Palabras tónicas y palabras átonas

No todas las clases de palabras se comportan igual respecto del acento prosódico. Es una idea muy extendida que “todas las palabras se pronuncian con acento”. Sin embargo, esto solo es así cuando se emiten aisladas. En la cadena hablada, unas son tónicas y otras, átonas. Voy a explicar a continuación la diferencia entre unas y otras centrándome en los casos generales. Para los casos excepcionales de palabras tónicas y átonas puedes consultar el artículo al que conduce el enlace anterior.

Palabras tónicas son las que cuentan con un acento prosódico que recae sobre alguna de sus sílabas. Palabras átonas, en cambio, son las que carecen de acento propio en la cadena hablada. Estas últimas, en consecuencia, se tienen que apoyar en una palabra tónica para su pronunciación. La siguiente oración contiene ejemplos de unas y otras:

(1a) Miré por la ventana y vi un frondoso castaño

Si lees la oración (1a) en voz alta, advertirás que es así como se distribuyen los acentos y se agrupan las palabras:

(1b) mi porlabenna i ún fronso kasño

Suelen ser tónicas las palabras significativas, es decir, las que tienen significado léxico. Es fácil comprobar que en (1b) se pronuncian tónicos los sustantivos ventana y castaño, los verbos mirar y ver, y el adjetivo frondoso. Sustantivos, verbos y adjetivos son las tres clases de palabras típicamente tónicas. También suelen ser tónicos los adverbios, por ejemplo, todavía en la siguiente secuencia:

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(2a) Un castaño todavía joven

(2b) ún kasño todaa jóben

Para las restantes clases de palabras ya hay que ir diferenciando casos. Dentro de los pronombres, se pronuncian con acento propio los que funcionan como sujeto (yo, tú, él, etc.) y como término de preposición (mí, ti, sí, etc.):

(3a) Tú lo quieres para ti

(3b) lokiéres para

De entre los determinantes son tónicos, entre otros, los indefinidos (por ejemplo, un, algún, ningún y todas sus variaciones de género y número), como en la palabra inicial de (2b) arriba. También son tónicos los demostrativos (este, ese, aquel y sus variantes).

Tienden a ser átonas, por su parte, las palabras con función gramatical. Esto es lo que les ocurre a las preposiciones (a, de, con, por, para, sin, etc.). Son también átonos algunos determinantes, como el artículo (el, la, los, las) y los posesivos antepuestos al nombre: mi, tu, su, nuestro, vuestro. En (4b) se representa la pronunciación átona del artículo la, la preposición de y el posesivo nuestro:

(4a) La finca de nuestro abuelo

(4b) lafínka denuestroabuélo

Son átonas, asimismo, las conjunciones, como que y aunque en los siguientes ejemplos:

(5a) Veo que progresas

(5b) o keprogrésas

(6a) Aunque cueste, lo lograré

(6b) aunkekuéste lologra

Dentro de los pronombres hay división. Antes nos hemos referido a algunos de los que son tónicos, pero también los tenemos inacentuados, empezando, naturalmente, por los denominados pronombres átonos (me/nos, te/os, se, lo/los, la/las, le/les) y continuando por los relativos (que, cuando, donde, como, etc.). Obsérvense en (7b) el pronombre me y los relativos donde y que:

(7a) La ciudad donde me encuentro, que es Cáceres, es patrimonio de la humanidad

(7b) laziudád dondemenkuéntro keés zeres és patrinio delaumanidád

Hay que tener cuidado, eso sí, para no confundir los pronombres relativos con sus contrapartidas exclamativas e interrogativas, que se pronuncian y escriben con acento (¡Qué bonito!, ¿Dónde vives?).

Ser capaz de distinguir entre palabras tónicas y palabras átonas es fundamental para todo el que quiera entender las reglas de acentuación, especialmente las relativas a la tilde diacrítica. Manejarse con soltura en esta parcela es, asimismo, imprescindible para quienes han de hablar en público, pues de otro modo es imposible lograr una buena locución. También importan estas nociones, y mucho, a los estudiantes de español como lengua extranjera que deseen lograr una pronunciación aceptable. Los rasgos prosódicos, como el acento y la entonación, son fundamentales para que el discurso sea percibido como natural y entendido correctamente. Pueden tener más peso, incluso, que la correcta realización de los fonemas individuales. Si con esto no te he convencido de la importancia de esta distinción, ya no sé qué más se podría hacer. Bueno, sí, se podría hacer un ejercicio.

He preparado un resumen con las reglas de acentuación para que te lo bajes. Es para abrir boca. El plato fuerte lo tienes en forma de libro para aprender a acentuar.

2 comentarios en “Palabras tónicas y palabras átonas”

  1. Ahora salgo de un error en el que había vivido por años, pues yo sí creía que todas las palabras se pronuncian con acento dentro de una oración. ¡Excelente blog!

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