Diglosia es la situación que se da cuando en un mismo territorio coexisten dos lenguas con diverso estatus social, de modo que una de ellas se configura como lengua de prestigio frente a la otra, que queda relegada a una posición subalterna. Esta situación se ve apuntalada por los diversos ámbitos en que se puede hacer uso de una y otra. Así, la lengua dominante suele ser la que de manera oficial u oficiosa se emplea en la administración, la enseñanza, la justicia, los medios de comunicación, etc., mientras que la variedad desfavorecida queda relegada a los ámbitos familiares e informales.
Por lo general, la variedad prestigiosa suele estar mejor descrita y codificada, es decir, existe una serie de tratados gramaticales, diccionarios, prontuarios ortográficos, manuales de estilo, etc. en los que se explica cómo es la lengua y cuál es su uso correcto. Esto se suele interpretar ingenuamente en el sentido de una mayor bondad o complejidad intrínsecas de la lengua que acumula esa tradición gramatical. Así es como hay que entender, por lo general, juicios simplistas del tipo La lengua X tiene gramática, la lengua Y no tiene gramática (todas las lenguas tienen gramática, otra cosa es que alguien se haya tomado el trabajo de describirla y normalizarla).
Podemos encontrar en España diversos ejemplos de diglosia. Un caso histórico (por citar uno solamente) es el de la posición subordinada que tradicionalmente mantenía el gallego respecto del castellano en Galicia. Esto se vio corregido a raíz del reconocimiento oficial del primero en el Estatuto de Autonomía de Galicia. En el continente americano son también frecuentes las situaciones de diglosia en que participa el español. A pesar de los avances en el reconocimiento de las lenguas nativas americanas, el español mantiene por lo general una posición de ventaja allí donde convive con ellas. Un investigador alemán que acudió a Bolivia a estudiar el contacto del español y el quechua me explicaba que se encontraba con personas que negaban conocer el quechua… pero que luego lo hablaban cuando creían que no los estaba escuchando. El motivo estaba en el diferente prestigio que creían que les confería ante aquel señor alemán el ser hablantes de lo uno o de lo otro. Pero no siempre el español sale favorecido en sus encuentros (o encontronazos) con otras lenguas. En Estados Unidos la balanza se inclina claramente a favor del inglés.
La diglosia puede precipitar la muerte de lenguas por deslealtad lingüística de los hablantes, que, ante un modelo con un estatus social más elevado, reniegan de la lengua de sus ancestros para pasarse a la competidora (o, lo que es más frecuente, hacen que se pasen a ella sus hijos).
Probablemente tú tienes algún tipo de experiencia en relación con este tema, así que te invito a que la compartas con nosotros en los comentarios. Así contribuirás a enriquecer esta entrada.
[Blog de Lengua Española de Alberto Bustos, Diglosia]
7 de abril de 2010 a las 12:15
[...] Diglosia [...]
7 de abril de 2010 a las 12:17
[...] Diglosia [...]
7 de abril de 2010 a las 16:57
Ese alemán puede ser el Dr. Günther Haensch, quien nos comentó interesantes hipótesis obtenidas en Bolivia, tanto sobre el prestigio linguístico, la crucial importante de la adecuada distancia entre interlocutores, etc.
El Dr. Haensch fue mi profesor de lexicología hispánica.
8 de abril de 2010 a las 07:36
En el País Vasco sucede el caso sorprendente de Jefes de Estudio que, en su afán difusor del Euskera, proceden a tildar de “españolazas” a las personas que, literalmente, pillan hablando en Castellano en el recreo (aquí se dice castellano, que si no te buscas un lío). También está constatado el hecho de profesores que se refugian en aulas ad hoc para poder hablar en Castellano sin que nadie les afee el gesto. Siempre tenemos un comisario político que hace que, sorprendentemente y desde hace años, en cuanto pisa el recinto en el que estemos… ¡zas!… la conversación pase a desarrollarse en Euskera sin que nadie nos recuerde el famoso sonsonete que llevan prendido en la boca: “Euskeraz, euskeraz!!” Que significa: “¡En Euskera, en Euskera!” Y que repiten sieeeeeempre que pillan a alguien en el recinto escolar hablando como su madre le trajo al mundo: en Castellano.
Y esto lo han visto y oído estos ojitos y orejitas. ¿A quién le extraña, entonces, la defensa que se hizo no hace mucho de la defensa del Castellano? Nos asfixiamos, señores. Menos mal que el actual gobierno ha cortado en seco el Decreto de Tontxu Campos.
Por otro lado, ya que estamos entre profesores, ¿quiere alguien explicarme por qué en los planes de estudio de Magisterio del País Vasco, para SER Profesor de Primaria NO EXISTE LA ASIGNATURA DE LENGUA ESPAÑOLA? Esto ocurre desde hace años y las distintas Conserjerías de Educación lo han sabido y lo saben. Nuestros Licenciados NO HAN TOCADO esta asignatura en toda la carrera, y sin embargo LUEGO DAN CLASES DE LENGUA y se supone que enseñan a los niños a leer y escribir en este idioma, también oficial, en esta Comunidad Autónoma. ¿Que cómo llegan a la Secundaria?… Semianalfabetos. Doy fe. Y da mucho coraje verlos como al tonto de los chistes franquistas, vascorro recién bajado del caserío que no habla ni escribe ni entiende el Erdera (apelativo aplicado a toda lengua que no sea Euskera, la lengua de los otros). Algunos alumnos se me desesperan y rabian de verse tan torpes… y sus profesores de Lengua, aparte de refugiarnos para poder hablar a gusto en nuestro idioma, hacemos lo que podemos.
8 de abril de 2010 a las 07:56
Olvidábaseme decir que esto que os cuento sucede en Guipúzcoa, ignoro si hay desafueros parecidos en Vizcaya, probablemente no los haya tan salvajes en Álava. O eso quisiera creer.
Y sí, aquí “buscarse un lío” es muuuuy fácil si se te ocurre preferir “la lengua de Franco” (como dicen algunos). Y nadie quiere líos. Que ya estamos muy hartos.
Otro dato: el profesorado de Institutos ha sido euskaldunizado “de grado o por fuerza”. De forma que todos podamos desenvolvernos en Euskera. Bien, sin problema, realmente son poquísimos los profesores que no saben nada de Euskera, en la red pública al menos. Otra cosa es que esto nos haya convertido en hablantes exclusivos del Euskera y que la antepongamos y adoremos como icono sagrado a partir del momento en que aprobamos el perfil lingüístico. No. Aquel aprobado milagroso (son la mayoría los que NO aprueban, revisen las estadísticas de los programas IRALE, por favor)en la mayoría de los casos supuso un esfuerzo y una presión muchas veces insoportable: pierdes tu puesto de trabajo, ¿no os lo han contado?, y pasas a no poder dar clases a perpetuidad. Si eras funcionario, te reservan “otras tareas” idénticas a las del bedel; o te vas largando a otras partes de España; si no eras funcionario, ya estás buscando trabajo de otra cosa. Se han visto casos, muchos, de conversos febriles; gentes que deciden adherirse a la causa del Euskera y de la madre que parió a todo lo que huela a abertzalismo, aún a sabiendas de que una cosa es el idioma y otra su uso político. Estos profesores deciden no hablarles ni una palabra de Castellano a sus propios hijos, ni aun cuando vuelven a su pueblo de Palencia (Baltanás, pongamos por caso). Deciden forrarse de simbología batasuna hasta en las orejas. (¡Ay, converso, y cómo se te nota la flojera de tripas en cuanto te rozan los amigos de ETA!…)
Diglosia, diglosia… La hay en el mundo mundial, pero aquí esa palabra, esa palabra tiene un significado taaaaaan feo. ¿Quién es aquí el diglósico perdido?
8 de abril de 2010 a las 08:40
Antes de nada felicidades por el artículo, Alberto: conciso y clarificador.
En esta época en la que hablar de bilingüismo y trilingüismo está tan de moda, conviene recordar ciertas situaciones de diglosia.
En la Comunidad Autónoma Vasca, la situación de diglosia viene de muy atrás. El idioma oficial en la administración ha sido el castellano hasta hace muy pocos años. Aún hoy en día el euskera está en un segundo plano. Algunos se obstinan en repetir que el uso de ambas lenguas en la administración, educación y servicios sanitarios es “un lujo no asumible”, ya que es costoso e innecesario. Achacan su uso a la politización de este idioma por parte de los que lo conocen. No se considera el uso del euskera como un derecho real, se considera discriminatoria la exigencia del conocimiento de ambas lenguas para optar a un puesto en la administración. No casa un derecho (el de expresarse en una u otra lengua) con “el otro” (la no obligatoriedad del conocimiento del euskera para optar a cargos públicos).
Muchos vascohablantes usan el euskera únicamente en el ámbito familiar y en las escasas situaciones en las que todos los presentes lo conocen. No se les ocurre emplearlo en la administración, ni cuando acuden a su seguro, ni en las finanzas, ni en el ámbito empresarial…
Conozco muchos, muchísimos casos de personas que en la posguerra no trasmitieron su lengua materna y del día a dí a sus hijos “para que no pasasen por lo que ellos pasaron”. Hay localidades en las que la práctica totalidad de la una generación (en torno a los 45-60 años) desconoce el euskera porque sus padres no se la trasmitieron, ya que no servía para la vida moderna.
Diglosia es cuando acudo a un servicio público y pregunto con sumo respeto si conocen mi lengua materna, si puedo expresarme en este idioma, como si fuese algún capricho mío. Muchos piensan, ¿si todos saben hablar en español porque se obstinan en hablar en euskera?
En cuanto a la opinión de la señora o señorita “afectada”… Para favorecer lo propio no hay que ir necesariamente en contra de lo ajeno. Yo para promocionar el uso del euskera no hago nada en contra del castellano o español.
Si el la educación el idioma elegido por padres y alumnos es mayoritariamente el euskera (modelos D y B) los profesores que lo desconozcan tendrán dos opciones: aprenderlo o seguir trabajando en el centro en puestos que no lo requieran. ¿Es tan raro entenderlo? Hay profesores que han llegado a aprender a usar un ordenador. ¿De veras? Si, algo he oído.
El uso del término ‘castellano’, no me parece incorrecto y lo considero sinónimo de ‘español’. Así lo recoge el diccionario de la Real Academia Española en su cuarta acepción: “CASTELLANO: Lengua española, especialmente cuando se quiere introducir una distinción respecto a otras lenguas habladas también como propias en España”. En euskera, normalmente se emplea ‘erdara’ para denominar al castellano, si bien sirve para el conjunto de toda lengua que no es el euskera. También se emplea ‘gaztelania’ o ‘gaztelera’. ‘Espainola’ es la forma menos usual para denominar al español.
Sería interesante, Alberto, que tratases algún día el uso de las mayúsculas en los mensajes de correo electrónico… Algunos consideran que es similar a alzar la voz.
8 de abril de 2010 a las 08:45
“La diglosia puede precipitar la muerte de lenguas por deslealtad lingüística de los hablantes”.
Me temo que eso terminará ocurriendo en Cataluña con el español, lengua que los políticos están matando a cañonanzos y sin piedad. Afortunadamente y muy a pesar suyo, es una lengua que no habrá quien la haga desaparecer, porque se extiende como una hermosa plaga por nuevos territorios, donde se establece echando profundas raíces y dando robustos brotes; que es un placer.
8 de abril de 2010 a las 09:16
Agradezco de veras tu rápida intervención, Josu. Alguna vez te he leído en este blog y me ha gustado tu enfoque sereno. Ahora vuelves a participar con esa serenidad que te conozco. Efectivamente, Josu, las mayúsculas son para alzar la voz y cuando lo hago es porque nadie parece tener oídos. Estoy molida, machacada de pelear sola. Mi impotencia es eso, mayúscula. Josu, no comentas lo que yo te cuento sobre cómo se hace la euskaldunización en esta tierra. ¿Por qué no comentas nada de esto? Josu, somos, soy Filóloga, amiga de las lenguas, dice la etimología. ¿Cómo me va a estorbar aprender un idioma, otro más, además de los que sé? Te recuerdo que aprobé el EGA, que conozco tu idioma desde dentro.
Lo que me abre las carnes, lo que no comprendo ni comprenderé jamás es la forma en la que se me ha hecho aprender Euskera, la forma en la que veo que se enseña, la persecución de la que he sido testigo por utilizar el mío, la negación del idioma materno que he visto hacer a mis compañeros por no señalarse y meterse en problemas políticos. Sé más idiomas, Josu, pero con ninguno me ha ocurrido lo que con este. Te lo aseguro. Con ninguno he sentido miedo y lamento decirte que con este, sí. Demasiado miedo.
Eso no vale, Josu. Eso se llama coacción. Entendería a quienes sufrieron en sus carnes esa presión pero justo del revés, en la época franquista. Claro que sí, aquello fue cierto y ocurrió. Lo que es intolerable es que aquella mala baba, aquel veneno se haya inculcado en gente que ha gozado (todos gozamos con ella) de la Democracia, de las libertades que nos hemos dado, del autogobierno. Se ha hecho tal labor de persecución con el idioma que yo enseño, tal lavado de cerebro a mis alumnos y a los padres de mis alumnos (para que los matriculen en modelo D, al menos en Guipúzcoa)… que es horrible, es dramático intentar convencerlos de que “ahí fuera”, la gente que habla en Castellano o que vive en Comunidades Autónomas contiguas a la suya ni son franquistas, ni son enemigos, ni otras cosas peores (que ya no sé cuáles puedan ser). Que aprender Castellano les abrirá muchas puertas, que les conviene, y mucho, dominar este idioma (además de los otros, claro que sí), que no se van a contagiar de “españolidad apestosa”, tranquilos. ¡¡¡QUE LOS IDIOMAS NO TIENEN LA CULPA DE LO QUE HACEN LOS POLÍTICOS CON ELLOS!!!! Por favor…
8 de abril de 2010 a las 22:59
En Italia, además de italiano, se hablan muchas otras lenguas: napolitano, siciliano, sardo, ladino, emiliano-romañolo, friulano… (Por no hablar del catalán en Cerdeña o el alemán en el Trentino.)
A excepción de en unas cuantas de las llamadas regiones llamadas “a statuto speciale”, no gozan de enseñanza oficial (sí hay cursos más o menos informales) ni se contempla su uso institucional, aun en los casos en que, como el napolitano, son de uso corriente.
Es más: se los llama dialectos, con intencionada carga despectiva: el italiano sería “la lengua”; los demás, dialectos, variantes de categoría inferior. Lo cual es falso desde un punto de vista estrictamente lingüístico, pues todas arrancan de la raíz latina, que no del italiano (que no es sino una evolución del antiguo “dialecto” toscano; pero claro, como decía el lingüista Enrique Bernárdez, la lengua es un dialecto con ejército).
Consecuencia: ya relegadas al uso familiar (y apenas), es posible que muchas se vean barridas del mapa en pocas generaciones. Por poner dos ejemplos tontos pero gráficos: de haber desaparecido el siciliano, no conoceríamos a Andrea Camilleri; o de haber sucedido lo propio con el romañolo, no Fellini no habría rodado “Amarcord”.
En España pueden darse situaciones polémicas (y no pretendo frivolizar sobre el caso del vasco que comentan los compañeros, pues desconozco tanto lengua como el contexto), pero dudo que ninguna de nuestras lenguas termine erradicándose: ni el asturiano, ni el leonés… Ya no digamos el catalán o el propio español en Cataluña (por poner dos ejemplos comunes y que sí conozco muy de cerca).
13 de abril de 2010 a las 23:50
Ninguna persona razonable negaría a sus hijos cualquier tipo de conocimiento que pueda enriquecerles; creo que en eso estamos de acuerdo. Y lo que ocurre en los lugares en los que conviven dos lenguas es que los niños que crezcan allí podrán aprender los dos y tener así dos lenguas maternas. Esto es una enorme ventaja, sobretodo teniendo en cuenta que, una vez pasada la niñez, es imposible asimilar una lengua como la materna. Respetando por encima de todo a las personas que prefieran que sus hijos aprendan una sola lengua, considero que, pudiendo darles a sus hijos un conocimiento tan valioso como lo es una lengua materna sin necesidad de esfuerzo por parte de éstos (porque si se aprende desde niño, no cuesta nada), la elección para mí está bastante clara. Lo que ocurre es que precisamente esta ventaja suele volverse problemática cuando entra la política en juego. Y es que es muy triste que, en lugar de valorar lo positivo de la situación, la gente se empeña en politizarlo todo y se sigue haciendo política con las lenguas.
¿Qué es lo que ocurre en el País Vasco? Que la gente no tiene paciencia. No tiene paciencia para esperar a que pasen unos años y los que ahora son niños y están creciendo como bilingües sean adultos que puedan utilizar indistintamente las dos lenguas en sus puestos de trabajo. ¿Por qué hay una franja de edad que sólo habla castellano (nombre que, por cierto, tengo entendido que se suele utilizar también para designar al español de españa)? Porque cuando ellos podrían haber tenido la oportunidad de aprender dos lenguas, resulta que hubo un señor que lo puso muy difícil. Por eso es necesario tener paciencia, que es lo que falta. No se puede recuperar un bilingüismo de la noche a la mañana y es evidente que durante el proceso habrá gente para la que no será agradable. Pero es un sacrificio que hay que hacer para evitar la desaparición de las lenguas.
Por cierto, cómo se nota que cada uno cuenta la historia según le va, porque el caso de “afectada” no creo que se ajuste a la realidad general de la población vasca; pero claro, es muy fácil atacar y generalizar incluso las actitudes del resto de personas. Yo nunca me he sentido discriminada por no saber hablar euskera, pero lo que sí me he sentido es triste por no haber tenido la oportunidad de aprenderlo cuando era pequeña. Si hay algo que lamento es no tener como lengua materna el euskera y por ello, me dedico a estudiarlo; ésa y otras lenguas. Creo que ninguna lengua debe ser discriminada y para conseguirlo, lo más importante es no tratar de clasificarlas por orden de importancia, como ocurre en muchos lugares.
14 de abril de 2010 a las 15:26
Buenas, yo soy andaluz, y aquí no tenemos ninguna lengua exclusiva (que sí propia).
Quería hacer una pregunta. Es que yo he entendido siempre que la diglosia puede ser estas situaciones bilingües que se explican en tu artículo, pero también puede ser cuando te dan una imagen de la lengua (estándar, televisión, escuelas, radio…) que dista mucho de lo que tú hablas, aun siendo la misma lengua (yo he sufrido en mis carnes en el colegio -no se dice “sinco” se dice “cinco”. Podría ser el caso del griego oficial y del griego hablado, e incluso podría ser el caso de las hablas andaluzas y el español estándar, que es el que vemos y oímos por todos lados, aunque nuestra vida se haga en una variedad bien diferente, que sigue siendo la misma lengua claro está.
No sé si este último caso también se considera diglosia, y quería preguntártelo.
14 de abril de 2010 a las 15:30
Nací, vivo, estudio y trabajo en Cataluña. He estudiado en catalán toda la vida. Curiosamente, siendo el catalán la lengua oficial y vehicular tanto en la administración como en la enseñanza y suponiéndole el prestigio que esta condición le otorga, resulta que el catalán es la lengua que peor escribimos y hablamos los catalanes en cualquiera de sus registros, le damos un mal uso terrible (hablo en general). Y si nos centramos en la provincia de Barcelona, ¡ya ni te cuento! Ojo, estoy lejos de cualquier ideología nacionalista y amo la lengua castellana, por eso estoy enganchado a este blog. Os aseguro que desde aquí, en Cataluña, las cosas se ven muy diferentes. El catalán no es un obstáculo, como algunos manifestáis, para el pleno desarrollo del castellano: el escolar, bachiller o universitario que no domina el castellano en Cataluña es probable que tampoco lo haga con el catalán, lo que quiero decir es que España está llena de gente que no sabemos hacer la “O” con un canuto y eso es culpa de las leyes que regulan la enseñanza, no porque coexistan dos, tres o veinticinco lenguas. Quien quiera dominar una lengua ya sabe lo que tiene que hacer. ¡A leer! Que ir a la biblioteca es gratis.
Visca el Barça
25 de abril de 2010 a las 13:00
[...] <!– 13 comentarios » [...]
17 de mayo de 2010 a las 17:20
En primer lugar, felicitaciones por el blog que es muy interesante, estimulante y informativo además.
Yo soy escocés, y llevo muchos años en España. Me apasiona el español y voy a clases de catalán, que me está entrando divinamente. Dentro de algunos años, me pondré con la euskera, pues me gustaría saber todos los idiomas de la península algún día.
Me gustan los idiomas, como todos aquí seguramente, y no creo en compararlos, sino estudiarlos y disfrutarlos. Sin entrar en polémica, creo que el bilingüismo es un estado perfectamente alcanzable, y que hay que seguir las políticas que la fomentan, y no ya otras. Personalmente, prefiero siempre el término ‘español’, seguramente porque es como lo llamamos en inglés, pero también me parece que aquello ya no es el ‘castellano’ solamente, un término que por otro lado si se ha dado por sinónimo para no herir ciertas sensibilidades que históricamente se ha sufrido, me parece fenomenal.
En escocia, sabemos muy bien lo que la es la diglosia, pues nos hemos cargado no solo un idioma, sino dos de ellos, es decir, el escocés (Scots, de la misma raíz que el inglés) y gaélico escocés (Scottish Gaelic, idioma celta). El primero vive instalado en la duda existencial, pues algunos de sus mayores practicantes no crean que existe, sino que lo consideran acento. Tras la Unión de Parlamentos con la rica y poderosa Inglaterra (1707) la ‘gente de bien’ pagaba a terceros para eliminar lo que llamaban ‘scotticisms’ de su habla. Los grandes de la ilustración escocesa, como Hume o Smith, estaban obsesionados con eliminar cualquier rastro del escocés de sus textos (un buen libro sobre Scots es ‘The Mither Tongue’, de Billy Kay. Ver también http://www.scotslanguage.com).
El escocés sobrevive hoy en día gracias a un gran tradición literaria que sigue en la actualidad. En la calle, la gente habla, en términos generales, más o menos escocés según su clase social. Cuanto más educación, menos escocés, claro está: es decir, que se oye bastante, y aquello de que ‘que acento tienen los escoceses’ sucede porque muchos veces el extranjero se encuentra con palabras que no están en el diccionario, sobre todo fuera de Edimburgo.
En el colegio donde iba de pequeño solo se permitía el escocés una vez al año: el día nacional del poeta Rabbie Burns, poeta que escribía en escocés, como no (aunque no exclusivamente). El día después, te pegaban un cachete por decir ‘I ken whit yea mean’ en lugar de ‘I know what you mean’, por mucho Burns que habíamos homenajeado el día anterior. En mi propia casa, se hablaba ingles con los desliz típico, mis abuelas sin embrago me hablaban más en escocés. En fín, hay una escala de más o menos escocés en la población con el inglés estándar a un lado y el escocés al otro lado. La mayoría estamos en algún lugar en medio, más hacia a un lado u otro. Hay otra escala que desde el pasado al presente, y me temo que se hable menos. El escocés nunca se ha normalizado, y que yo sepa la única forma de aprenderlo es a través la literatura escocesa, o in situ. Por otro lado, goce de unos diccionarios espléndidos (www.scotsdictionaries.org.uk)
En cuanto al gaélico, tiene la ventaja de ser un idioma tan diferente del inglés como el euskera del castellano, por tanto su existencia es indiscutible, que ya es algo. Se perseguía a partir del siglo 18 con más o menos afán, por ser un idioma bárbaro, y está en un estado crítico ahora, aunque por fin se empieza a enseñar en algunos colegios, hay una universidad gaélica (www.smo.uhi.ac.uk/index_gd.html) en la isla de Skye, un sitio impresionante, y el BBC tiene un canal de tv y radio. En fin, que la tendencia es buena, y soy optimista al respecto. Soy alumno también, y apasionado, pero la situación lingüística del Vasco, Catalán y Gallego no tiene que ver. En el último censo, había 90,000 personas en escocia con conocimientos del gaélico: muy poca.
El buen estado del Euskera, Catalán y Gallego me parece un gran mérito de este país, un auténtico logro, no es lo normal en Europa, mucho menos en un país grande como españa, y es normal que haya ciertas tensiones. Si se ha cometido un error en mi opinión reside en no fomentar el bilingüismo en todo el país. Los idiomas no ‘pertenecen’ a nadie, tampoco la tierra. Los niños deben de aprender el español más otro idioma a elegir de la península (incluyendo el Portugués). Entiendo que eso habría sido ‘un puente demasiado lejos’, como se dice en inglés, en su momento.
En fín…siento extenderme tanto. Feasgar math a h-uile duine.
18 de junio de 2010 a las 13:54
Douglas, es la primera noticia que tengo sobre el Scots, soy de los que pensaba “que acentazo más cerrado tiene este tio, parece noruego”, pero no me pareció tan muerto el gaélico. En unas vacaciones en tu país (que me encantó, por cierto, con el clima de aquí sería el paraiso, pero ya no sería Escocia)me pareció que se usaba bastante en rótulos de establecimientos, en carteles y en alguna iglesia. Creo recordar algún B&B en el que se avisaba de que se hablaba gaélico y muchos tenían nombres en gaélico; yo me alojé en uno, Lios Mhoire o algo así, en Glencoe.
18 de junio de 2010 a las 20:21
Diglosia es la situación que se da cuando en un mismo territorio coexisten dos lenguas con diverso estatus social, de modo que una de ellas se configura como lengua de prestigio frente a la otra, que queda relegada a una posición subalterna. Esta situación se ve apuntalada por los diversos ámbitos en que se puede hacer uso de una y otra. Así, la lengua dominante suele ser la que de manera oficial u oficiosa se emplea en la administración, la enseñanza, la justicia, los medios de comunicación, etc., mientras que la variedad desfavorecida queda relegada a los ámbitos familiares e informales.
Ejemplo: La Marina Alta, comarca donde hace 50 años se hablaba un 95% de valenciano.
En la actualidad: Administración: Puedes dirigirte en tu idioma materno a las locales y alguna autonómica, olvídate de que Hacienda, la Seguridad Social, etc. te atiendan en valenciano.
La enseñanza: Sirva un recorte de prensa del sábado:
http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2010/04/17/ochenta-mil-escolares-quedan-valenciano/697048.html
La justicia: Olvídate de efectuar cualquier actuación en tu idioma materno.
Los medios de comunicación: uno que había exclusivamente valenciano/catalán (TV3) el partido único PPSOE nos lo ha quitado, porque C9 de valenciano tiene muy poco. En radio, si es local, puedes encontrar alguna radiofórmula en valenciano. Prensa escrita no busques, que no encontrarás nada: ya se han encargado los del partido único que no llegue la prensa de Barcelona.
No puedes presentar una denuncia en tu idioma a las fuerzas de seguridad.
No puedes efectuar testamento en tu lengua.
No puedes oir Misa en tu lengua (por defecto es en castellano, como en un entierro que estuve hace poco, todo el mundo, todo, valenciano y la misa en castellano).
Registro de la propiedad: sorpresa, sólo en castellano.
Carteles, señales de tráfico, billetes de tren, etc. etc. etc.: otra sorpresa, en español.
Sigo ?
Nota: Predicción de la desaparición del valenciano en esta comarca, unos 50 años. Será una pena.
Saludos a todos.
18 de junio de 2010 a las 23:24
@Extinción: Yo no creo que sea para tanto lo que dices, he vivido poco tiempo en valencia (unos 7 meses), pero no he visto que sea una lengua que tenga problemas de respaldo de la gente ni de las administraciones, es más, me sorprendió que la gente buscase los colegios e institutos privados porque en los públicos no se daban las clases en castellano, era todo en valenciano salvo lengua castellana. En fin, que no seamos tan catastrofistas y aprendamos de Douglas, châpeau por su mente abierta con las lenguas del mundo y su dominio del español (o castellano, que cada uno lo llame como guste).
4 de agosto de 2010 a las 20:40
Interesante blog e interesantísima entrada.
Mi madre es profesora en una escuela pública de Bilbao y las historias que me cuenta son muy similares a las que cuenta “Afectada”, esto lo digo por contestar a quien decía poco menos que se lo estaba inventando. De hecho me habla siempre del “Comisario de Normalización lingüística”, o como le llama ella:”Comisario del Pueblo”. Por mucho que la educación sea integramente en Euskera (que no lo es porque muchas escuelas tienen supuestamente modelo B, aunque funcione como D) eso no implica que los profesores tengan que hablar entre sí en Euskera por los pasillos o en las reuniones del claustro. En fin…
El tema de la “Diglosia Vasca” (caramba, nunca lo había mirando así) es una cuestión que me preocupa en la medida en que la gente acepta como normales conductas cada vez más absurdas. Yo personalmente no tengo problema porque en la actualidad vivo en Madrid y además trabajo en el sector privado, pero si viviera en Bilbao y quisiera trabajar en el sector pública llevaría un cabreo fino.
También tengo una objección al argumento de “Los padres piden educación en Euskera ergo que todos la aprendan”. Según mi impresión los padres escogen educación integramente en Euskera para que sus hijos no se tengan problemas para acceder al mercado laboral… mercado laboral que ha sido alterado desde la administración al exigir el Euskera. Vamos, que me parece mucha jeta usar eso como justificación.
En fin, que no me quiero extender, simplemente os dejo un ejemplo concreto de lo que yo considero aceptar como normal una situación que es absura. Hasta hace una par de años era normal doblar, en noticias y en documentales del castellano al Euskera en la ETB1:
http://www.youtube.com/watch?v=y16zqR8xPUo
Entendería que se subtitulase, y entiendo que se doblen películas y series, pero no cuando se trata de noticias y documentales.
Salud a todos.
31 de agosto de 2010 a las 20:07
Totalmente de acuerdo he visto como padres de habla castellana se han pasado al catalán y no sólo eso hablan a sus hijos en este idioma, lo cual no lo veo mal, el problema es que no se preocupan en fomentar que sus hijos conozcan y también tengan un buen manejo del castellano como el que ellos tienen, sobre todo si tenemos en cuenta que en la educación desde el preescolar la lengua que se transmite es el catalán.
22 de octubre de 2010 a las 15:07
Antes que nada muchas gracias por este blog tan interesante. Soy estudiante de la carrera en Lenguas Modernas Aplicadas, y asi como ustedes, Profesores, estudiantes y afectados, veo con suma tristeza este horrible efecto (politico) en México. Nosotros los mexicanos poseemos una gran riqueza de lenguas como el Nahuatl y el Maya, por mencionar algunos, y veo que simplemente no pasan a ser algo mas que un simple “dialecto”. Como lo dije anteriormente, soy estudiante, pero me temo que soy de la licenciatura en “Lenguas Prestigiosas Aplicadas”, Nahuatl o Maya, no se toman en cuenta. ¿Por que si son nuestras raices, si es parte de nuestra cultura, no hacemos ni el mas minimo intento por rescatarlas?
29 de abril de 2011 a las 10:11
Los casos de diglosia en España no cumplen en la mayoría de los casos los rasgos definidos por Ferguson:
-No hay un reparto estricto de las funciones sociales.
-El prestigio social no es uniforme, sino que depende, en la mayoría de los casos, de la ideología política.
-Una de las lenguas no es mayoritariamente la materna y la otra la adquirida en la escuela.
-Tanto el castellano como el catalán, gallego o vasco están estandarizadas y tienen su gramática y diccionarios.
Fuente: Bilingüismo y diglosia.
19 de julio de 2011 a las 09:22
Diglosia real se produce en Asturias. Es caso paradigmático.