Faltas de ortografía por influencia de la pronunciación

Los desajustes entre escritura y pronunciación dan pie a numerosas faltas de ortografía. Hoy vamos a examinarlas de cerca.

Las típicas faltas de los escritores inexpertos

Los escritores inexpertos permiten que la lengua oral les juegue malas pasadas ortográficas:

a) Escriben de oído, es decir, escriben las palabras tal como se pronuncian.

b) A menudo, se pasan de correctos. Ya me referí a esto en otra ocasión, cuando te previne contra los peligros de la ultracorrección.

El sonido frente a la historia

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Entre las lenguas europeas, se reconocen dos grandes tendencias ortográficas. Por un lado, encontramos sistemas como el del inglés y el francés. Estos tienen poco que ver con la pronunciación y mucho con el origen de las palabras. La ortografía de estos idiomas sigue una tendencia etimológica.

Por otro lado, hay sistemas ortográficos que siguen de cerca la pronunciación. Ese es el caso de idiomas como el italiano o el checo. Predomina en ellos la tendencia fonémica. El ideal de una ortografía fonémica es que a cada sonido le corresponda una letra (y solo una) y a cada letra un sonido (y solo uno). En la práctica es raro que esto se lleve hasta las últimas consecuencias.

Una vía intermedia

La ortografía del español se sitúa a mitad de camino. La correspondencia entre escritura y pronunciación es bastante estrecha, pero también se registran desajustes como la digrafía, la heterografía, etc. La ortografía que utilizamos hoy día se deriva de la versión que publicó la Real Academia de la Lengua en 1815. Desde aquella fecha, solamente se han introducido retoques.

La ortografía académica sigue de cerca la pronunciación, pero a menudo se aparta de ella porque se deja influir por la etimología. Ningún sistema es perfecto y este presenta sus ventajas e inconvenientes, como todos. Yo voy a presentar aquí algunas dificultades que afectan a los hablantes de manera desigual.

Variedades conservadoras e innovadoras

Las faltas de ortografía representan un mayor peligro en aquellas variedades del español que han sufrido una evolución fonética más radical.

Algunas variedades son conservadoras en cuanto a pronunciación. Ahí se sitúan de manera destacada las del centro y norte de la península ibérica. En cambio, otras son más dadas a innovar fonéticamente. Ahí se cuentan las diferentes variedades andaluzas, canarias y americanas. Una mayor innovación fonética va emparejada con una mayor dificultad ortográfica. ¿Por qué? Porque aumenta la brecha entre la lengua oral y la lengua escrita.

Dichosos los hispanos

Probablemente, el ejemplo más famoso de dificultades ortográficas por discordancia entre pronunciación y escritura es la confusión de b y v. Estas dos grafías corresponden en español a un único sonido. Supuestamente, en tiempos de los romanos se decía esto:

Beati hispanii quibus bibere vivere est.

‘Dichosos los hispanos, para quienes vivir es beber’.

Esto indica que ya en el latín hispánico los sonidos representados por esas dos letras habían quedado reducidos a uno: [b]. Por tanto, sonaban igual bibere ‘beber’ y vivere ‘vivir’.

La etimología en nuestra ortografía

Hoy escribimos haber con hache porque hace más de 2000 años se pronunció esa letra como una aspiración. Este es un buen ejemplo de ortografía etimológica. En la lengua estándar actual, esta grafía no se corresponde con ningún sonido. No es de extrañar, por tanto, que dé pie a incorrecciones.

Algunas se producen por omisión: hay quien se come la hache. Otras surgen por ultracorrección: hay quien escribe haches innecesarias por miedo a dejarse en el tintero alguna que sí hace falta.

El seseo y el ceceo

Las grafías c, z y s dan quebraderos de cabeza a los hablantes seseantes y ceceantes, es decir, a la inmensa mayoría. Carecen de dificultad para quienes pronuncian de manera diferente “ese” frente a “ce” (coser frente a cocer). Las variedades distinguidoras se concentran en el centro y norte de la península ibérica. Sin embargo, para la inmensa mayoría de los hablantes, la corrección ortográfica depende aquí tan solo de su memoria visual.

El yeísmo

Hoy son minoría quienes distinguen en la pronunciación entre rallar y rayar. Para los hablantes yeístas, esas dos palabras se pronuncian así: [rayár]. La consecuencia es que suelen dudar al escribir el par y/ll.

Todavía quedan islotes distinguidores en España y América, pero hoy día el idioma camina claramente en la dirección del yeísmo.

X + consonante

La pronunciación de la x seguida de consonante se suele simplificar en s, de modo que extraño suena [estráño]. Este fenómeno es más frecuente en algunas variedades que en otras. En cualquier caso, resulta perfectamente presentable en la lengua culta. Es, simplemente, el resultado directo de la evolución del latín al castellano. Sin embargo, los hablantes que pronuncian así tienden a confundir x y s en esa posición. Necesitarán prestar una especial atención.

Junto o separado

Los casos que he revisado hasta aquí afectan a la escritura de letras individuales. También ocurre a veces que se escriben juntas palabras que deberían ir separadas, como sobre todo. Esto se explica porque sobre, como preposición que es, carece de golpe de voz propio y, por tanto, se apoya en la palabra siguiente para pronunciarse. Eso es lo que pretende reflejar quien las une en la escritura. Si a esto le unimos que la expresión sobre todo forma una unidad por su sentido, se explica mejor aún el empeño de nuestros escribientes en juntar lo que la ortografía quiso separado. Sin embargo, una cosa es la expresión sobre todo y otra diferente el sobretodo. No debemos confundir lo uno y lo otro.

Comas innecesarias

El escritor inexperto suele ser un gran amante de las comas. Escribe muchas comas. Sus escritos se reconocen al instante por la sobreabundancia de este signo de puntuación.

Las pausas de la lengua oral le llevan a veces a colocar comas donde debería evitarlas. En el habla es frecuente introducir una pausa entre el sujeto y el verbo. Cuanto más largo es el sujeto, más probabilidades hay de que aparezca esa pausa, por ejemplo: La Federación de Asociaciones de Pequeños Comerciantes | ha solicitado ayudas económicas al Gobierno. Sin embargo, como bien sabes, nunca se puede separar el sujeto del verbo con una coma al escribir. Eso es lo que se denomina coma criminal. Recibe ese nombre porque es una de las faltas de ortografía más catastróficas.

Quiero hacer una aclaración antes de terminar. He omitido los ejemplos de faltas de ortografía por motivos metodológicos. Si las escribo, las refuerzo. Nada más lejos de mi voluntad.