Puntuación viene de punto

Hola, hablante, comparto aquí contigo el inicio del curso Puntuación Viene de Punto, que impartí para los estudiantes de los Cursos de Blog de Lengua.

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1 Introducción

El punto (.) y la coma (,) son los dos signos básicos del sistema de puntuación. Las personas con menos soltura en cuestiones ortográficas tienden a limitarse a estos dos cuando redactan. Sin embargo, uno y otro no están al mismo nivel. La prueba es la siguiente. Si te empeñas, puedes llegar a escribir un libro a base de puntos, sin que aparezca ningún otro signo de puntuación (ni siquiera la coma). El resultado sería un tanto extraño, pero el sistema ortográfico de nuestra lengua te lo permite. Al revés, es imposible: nunca llegarás a crear un texto mínimamente extenso solamente con comas y sin un solo punto. Como mínimo, necesitarás el punto final para concluir.

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Esto te indica que entre los dos signos básicos existe una jerarquía. El punto se sitúa en el centro mismo del sistema. Cerca del centro, pero a un lado, le acompaña su amiga la coma.

Fíjate ahora en la forma de estos signos porque también te va a dar pistas. Cuando ves un punto sobre la página, parece perfectamente inofensivo por lo pequeño y lo redondito que es. Pero precisamente esa es una forma básica en la escritura. La palabra punto es de la familia de punta, punzar, punzada, punzón e incluso pinchar. Un punto es una manera evidente de dejar una marca sobre una superficie: es el resultado de pinchar o apretar con la punta del instrumento de escritura. Puedo imaginarme ahora mismo a un escriba de la Antigüedad clavando un palito en la superficie de una tablilla de arcilla o de cera para dejar ahí una marca con la punta.

La coma (,) también presenta una forma básica: es una simple rayita. En cambio, el punto y coma (;), los dos puntos (:), los signos de exclamación (¡ !), de interrogación (¿ ?), etc., presentan formas complejas. Surgen a partir de diferentes combinaciones de trazos. Eso te está poniendo sobre la pista de que no son signos básicos como el punto y la coma. Se han ido creando en diferentes etapas históricas como añadidos que buscaban dar respuesta a las necesidades que iban surgiendo en el uso de los signos de puntuación.

Este carácter básico y central del punto me ha llevado a titular este curso Puntuación Viene de Punto. La denominación (signos de) puntuación ya te está anunciando quién es el verdadero protagonista de esta parte fundamental de la ortografía y de la escritura. Sin embargo, se da una situación que a mí me deja perplejo.

Por un lado, detecto un interés desmedido entre el público por los usos de la coma. Esta inquietud me parece loable. Incluso entiendo que viene motivada por la multitud de funciones que acumula esta. Pero, por otro lado, constato una despreocupación generalizada por lo que respecta al punto. Los manuales de ortografía suelen despacharlo en un pispás. Los usuarios del sistema, por su parte, tampoco parecen sentir una necesidad acuciante por aprenderlo. Yo creo que conviene reconsiderar esta posición.

Acabamos de ver que el punto es el cimiento mismo del sistema de puntuación. Por eso, necesitas dominarlo si quieres estructurar tus textos adecuadamente. Si no, se te van a venir abajo por la base. En este curso, yo voy a emplearme a fondo. Quiero darte las claves que necesitas para manejar el punto con soltura, con generosidad (que conviene) y con conocimiento de causa.

Nos vamos a fijar tú y yo en la sintaxis particular del punto, es decir, en su combinatoria: dónde se coloca en la escritura, con qué signos se puede combinar o no y cuál es la posición relativa de cada uno de ellos.

Además, el punto, a pesar de esa apariencia inocente, es un signo relativamente complejo. Su carácter básico lo ha llevado a acumular una gran diversidad de funciones.

Por un lado, tienes un punto que es un verdadero signo de puntuación. Su función consiste en marcar los límites de unidades básicas dentro de un texto. Vamos a diferenciar tres variedades:

  1. El punto y seguido te permite marcar los límites de los diferentes enunciados de que se compone tu texto.
  2. El punto y aparte es una de las marcas formales que te sirven para indicarle a tu lector los límites de los bloques básicos de contenido dentro de tu texto: los párrafos.
  3. El punto final te sirve para cerrar tu texto o, como mínimo, una sección amplia dentro de este, como puede ser un capítulo, tomo, parte, etc.

Por lo que respecta al punto como signo de puntuación propiamente dicho, necesitas saber cuándo usarlo; pero es igual de importante que tengas claro cuándo ahorrártelo. Existen ciertos contextos en los que debes omitirlo. Quienes se sienten más inseguros en cuestiones ortográficas, suelen plantarlo donde menos falta hace. Ese es uno de los detalles que delatan rápidamente al escritor inexperto.

También existe el punto abreviativo. Este coincide en su forma con el punto como signo de puntuación propiamente dicho, pero no está ahí para estructurar la información dentro del texto. Es una simple marca formal con la que le das a entender a tu lector que lo que tiene ante sus ojos no es una palabra sino la forma abreviada de una palabra, que tendrá que reconstruir.

Además, el punto presenta usos diversos en combinación con cifras. Este es un ámbito en el que se han producido cambios en los últimos tiempos en comparación con lo que se enseñaba tradicionalmente en las escuelas. Por eso, a muchos nos va a venir bien ponernos al día.

Por último, revisaremos algunos casos especiales, dispersos, que te van a servir para terminar de dominar el uso de este simpático signo de puntuación.

¡Ah! ¡Se me olvidaba! También existe el punto filipino, pero ese ya no es un signo de puntuación ni mucho menos. Mi padre me lo decía mucho en mis años mozos: “Estás hecho un punto filipino”. Vamos con el punto propiamente dicho.

2 Una cuestión de forma

Vamos a dejar despachadas unas cuantas cuestiones formales antes de entrar en las diferentes funciones del punto. Este capítulo te va a servir para despejar dudas muy frecuentes sobre las denominaciones de los diferentes tipos de punto y sobre la manera en que se puede combinar (o no) con otros signos de puntuación.

2.1 Denominaciones

A mí me enseñaron de pequeño que había tres tipos de punto, que te indico a continuación. Las denominaciones pueden cambiar de unos países a otros (y de hecho cambian), pero yo creo que todos estamos de acuerdo en esta triple división:

  1. Punto y seguido
  2. Punto y aparte
  3. Punto final

Los he ordenado de más frecuente a menos frecuente. El punto y seguido cierra un enunciado (en el capítulo siguiente veremos qué quiere decir eso exactamente). El punto y seguido se denomina así porque escribimos seguido detrás de él, es decir, nos mantenemos en el párrafo que ya habíamos empezado. El punto y aparte cierra un párrafo. A partir de él pasamos a escribir en párrafo aparte (de ahí la denominación). Por último, el punto final cierra un texto o, como mínimo, una división amplia dentro de un texto, como un capítulo, parte, tomo o similar.

Cada uno de estos acumula las funciones del anterior:

  1. El punto y seguido cierra un enunciado.
  2. El punto y aparte cierra un párrafo; pero, evidentemente, también cierra el último enunciado del párrafo.
  3. El punto final cierra un texto, pero al hacerlo da por concluido el último párrafo de ese texto y el último enunciado de dicho párrafo.

Las denominaciones de estos tres tipos de punto suelen plantear una duda que tiene que ver con la conjunción y: ¿se dice con y o sin y? Por ejemplo, ¿es el punto y seguido o, más bien, el punto seguido?

Nuestros queridos académicos aceptan variantes en los dos primeros casos, pero no en el último:

  1. Prefieren punto y seguido, pero aceptan punto seguido (aunque a regañadientes porque les parece una denominación ilógica).
  2. Utilizan en las publicaciones académicas punto y aparte, pero reconocen y aceptan que en algunos países se prefiere punto aparte. En el Diccionario de la lengua española (2014) informan incluso de una variante punto acápite, que es la que se prefiere en la tradición ortográfica de un buen puñado de países.
  3. En cambio, cuando llegan a punto final, se plantan: solamente les vale la forma que acabas de leer. Te avisan expresamente en la Ortografía de la lengua española (2010) de que no quieren que digas punto y final. No obstante, es fácil que se te escape por analogía con las otras dos denominaciones. Yo creo que a todos nos ha pasado alguna vez.

2.2 Plural

En este apartado, me gustaría informarte sobre la norma, pero el caso es que no he localizado ninguna referencia en las publicaciones de las Academias de la Lengua. Para otros signos de puntuación, sí que indican sus preferencias en cuanto a la formación del plural de las denominaciones correspondientes. Sin embargo, en este caso me he encontrado con una laguna llamativa.

Pero no todo está perdido: hay una manera de formar el plural que te va a servir para los diferentes tipos de punto y para cualquier otro signo de puntuación. Esta cuenta con las bendiciones de las Academias de la Lengua. La comparto aquí contigo por si te facilita la vida: los signos de… Aplicando este esquema, puedes construir plurales como estos:

  • los signos de punto y seguido,
  • los signos de punto y aparte,
  • los signos de punto final.

Esto mismo es válido para los signos de punto y coma, los signos de exclamación, etc. En la práctica, tampoco vas a encontrar tantas ocasiones de utilizar estos plurales, pero siempre está bien conocerlos.

Una vez que hemos puesto los puntos sobre las íes terminológicamente hablando, podemos pasar a hablar de la posición que ocupa el punto (prometo no hacer más jueguecitos de palabras a partir de aquí).