Numerales ordinales

Los numerales ordinales sirven para expresar orden, como su propio nombre indica, por ejemplo, segundo o decimotercero tal como aparecen utilizados en las oraciones siguientes:

(1) En 1968 publica Coro de ánimas, su segundo libro, por el que le conceden el Premio Nacional de Poesía [Unas Palabras Dichas, acceso: 25-6-2009]

(2) Osasuna es el decimotercero en la clasificación desde que ha comenzado 2009 con 5 puntos en su casillero [Navarra Sport, acceso: 25-6-2009]

Los ordinales en español son muy complicados o muy sencillos, según se mire. Son difíciles si pensamos en formas como quincuagésimo tercero (53.º) o nonagésimo quinto (95.º). Hoy son pocos ya los que las entienden y menos aún los que las utilizan. Son fáciles, en cambio, si tenemos en cuenta que solo son de uso corriente hasta décimo. También mantienen cierta vitalidad los que van de undécimo a decimonoveno. Y a partir de ahí se prefiere claramente el cardinal, como en estos ejemplos:

(3) José María Herrero se clasificó en el puesto dieciocho y Miguel Ángel Abarca en el puesto veintidós [Noticias TeleCable Jumilla, acceso: 25-6-2009]

(4) En 1961, la Asociación Internacional Psicoanalítica decide abrir su veintiséis Congreso Internacional con un tema anzuelo de gran actualidad: “Protesta y revolución” [Portal de Salud y Medicina Natural, acceso: 25-6-2009]

Los ordinales más elevados se han desmotivado, es decir, ya no se percibe su relación con el cardinal correspondiente. Así, por ejemplo, no hay vínculo evidente entre cuadragésimo y cuarenta. Por eso han ido cayendo en desuso. La desmotivación es también lo que explica que formas oscuras como undécimo y duodécimo vayan siendo desplazadas por otras analógicas, más claras, como decimoprimero y decimosegundo, construidas sobre el modelo de decimotercero, decimocuarto, etc.

Mucha gente se pregunta si es mejor decir la planta treinta y dos o la planta trigésima segunda. Si nos fijamos solamente en la norma, las dos variantes son igual de aceptables, pero la primera es más clara con diferencia y eso la hará preferible en casi todas las situaciones.

Incluso hay un caso en el que puede ser incorrecto el ordinal. Cuando hablamos de reyes, emperadores, papas, etc. (digamos cabezas coronadas), la norma es utilizar el ordinal solamente hasta décimo y a partir de ahí, obligatoriamente, el cardinal. O sea, se dice Isabel segunda y Alfonso décimo, pero Alfonso doce y Luis catorce. Cuando se creó Papa al cardenal Ratzinger muchos locutores no sabían si llamarle Benedicto dieciséis o Benedicto decimosexto. La confusión venía probablemente porque su antecesor era Juan Pablo segundo. Bastaría con que se hubieran acordado de Juan veintitrés y hubieran seguido el modelo.

Probablemente esta dificultad de los ordinales es lo que lleva a sustituirlos por las formas en -avo: dieciseisavo, treintaidosavo. Sin embargo, estos son numerales fraccionarios y no deben utilizarse nunca como ordinales, o sea, no debemos decir el treintaidosavo puesto.

Entre las muchas peculiaridades de estos numerales está el que primero y tercero tienen formas apocopadas primer y tercer, que se usan ante sustantivos masculinos: el primer día, el tercer milenio.

Para terminar, solo me quedan unas notas ortográficas. Desde decimoprimero hasta vigesimonoveno (11.º-29.º) se pueden escribir juntos o separados, aunque, como sucede en estos casos, se prefiere la variante en una sola palabra. Ten cuidado con el acento: si escribes el numeral junto, el primer elemento del compuesto nunca lleva tilde: décimocuarto. De trigésimo primero en adelante, en teoría se escriben siempre en dos palabras. En la práctica, rara será la ocasión en que tengas que escribirlo.

Para representarlos en cifras a veces se utilizan los números romanos: XXIV Cumbre de Jefes de Estado. Más frecuentes son las letras voladas: 1.º (primero), 2.ª (segunda), etc. El punto es obligatorio entonces. Y cuando lo que abreviamos son las formas apocopadas primer o tercer esto se tiene que reflejar con la correspondiente terminación: 1.er, 3.er.

Podríamos descender a una casuística más elaborada aún, pero no merece la pena. Con esto nos podemos manejar en el noventa y nueve por ciento de los casos.

Ahora te vendría bien hacer unos ejercicios.

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2 pensamientos en “Numerales ordinales

  1. Julio Molina

    El artículo es muy bueno y me parece extraordinariamente util. Solo he de comentar dos cosas: En los ordinales de reyes y similares, hay idiomas como el italiano en los cuales el ordinal se mantiene y esa podría ser una fuente de duda.
    De otra parte existe un caso que fue omitido: el ordinal octavo que es a la vez numeral fraccionario.

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