Cinco consejos para redactar mejor

Nunca se había escrito tanto como se escribe en nuestros días. Y nunca había habido tantos ojos que estuvieran pendientes de lo que escribimos. En la sociedad actual es imposible salir adelante sin escribir. Unos escriben informes, otros escriben artículos, otros lo hacen en las redes sociales, otros teclean mensajes en los móviles, pero el caso es que todo el mundo está escribiendo a todas horas. Es algo sin precedentes en la historia de la humanidad.

Yo te ofrezco cinco consejos que te van a servir para subir un peldaño en la calidad y la efectividad de tu redacción. Están pensados sobre todo para textos prácticos, pero se trata de un estilo de redacción exigente. Por tanto, te puede servir como ejercicio para afinar otros tipos de escritura. Tú haz la prueba y después me lo cuentas.

1. Sé breve

Si puedes expresarlo en tres párrafos, no lo estires hasta llegar a cinco. Si puedes despacharlo en dos oraciones, no te empeñes en que sean cuatro. Si basta con una palabra, no me obligues a leer dos. Y si puedes embutirlo en palabras breves y concisas, no rebusques las más largas y complicadas que contiene el diccionario. La atención del lector es el bien más preciado y escaso que existe. No te lo vamos a regalar para que tú te dediques a divagar. Si tu texto se alarga, pódalo. Si tus párrafos se estiran como el chicle, córtalos. Si a tus oraciones no se les ve el final, pártelas. Y si acumulas palabras de siete leguas, cámbialas por sinónimos breves y certeros.

Por ejemplo, si puedes decir hoy, evita contemporáneamente. Si basta con influir, manda a paseo a influenciar. Si quieres decir el mal tiempo, que no se te ocurra convertirlo en las inclemencias de la climatología. Que tus palabras, que tus escritos estén cargados de significado. Que sean como una sandía de esas que pesan, de las que son dulces y jugosas cuando las abrimos. Lo que no conviene es que tus escritos sean como paja. La paja tiene mucho aire y poca sustancia. ¡La paja, para las cabras! ¡No la queremos!

El único peligro que debes evitar aquí es el estilo telegráfico. Pero puestos a pasarnos, más vale que sea por el lado de la brevedad que por el de la verborrea.

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2. Sé sencillo

Nada de estructuras retorcidas, nada de giros rebuscados. Te conviene evitar las palabras rimbombantes. Busca siempre el vocabulario que es de uso común, pero sin caer tampoco en lo vulgar: las palabras que podría entender una persona de cultura media sin necesidad de acudir al diccionario. El gran poeta Antonio Machado lo tenía claro. En su obra Juan de Mairena, proponía el siguiente ejemplo de mala prosa:

(1) Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa.

Si el ejemplo (1) lo queremos expresar en buen español y con buen estilo, se convierte en esto otro:

(2) Lo que pasa en la calle.

Ni más ni menos.

Y lo siguiente es fundamental: si no sabes lo que significa una palabra, si no entiendes lo que significa una expresión, no la digas. No la escribas. Ve a buscarla al diccionario y te evitarás algún que otro traspié. Te voy a dar una pista: las expresiones que suenan muy importantes suelen ser incorrectas. Casi siempre te impresionan porque no son de uso general y no son de uso general porque no se deben usar. Pero cuando escribimos con sencillez y naturalidad, es muy difícil meter la pata. Y llegado el caso de que cometamos un desliz, hasta los errores serán más disculpables.

3. Sé claro

Si no se entiende, no sirve. La claridad se consigue con el orden. No se consigue amontonando palabras. No se consigue amontonando oraciones. No se consigue amontonando en el texto todo lo que se te va viniendo a la cabeza.

Primero hay que poner una idea, después otra y, cuando haya terminado esa, entonces viene la siguiente. Y mientras las colocas bien colocaditas, asegúrate además de que la primera sea la más importante. Te voy a proponer un ejemplo:

(3) Es un líder que, incluso en los momentos más críticos, cuando todos le abandonaban, supo, por encima de todo, creer en sus ideales.

El ejemplo (3) contiene ideas anidadas. Se trata de una oración compleja con muchas nociones incrustadas unas dentro de otras. Lo que conviene es romper esta oración. Hay que sacar esas ideas de ahí. Hay que liberarlas. Vamos a ponerlas sueltas, una detrás de otra y bien ordenadas. Vas a ver cómo se entiende mejor. La oración (3) se convierte en lo siguiente:

(4) Es un líder que supo creer en sus ideales por encima de todo. Lo hizo incluso en los momentos más críticos, cuando todos le abandonaban.

Como puedes comprobar, en (4) he utilizado puntos y comas para separar y ordenar lo que en (3) era un revoltijo.

Además, la claridad la consigues seleccionando un vocabulario que se entienda con facilidad. Acabo de mencionar esto, pero voy a añadir un ejemplo. Yo podría deslizar en algún párrafo de este artículo el adjetivo abstruso, que suena fantástico. Si lo leo en voz alta, se me llena la boca de abstruso. Pero ¿de qué me sirve usar esa palabra si quienes me están leyendo no se van a enterar de que eso significa ‘difícil de entender’?

Para expresarte con claridad, también es fundamental que utilices sabiamente los signos de puntuación. Una cosa es esto:

(5) Vamos a comer, niños.

Y otra cosa muy diferente es esto otro:

(6) Vamos a comer niños.

Lo del ejemplo (6) no solo es cruel, sino que está muy castigado por la ley. Bromas aparte, en (5) y (6) la presencia o ausencia de una simple coma pone patas arriba todo el significado.

La claridad también la conseguirás leyéndole tu texto a alguien. Así comprobarás si se entiende o si necesitas mejorarlo.

Como ves, la claridad da mucho de sí. La claridad es básica, es fundamental en cualquier escrito.

4. Sé preciso

Para esto, lo primero es que tú tengas claro lo que quieres decir. No podrás afinar mucho la redacción si el texto se cae por la base. La base es el contenido: las ideas que quieres expresar. Cuando tengas esto solucionado, puedes empezar a plantearte algunas claves que te doy a continuación.

4.1. Evita la ambigüedad

Que todas tus oraciones admitan una interpretación y solamente una interpretación. De lo contrario, es que algo ha fallado. Mira el ejemplo (7):

(7) La primera ministra afirmó que no dimitiría, como le pedían muchos miembros de su partido.

¿Qué le pedían los miembros del partido? ¿Que dimitiera o que afirmara que no pensaba dimitir? Este ejemplo te lo dejo ahí para que lo repases y busques una forma más acertada de expresar lo uno y lo otro.

4.2. Utiliza el vocabulario con propiedad

El epígrafe 4.2 significa simplemente lo siguiente: que todas las palabras signifiquen lo que tú crees que significan. El diccionario es tu amigo. Consulta todas las palabras que te hagan dudar, pero también unas cuantas de las que tienes claras. Ahí es donde suelen acechar los errores.

4.3. Utiliza vocabulario específico

Procura siempre escribir sobre petunias, no sobre flores. Construye viviendas, no te conformes con hacerlas. En tus textos, los cuervos deben graznar. No basta con que griten o chillen.

5. Revisa, revisa, revisa

No des nunca un texto por terminado sin releerlo. Me da igual que sea un tuit, un correo electrónico, un artículo para un blog o tu tesis doctoral. Antes de enviarlo, tienes que repasarlo. Tú lo tienes que releer. Eso está claro. Pero recuerda que cuatro ojos ven más que dos. A menudo necesitarás la opinión de otra persona. Y cuanto más criterio tenga esa persona, más valdrá esa opinión.

Podría pasarme aquí toda la vida dando consejos, pero te aseguro que si aplicas estos cinco, la mejoría se va a notar inmediatamente.