Archivo de Agosto de 2007
Me suena a chino: expresiones idiomáticas e incomprensión
30 de Agosto de 2007
Los más afortunados estarán a estas alturas apurando las vacaciones y seguro que se habrán encontrado durante sus viajes con que en Ámsterdam, Nueva York o Shanghai no se entiende uno con la misma facilidad que en Las Navas del Marqués, Tembleque o Alcorcón. Es lo que tiene esto del turismo.
Esta experiencia de la incomprensión está ahora al alcance de casi todo el mundo, pero no es nueva y está anclada en la lengua y en la cultura en forma de expresiones idiomáticas. En español cuando no entendemos algo decimos:
Esto me suena a chino
A los alemanes, en cambio, lo raro les suena a español:
Das kommt mir Spanisch vor
No son los únicos que tienen esta idea de nuestro país como un lugar exótico, incomprensible. Para los checos, algo que no se entiende es un pueblo español:
To je pro mě španělská vesnice
Pero las relaciones cruzadas de incomprensión entre los pueblos no se acaban ahí, porque para los alemanes eso mismo son pueblos de Bohemia:
Das sind mir böhmische Dörfer
Y los polacos dicen que es como tragarse un sermón en turco:
Być na tureckim kazaniu
Son muchas las expresiones idiomáticas de este tipo. La lengua incomprensible va cambiando según países y culturas. Para los franceses es el griego (”C’est du grec pour moi”) y para los ingleses también (”It’s greek to me!”); para los italianos, el árabe (”Per me è arabo”); para los finlandenses, el hebreo (”Se on minulle hepreaa”). (Son solo algunos ejemplos, se pueden encontrar otras variantes en estas lenguas y también metáforas parecidas en otras lenguas).
Volviendo a la imagen de los españoles en otras lenguas, para los franceses hablar francés como una vaca española es hablarlo muy mal:
Parler français comme une vache espagnole
Vamos, que no hay quien nos entienda (se ve que enseguida se corrió la voz por Europa de que no se nos daban muy bien los idiomas).
Eso sí, el temperamento español se ha ganado a pulso su fama en el extranjero y por eso en alemán (en inglés también) se dice de quien tiene mucho amor propio que es orgulloso como un español:
Stolz wie ein Spanier!
En fin, no es lo peor que se puede ser. Esperemos que haya quedado en eso la imagen que hemos ido dando por el mundo durante estos meses de verano.
¿Pero de verdad es sexista el diccionario?
25 de Agosto de 2007
En la entrada anterior (¿Sexismo en el diccionario?) nos preguntábamos a propósito de los nombres de profesión si consideraciones sexistas pueden influir en la ordenación alfabética de los diccionarios (concretamente, del DRAE). La cuestión es por qué en ciertos lemas como abogado, da aparece primero el masculino (rompiendo el orden alfabético puro). El problema es un poco más complejo de lo que parece.
Palabras como abogado admiten diferentes terminaciones que permiten expresar la variación de género y número. El conjunto de formas completo es:
abogado
abogada
abogados
abogadas
En estos casos, para abreviar, se toma una de las formas como representante. Así no tenemos que decir: “la palabra abogado, abogada, abogados, abogadas“. Simplemente hablamos de “la palabra abogado“. Esto es lo que se denomina forma canónica. Para los nombres suele ser en las lenguas de nuestro entorno el masculino singular; para los verbos, el infinitivo.
En el caso de los nombres de oficio el diccionario debe especificar que existe el femenino porque no siempre es así; por ejemplo, para piloto no hay (hoy por hoy) una forma pilota.
Para alfabetizar las entradas del diccionario se toma en cuenta solamente la forma canónica. La terminación de femenino que aparece a continuación nos proporciona una información adicional sobre la existencia de una forma femenina.
Con esto queda aclarado por qué el orden es abogado, da y no al revés. ¿Pero queda resuelta la duda de si el diccionario es sexista? En realidad, no. Solo se desplaza a un nivel superior. La forma canónica es convencional. Por ejemplo, para el verbo, en castellano, tomamos el infinitivo (amar), pero en latín tradicionalmente se utiliza la 1.ª persona singular del presente de indicativo (amo). Así que la pregunta ahora es otra: ¿por qué tiene que ser precisamente el masculino la forma canónica?
¿Sexismo en el diccionario?
24 de Agosto de 2007
El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) sigue el orden alfabético, pero una alumna me llamó un día la atención sobre un posible caso de sexismo en la alfabetización: en los nombres de profesión aparece en primer lugar el masculino y a continuación, abreviado, el femenino:
Decía mi alumna que el orden alfabético, lógicamente, debería ser:
abogada, do.
Se preguntaba si este orden se debía a que el oficio se asociaba típicamente a un sexo u otro. El orden alfabético, sin embargo, no tiene nada que ver con consideraciones de este tipo. Prueba de ello es el lema:
Resulta llamativo también que quien va por ahí concertando amores no es celestino, na sino celestina a secas. Los únicos celestinos previstos en el DRAE (estos sí celestino, na) son los monjes de la Orden de los Celestinos. El oficio más antiguo del mundo tampoco es puto, ta (ya me parecía a mí…), sino que ahí también se le cede la exclusiva a la mujer (pueden buscar la palabra si quieren ustedes mismos).