¿’Inocuo’ o ‘inicuo’?

Los adjetivos inocuo e inicuo son parónimos, es decir, presentan una forma muy parecida. Sin embargo, su significado es completamente diferente y, por eso mismo, no los debemos confundir.

Vamos a empezar por inocuo, cua, que es el más frecuente de los dos. Este adjetivo significa ‘que no hace daño, inofensivo’, como en este ejemplo:

(1) Leer una novela o un cuento no es una actividad inocua: desde el momento en que nuestras neuronas nos hacen reconocernos en los personajes de ficción —y apoderarnos así de sus conflictos, sus problemas, sus decisiones, su felicidad o su desgracia—, comenzamos a ser otros.

Jorge Volpi: Leer la mente

El ejemplo (1) nos previene contra una actividad que presenta como peligrosa: leer novelas (o cuentos). Literalmente, nos está diciendo que leer no es una actividad inofensiva, no es una actividad que se pueda llevar a cabo sin miedo a sufrir algún daño. Nótese la fina ironía del autor.

Inocuo es lo contrario de nocivo. Una cosa nociva es la que sí hace daño, la que resulta perjudicial. Inocuo y nocivo están formados sobre el adjetivo latino nocuus (‘dañino’). El prefijo in- de inocuo tiene valor negativo.

Las Academias de la Lengua aceptan también la grafía innocuo (con doble ene), pero no la recomiendan. Por si te sirve de algo, yo tampoco te la recomiendo. Y, por supuesto, eso se pronuncia [inókuo] (con una sola ene).

Después tenemos inicuo, cua, que es un adjetivo culto. Significa ‘malvado, injusto’. Su uso es escasísimo. Te propongo este ejemplo, que he tomado de una obra de teatro de José Echegaray. Este señor fue matemático de profesión, pero hizo un poco de todo en la vida y casi todo se le dio bien. De hecho, fue el primer autor español en ganar el Premio Nobel de Literatura:

(2) Allá ustedes. Pero esto no quita para que me parezca inicuo lo que van ustedes a hacer con esa infeliz criatura.

José Echegaray: De mala raza

El personaje que habla en el ejemplo (2) está dando a entender que la acción que se va a cometer le parece injusta o malvada.

El adjetivo inicuo contiene la raíz de equidad, equitativo. Nuevamente, el prefijo in- tiene valor negativo. Por tanto, los actos inicuos son los contrarios a la equidad, a la justicia. En el caso de inicuo no se puede duplicar la ene de ninguna manera.

Y ya que estamos, aprovecho para advertir que el prefijo in- puede presentar valores muy diferentes. En su uso más típico sirve para negar (contiene la idea de ‘no’). Pero hay otro in- en circulación que es pariente de la preposición en. Este segundo in- aporta la idea de ‘hacia dentro’. Es el que encontramos en infiltrar, por ejemplo. La última tontería lingüística que circula por las redes consiste en intentar meternos en la cabecita la idea de que inflamable es incorrecto y que debemos sustituirlo por flamable.

En la era de Internet hay gente con mucho tiempo y muy mala sombra que se entretiene tomándole el pelo a quien se deja. El elemento in- de inflamable o inflamar no tiene nada que ver con la idea de negación. Inflamar significa etimológicamente ‘meter en llamas’, o sea, ‘hacer arder’. Tienes ahí un buen ejemplo de ese segundo in- con la idea de ‘hacia dentro’. Por supuesto, no encontrarás en el diccionario flamable, flamar ni nada por el estilo.

En resumen, inocuo es lo que no hace daño; inicuo se refiere a todo lo que es injusto o malvado. Y no dejes que nadie te inflame la cabecita con bulos lingüísticos.