La Ortografía de la lengua española en su edición de 2010 detalla (pp. 636-637) cómo se ha de proceder a la hora de acentuar los nombres propios de persona. Hay que distinguir aquí entre los nombres españoles y los nombres procedentes de otras lenguas.

Los nombres propios de persona españoles se tildan siguiendo las normas generales de acentuación. Esto incluye tanto a los nombres de pila como a los apellidos. Así, Ramón tiene acento ortográfico por ser palabra aguda terminada en ene, Gutiérrez lo tiene por ser palabra llana terminada en zeta; y Águeda, por ser esdrújula. En cambio, Cejador y Macario no se acentúan por no responder a ninguno de los casos previstos para las palabras agudas y llanas. Luis o Ruiz no se acentúan por ser monosílabos, pero sí Pío o Saúl por recaer el acento en la vocal cerrada de un hiato.

La obligación de seguir las reglas de acentuación se extiende incluso a ciertas variantes arcaicas como Laýnez o Ýñiguez en que la i griega tiene valor vocálico.

Cuando se fusionan gráficamente dos nombres, solo recibe acento ortográfico el segundo elemento del compuesto —si es que le corresponde según las reglas generales—. Así, Josemaría tiene una sola tilde a pesar de que en la versión en dos palabras José María cada nombre tenga la suya. Conviene estar atentos aquí porque una fuente frecuente de faltas de ortografía es la dificultad que tenemos a veces para asimilar que una misma palabra cambie su grafía dependiendo de las circunstancias.

En cuanto a los nombres extranjeros, se mantiene la ortografía de la lengua de origen, lo que incluye los acentos. Así, aunque Antonio no tenga tilde en español, escribimos António Lobo Antunes porque en portugués este nombre sí que la tiene; y aunque María la tenga que llevar en nuestra lengua, esto no es aplicable al nombre alemán Rainer Maria Rilke. Otra cosa sería que se tradujera el nombre. Habría que volver entonces a las reglas generales de acentuación.

En el caso de España, hay que tener en cuenta además los nombres procedentes del catalán, el euskera y el gallego. Lo que procede aquí es mantener la grafía propia de estas lenguas, a no ser que los interesados sientan el nombre como integrado en el español. Así, nos podemos encontrar con las variantes Palau, Bernabeu y Paláu, Bernabéu, según se trate, respectivamente, de apellidos catalanes tal cual o de su castellanización. Si en estos dos casos se añade una tilde en la castellanización, lo contrario ocurre con Núria, que la pierde para quedar en Nuria.

En resumen, los nombres españoles se acentúan siguiendo las reglas generales; y los restantes, según lo que se haga en la lengua de origen.

  1. Iñaki Cano dice:

    Cuando era pequeñito me ponía nervioso la gente que escribía mi nombre con q: Iñaqui. Ahora ya me da igual si pretenden reforzar un patriotismo mal entendido con gestos tan tontos.

    Y el caso es que en euskera normativo no existe la letra ñ, por lo que no sé realmente en qué idioma estoy escribiendo mi nombre .-)

  2. Pavel dice:

    ¿Cómo actuar con nombres transliterados de otros sistemas de escritura? Me parece lógico si se emplea la acentuación propia española.

  3. Miguel dice:

    De pequeño siempre me obligaban a escribir mi apellido con tilde, Ortíz, aunque oficialmente, Ortiz no lo lleva.

  4. Alberto Bustos dice:

    La propia Academia indica que hay más libertad en el uso de los grafemas en el caso de los nombres propios (espero poder sacar una entrada también sobre esa cuestión). Cuando se trata de nombres procedentes de esas lenguas, admite la grafía originaria o, llegado el caso, la castellanización. Lo que no le gusta es que se mezclen grafías, o sea, que se llegue a formas que no sean ni castellanas ni de otras lenguas.

    En el caso de la transliteración de nombres procedentes de lenguas que no se escriben con el alfabeto latino, la acentuación se adapta a las reglas del español, como indica Pavel. Eso está previsto así expresamente en la ortografía. No lo he incluido en la entrada porque añadía una complicación que para la mayoría de la gente resulta innecesaria, ya que no se dedican a transliterar del ruso o del árabe.

    Saludos

  5. gerardo dice:

    En el caso de nombres de persona compuestos que comienzan por “José”, yo, y creo que casi todo el mundo, lo pronuncio con acento llano: “Jose”, y, en consecuencia, por decisión particular, los escribo sin tilde en la primera palabra: “Jose María”

    ¿Qué os parece?

    Saludos.

  6. Iñaki Cano dice:

    Yo he llegado a ver escrito Joserramón, y me parece que tiene su lógica.

  7. Carlos Vilaplana Bernabeu dice:

    Sr. Bustos, una pregunta y una aclaración : ¿por qué en toda la prensa y medios de comunicación de Madrid acentúan siempre Bernabeu (el estadio Santiago Bernabéu estaba a rebosar….), y no hacen lo mismo con el apellido valenciano Bertomeu, o el mallorquín Bartomeu? Lo mismo ocurre con Andreu, Palau y similares. En Valencia y en Alicante, nunca se acentúan, y son apellidos muy frecuentes. ** Por si sirve de aclaración le adjunto la contestación que me dieron en la Real Academia al respecto, sobre mi segundo apellido, Bernabeu. Saludos y gracias por el blog.
    —- En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información:

    Los nombres propios españoles (nombres de persona, apellidos, nombres de lugares, accidentes geográficos, etc.) se acentúan según las reglas de acentuación del español. Ejemplos: Raúl, Iván, Matías, Álvaro, Aragón, Mulhacén, Ángeles, María. Los apellidos no constituyen una excepción a esta regla, por lo que deben acentuarse según las normas generales: García, Martín, Gutiérrez, Sánchez.

    En las palabras de otras lenguas que, por su falta de adaptación a la nuestra, escribimos con letra cursiva o entre comillas, así como en los nombres propios originales de tales lenguas, no se utilizará ningún acento que no exista en el idioma a que pertenecen. Ejemplos: catering, Aribau, Windsor, Mozart, Washington.

    Si se trata de voces ya incorporadas a nuestra lengua o adaptadas completamente a su pronunciación y escritura, estas palabras habrán de llevar tilde cuando lo exija la acentuación del español. Ejemplos: búnker, fútbol, París, Támesis, Milán.

    Este es el caso de Andreu, Palau, Bernabeu…: dado que no se trata de apellidos csatellanos, no deben llevar tilde, pues no la tienen en su lengua. Tenga en cuenta además que estos apellidos cuentan con una forma tradicional española: Andrés, Palacio, Bernabé…

    No obstante, si la persona que porta estas formas considera que están completamente incorporados al español, puede escribirlos con tilde por ser palabras agudas terminadas en vocal.

    Reciba un cordial saludo.
    __________
    Departamento de «Español al día»
    Real Academia Española

  8. Nancy Oviedo López dice:

    Alberto, gracias por tu publicación, me ha parecido muy adecuada para presentar algunos fragmentos de ella en un pequeño documento que estoy redactando para mis alumnos, claro que voy a respetar tu autoria, espero no tengas inconveniente.

    Saludos desde México

    Nancy

  9. Ana Graciela León dice:

    Hola buen día, trabajo en una dependencia gubernamental de Guatemala y reviso escrituras de notarios, hace pocos días discutimos porque se escribió GONZÁLES CHAVÉZ, y al suspender el documento (por otras razones también), sugerí que se verificaran dichos apellidos con relación a la aplicación de las reglas de la ortografía; se me corrigió indicando que los nombres propios los podíamos escribir y acentuar como quisieramos porque no se aplicaban dichas reglas. Se que en los Registros Civiles se cometieron muchas faltas de ortografía y que no podemos cambiar los nombres, pero considero que las personas con grado académico tenemos la obligación de aplicar correctamente todas las reglas del Idioma español. Quiero tener fundamento para dejar claro este asunto, por lo que necesito comprar este libro, ¿lo venden solo en España y en que librerías?

  10. Ana Graciela León dice:

    Perdón, se me escapó dar las gracias.

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