sustantivos abstractos inmigración, emigración y migración.

En resumen, es fácil manejar adecuadamente los tres conceptos que hemos presentado. Basta con recordar que cada uno de ellos se asocia con un verbo diferente: un inmigrante es alguien que viene, un emigrante es alguien que se va y un migrante es alguien que se desplaza (en este último caso, con independencia del origen y el destino de su trayecto).

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 15 de octubre de 2019  léxico