Plurales sin terminación especial

Algunos sustantivos y adjetivos no añaden ninguna terminación especial para formar el plural. Esto significa que tienen la misma forma en plural y en singular. Se trata de un grupo muy reducido; concretamente, los que terminan en -s o en -x y no son agudos:

(1) el virus > los virus

(2) el fénix > los fénix

En realidad podemos reducir estos dos grupos a uno solo si nos percatamos de que la grafía x encierra dos sonidos: [ks]. Lo que cuenta para la formación del plural es la pronunciación, no la escritura, por lo que, en el fondo, estamos hablando en los dos casos de lo mismo: sustantivos y adjetivos que se pronuncian con -s final, independientemente de cómo se escriban.

Hay además algunos grupúsculos que forman el plural de esta manera. Esto incluye a algunos de los que terminan en -ch (no son todos y además se trata de los menos frecuentes):

(3) el zarévich > los zarévich

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(4) el crómlech > los crómlech

Otro de los grupúsculos es el formado por préstamos que terminan en -ts:

(5) el test > los test

(6) el podcast > los podcast

En este caso, el motivo tiene una fácil explicación: resulta difícil para un hablante de español pronunciar la secuencia -sts en final de palabra.

Atención, el hecho de que determinadas palabras no añadan una terminación de plural no quiere decir que no tengan plural. Sí que lo tienen. Esto se puede comprobar por la concordancia en plural que inducen en los determinantes y, en su caso, adjetivos de que se rodean:

(7) el virus mortífero > los virus mortíferos

Los determinantes y los adjetivos no tienen número de por sí, sino que se limitan a adoptar el que les va marcando el sustantivo con el que se asocian. Por eso, ejemplos como el de (7) nos demuestran que el sustantivo virus tiene un plural con todas las de la ley. La única diferencia con plurales como los de niños o árboles consiste en que no adopta una forma especial para expresarlo.