¿Tabús o tabúes?

23 de Marzo de 2008

Tabú es un nombre que termina en -u tónica. Las palabras con esta terminación admiten como norma general dos plurales:

a) Plural en -s: tabús, por ejemplo:

Sitios de convivencia virtual como MySpace o SecondLife son […] sitios de exploración en donde todo el tiempo se rompen tabús y códigos de ética [Blog de Octavio Islas, acceso: 23-3-2008]

b) Plural en -es: tabúes:

¿Existen los temas tabúes en la literatura infantil? [Guía de letras, acceso: 23-3-2008]

La opción entre uno y otro sufijo tiene que ver con algunas tendencias.

Las palabras pertenecientes a registros cultos suelen tomar la terminación -es. Un buen ejemplo puede ser nuevamente tabú. Las dos formas son correctas, pero hay una marcada preferencia por tabúes que podemos comprobar mediante una sencilla búsqueda con Google: mientras que para tabús encontramos 69 100 apariciones en toda Internet, para tabúes hay 301 000 [23-3-2008].

Esta preferencia de los registros cultos por la forma -es incluye a adjetivos de procedencia geográfica, étnica o religiosa como zulú, bantú o hindú. Coexisten (y son correctas) las formas hindús e hindúes, pero se suele elegir la segunda.

Como es de esperar, las palabras que remiten a realidades más cotidianas, más de andar por casa, tienden a tomar la terminación -s. En algunos casos, esta es la única que se considera aceptable, por ejemplo, para menús o champús.

De las dos terminaciones, la única que sigue teniendo vitalidad hoy día en castellano es -s. Su competidora -es supone, en este caso, un resto de un procedimiento de formación del plural que hoy solo afecta a palabras terminadas en -u, -i acentuada, pero que antiguamente también se aplicó a las que acababan en -a, -o acentuada (quedan vestigios en formaciones como faralaes o noes). Por eso, si hoy se crea una nueva palabra terminada en -u tónica, su plural se formará con -s. Un ejemplo puede ser cazús (un cazú es un instrumento musical de viento).

En definitiva, aquí más que una norma rígida tenemos tendencias. Por un lado, hay una tendencia general a la simplificación de estos plurales que favorece formas en -s como menús. Por otro lado, hay una tendencia en los registros cultos a preservar el plural -es para las palabras que ya lo tienen, aunque no se les aplique a las nuevas.

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