Oct 252016
 

El desarrollo de la publicación en línea ha traído consigo una fragmentación del público. Ha surgido una infinidad de publicaciones especializadas que han ocupado nichos muy específicos y han logrado aglutinar a su alrededor a comunidades o microcomunidades de lectores. Hoy se puede escribir y leer sobre la historia del cálculo infinitesimal, sobre las tradiciones de un pueblo de cien habitantes o sobre las actividades que se van desarrollando día a día en un aula determinada de una escuela infantil.

La fragmentación, no obstante, va acompañada de otro fenómeno sobre el que quizás no se ha insistido tanto. También se está produciendo una agrupación de los lectores. Públicos minoritarios y geográficamente dispersos se reúnen alrededor de ciertas publicaciones dirigidas específicamente a ellos. Aquí está la diferencia fundamental con micropublicaciones tradicionales como la hoja parroquial distribuida en fotocopias o el boletín escolar ciclostilado, que tenían un alcance geográfico muy limitado.

Los lectores descubren esas publicaciones de maneras muy variadas. Pueden hacer una búsqueda en Internet sobre un tema que los inquieta o atrae y, de resultas, aterrizar en un blog que capta su atención. Al cabo de una o dos visitas acaban quizás suscribiéndose y pasan a interactuar con el autor y los otros lectores mediante comentarios, por correo electrónico, etc.

Otra vía son las recomendaciones de amigos. Estas pueden producirse en la interacción cara a cara o a través de redes sociales como Twitter, Facebook, Google+, Goodreads*, etc.

Tampoco hay que perder de vista las recomendaciones de sistemas automáticos. Van ganando importancia y pueden llegar a crecer mucho más con el tiempo. Amazon, por ejemplo, dispone de algoritmos cada vez más refinados. En cuanto empezamos a comprar libros en su tienda, nos empieza a recomendar otros que nos pueden interesar. Cuanto más compramos, más va acertando por la sencilla razón de que nos va conociendo mejor y puede cruzar nuestros gustos con los de millones de clientes que han adquirido los mismos productos u otros parecidos. Esto nos facilita, por ejemplo, el descubrir a autores autopublicados a los que no hubiéramos soñado nunca con leer. Esos autores están solamente a un correo electrónico de distancia, con lo que la posibilidad de entablar un contacto y de llegar a formar comunidad es evidente.

El resultado es que quienes antes estaban condenados a la soledad intelectual, artística, política, etc., ya no lo están: el mundo los cría e Internet los junta.

Este cambio tiene repercusiones trascendentales para los escritores. Antes el ser muy raro, el centrarse en un tema que solo podía llegar a un público muy minoritario, podía convertirse en un obstáculo insuperable para que te publicaran. En el momento en que te publicas tú a ti mismo sin más coste que el de tu tiempo, eso deja de ser un factor. Esa rareza puede ser tu salvación, se puede convertir en la clave de tu éxito.

¿Vives en una aldea perdida en las montañas? ¿Padeces una enfermedad rara? ¿Coleccionas tapas de yogures? Quizá eres el representante de una comunidad que hasta ahora no ha tenido voz. Tú puedes ser esa voz.

Moraleja: Tienes que encontrar a los que son igual de friquis que tú y hacer piña con ellos.

*Goodreads es una red social especializada en lectura. Está orientada fundamentalmente a las publicaciones en inglés, pero también incluye comunidades que se interesan por la literatura escrita en español.

Consigue el libro Escribir un blog y que te lean.

 25 de octubre de 2016  , ,
Oct 202016
 

La voz escrita es un programa de la Cadena SER dedicado a las palabras.

En esta cuarta entrega, Chevi Dorado entrevista a Luis Castellanos a propósito de su libro La ciencia del lenguaje positivo, que trata de cómo el vocabulario se puede emplear para fines muy prácticos, concretamente para mejorar nuestra vida. Repasamos las adaptaciones a diferentes medios de la novela Las batallas en el desierto del autor mexicano José Emilio Pacheco, ganador del Premio Cervantes en 2008. Alberto Bustos nos desvela el origen de la palabra albahaca y reflexiona sobre el vocabulario de Internet. Antonio Ruiz Tinoco, jerezano afincado en Japón en los años setenta, nos explica desde su cátedra de Lingüística Hispánica de la Universidad Sofía de Tokio cómo utiliza Twitter para estudiar la variación lingüística del español. Como colofón tendremos una historia leída por Julia Gómez de Ávila.

El programa se emitió originariamente el 9 de octubre de 2016. Ahora puedes oír aquí el podcast.

Oct 182016
 

La palabra Internet se puede escribir tanto con mayúscula como con minúscula. Por tanto, los dos ejemplos siguientes son correctos:

(1) En el mundo de Internet, las noticias no queman, explotan [El País (España), 16-10-2016].

(2) Hay cruceros de lujo que ofrecen internet gratis [Clarín (Argentina), 16-10-2016].

La Ortografía de la lengua española (2010) no dice explícitamente si debemos usar mayúscula o minúscula inicial con esta palabra, pero incluye ejemplos de los dos usos, por lo que debemos entender que da por válido tanto uno como otro. Por su parte, el Diccionario de la lengua española (2014), prefiere la grafía con minúscula (internet), pero acepta también la variante con mayúscula (Internet).

Puede tener sentido escribirlo con mayúscula para los hablantes que lo tratan como un nombre propio. Esto se nota, por ejemplo, porque no se combina con el artículo:

(3) Voy a buscarlo en Internet.

No obstante, muchas personas sí que añadirían un artículo en (3). Eso indica que para ellos es un nombre común, por lo que tendría todo el sentido del mundo la minúscula inicial.

Hay que tener en cuenta también que la tendencia internacional va favoreciendo la minúscula. Por ejemplo, el AP Stylebook ha decretado en su edición de 2016 que esta palabra se escriba única y exclusivamente en minúsculas. Este libro de estilo es el más usado por la prensa en lengua inglesa y constituye por ello una referencia ortotipográfica de primer orden.

En cualquier caso, en español las Academias de la Lengua dejan la grafía al criterio de cada cual sin entrar en mayores consideraciones. La ventaja es que podemos dormir tranquilos: nunca nos equivocaremos.

 18 de octubre de 2016  , ,
Oct 132016
 

En nuestro podcast de hoy, descubrirás junto a Alberto Bustos y Javier Capitán los peligros del anantapódoton. Además nos desplazaremos hasta Estados Unidos para repasar algunos topónimos de origen español y echaremos una ojeada a formaciones como mondarina, andaliasbote sifónico.

Esto que hoy te llega como podcast se emitió en Las mañanas de RNE el 10 de agosto de 2016.

Que lo disfrutes.

 13 de octubre de 2016
Oct 112016
 

El mastín es un perro manso. Eso es, al menos, lo que nos revela la etimología.

El nombre lo tomamos prestado del francés allá por el siglo XIV. En aquella época todavía se decía mastin en su lengua de origen. Hoy, en cambio, la palabra ha quedado reducida a mâtin porque los franceses, al igual que los andaluces, tienden a perder las eses. Viene del latín mansuetus (‘manso’), aunque más exactamente hay que decir que está formado sobre la variante popular mansuetinus, que tenía exactamente el mismo significado.

Mansuetus es el participio del verbo mansuesco, que significa ‘amansar, domesticar’. Este verbo, a su vez, se formó a partir de manus (‘mano’) y suesco (‘acostumbrar’). O sea, un mastín es un perro manso, que es lo mismo que decir que es un animal que está acostumbrado a la mano de su amo.

Un mastín puede pesar fácilmente cien kilos. Menos mal que es manso.

 11 de octubre de 2016  , , ,
Oct 072016
 

Quizás te perdiste el tercer programa de La voz escrita en la Cadena SER. Si es así, no te preocupes porque no todo está perdido. Para eso se inventó el podcast.

En esta ocasión me ocupé de una curiosidad de la lengua: el caso de las palabras que significan una cosa y la contraria. Aquí tienes el audio:


Esta edición estuvo dedicada a guardianes y observadores. Chevi Dorado nos trajo a Isaías Lafuente, que explicó cómo nació la Unidad de Vigilancia Lingüística en la Cadena SER. Julia Gómez de Ávila leyó uno de sus textos. Para unir lo agradable con lo útil, tuvimos una selección del humor de Luis Piedrahíta. Carmen Galán, catedrática de Lingüística General, reflexionó sobre el uso del lenguaje en la era de Internet y de los móviles. Este es el programa en su versión íntegra:

Oct 042016
 

Las palabras bufébufete se confunden a veces. Las dos proceden del francés buffet, pero han seguido caminos diferentes en castellano.

El sustantivo bufé se refiere a una comida en la que los alimentos se colocan todos desde el principio sobre una mesa para que cada cual se sirva lo que quiera. Es lo típico en desayunos de hotel y en ciertas reuniones sociales. Ese es el significado que encontramos en el siguiente ejemplo:

(1) Por la noche reunía las fuerzas suficientes para bajar al bufé libre y, si mis vísceras estaban en pleno motín, me beneficiaba de la sección de régimen vegetariano [Sabino Méndez: Corre, rocker].

Este nombre también acepta la grafía bufet, aunque es preferible la forma sin te final por varias razones. Para empezar, es más sencilla. Además, está más cercana a la pronunciación natural del español y a la del término original francés. Por último, y desde un punto de vista práctico, el decir y escribir bufé es una forma de mantenernos lo más alejados posible de bufete. Así evitaremos patinazos.

El sustantivo bufete, por su parte, se suele emplear para referirse al despacho en que trabajan uno o varios abogados, como en (2):

(2) No quiero quedarme toda la vida de empleado en la industria farmacéutica y he decidido montar mi propio bufete de abogado [Jesús Cacho Cortés: Asalto al poder].

También puede designar un escritorio con cajones:

(3) Diego abrazó a su nieto y le besó en ambas mejillas con evidente dignidad y, luego, abriendo un cajón de su bufete, le ofreció un cucurucho de confites [Néstor Luján: Los espejos paralelos].

Como decíamos al principio, bufé y bufete proceden del nombre francés buffet, que significa ‘aparador’. A partir de la idea de mueble han surgido por metonimia las variantes españolas. El bufé es una comida que se dispone sobre un aparador. La nombramos por el mueble que tiene debajo. El bufete es el escritorio en el que trabaja un abogado. A partir de ahí solo hay un paso para referirse a la habitación por el mueble más importante que hay en ella.

Aunque el origen de bufé y bufete sea el mismo, estas dos palabras se han especializado en español. Por eso debemos mantenerlas perfectamente separadas cuando hablamos y escribimos: no mezclemos las cosas de comer con los menesteres jurídicos.

 4 de octubre de 2016  , ,
Sep 292016
 

¿Sabe usted lo que es antuviar? ¿Se ha parado a pensar por qué los nuevos verbos son todos de la primera conjugación? ¿Es consciente de que decir en pelotas es propio de malpensados? ¿Me podría explicar qué es eso del gerundio tardón?

Si la respuesta a alguna de las preguntas anteriores es no, debería oír este podcast del Blog de Lengua que se emitió en Las mañanas de RNE el 27 de julio de 2016. Alberto Bustos y Javier Capitán le sacarán de dudas.

 29 de septiembre de 2016  , , ,
Sep 272016
 

Serendipia es un nombre que hemos tomado prestado del inglés. Aunque pueda resultar sorprendente, ya está incluido en el Diccionario de la lengua española, de modo que podemos utilizarlo con las bendiciones de nuestros académicos.

La serendipia consiste en realizar un descubrimiento afortunado por pura casualidad mientras se está buscando otra cosa. Es lo que castizamente siempre hemos llamado encontrar algo de chiripa o de carambola. El siguiente ejemplo contribuirá a aclarar el sentido:

(1) La historia de la ciencia está llena de serendipias. Científicos tan célebres como Einstein, Alexander Fleming o Louis Pasteur reconocieron lograr importantes hallazgos fruto de la casualidad. No se trata exactamente de suerte, sino de un descubrimiento inesperado fruto de otra búsqueda distinta, o la improvisación, incluso de la creatividad que solo surge cuando estamos desesperados por encontrar el método correcto [El Mundo (España): 25-4-2016].

Uno de los casos más notables de serendipia es probablemente el descubrimiento europeo de América. Colón zarpó hacia occidente con la idea de abrir una nueva ruta hacia la India. En lugar de eso, se topó con América. No es lo que andaba buscando, pero tampoco está nada mal.

La palabra inglesa serendipity es un invento del escritor inglés Horace Walpole, que a mediados del siglo XVIII explicaba su significado en una carta dirigida a un amigo. Traduzco el fragmento en cuestión a partir del texto que he localizado en el diccionario Merriam-Webster:

La verdad es que este descubrimiento es prácticamente del tipo que yo llamo serendipia, una palabra muy expresiva que, aprovechando que no tengo nada mejor que hacer, voy a intentar explicarte. Lo entenderás mejor sabiendo de dónde se deriva que con una definición. Una vez leí un cuento de hadas bastante tonto que se titulaba “Los tres príncipes de Serendip”. Según iban viajando, sus altezas iban descubriendo constantemente por casualidad y sagacidad cosas que no estaban buscando.

SerendipSerendib es uno de los antiguos nombres de Sri Lanka y también tiene su miga. Viene del árabe Sarandib, que es una deformación del sánscrito Sinhaladvipa, o sea, “la isla donde habitan los leones”.

En fin, me da igual si es por serendipia o por pura chiripa, pero espero que hagas muchos descubrimientos afortunados a partir de ahora.

 27 de septiembre de 2016  , ,
Sep 202016
 

Pullapuya son dos nombres que se confunden a menudo. El primero es una expresión hiriente dirigida a una persona. Se utiliza sobre todo en la colocación lanzar una pulla, como en este ejemplo, en que aparece en plural:

(1) Victoria llevaba muchos años lanzando pullas contra mi mujer [Mercedes Salisachs: La gangrena].

Un truco que puedes utilizar para recordar la ortografía es que las pullas salen por los labios, que son las dos eles con que se escribe esta palabra.

La puya, en cambio, es la punta de acero que está en el extremo de la vara del picador. Sirve para martirizar a los toros en las corridas. Veamos un ejemplo de uso:

(2) El picador debe mantener la puya, sin golpear con ella, mientras que esté en contacto con el toro [La Voz de la Afición (España), n.º 20, 2002].

El truco aquí consiste en acordarse de que se trata de una punta. ¿Y qué es la i griega, sino una punta que se clava?

La confusión se explica por un doble motivo. Para empezar, los significados están relacionados. Estamos hablando de herir, ya sea con palabras, ya sea con una pieza acerada. Por si fuera poco, los hablantes yeístas (o sea, casi todos), pronuncian estas dos palabras de la misma manera, igual que lo hacen con haya y halla o vaya y valla.

Cuidado con este error. Los correctores ortográficos de ordenadores y teléfonos móviles son incapaces de detectarlo porque se limitan a comprobar si la palabra que escribimos está recogida en el diccionario.

Nota: Los ejemplos están tomados del CREA (REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CREA) [en línea]. Corpus de referencia del español actual. <http://www.rae.es> [20-9-2016]).

 20 de septiembre de 2016  ,