La preposición ‘so’

La preposición so es un fósil lingüístico que nos ha quedado en castellano. Los que tenemos una cierta edad la hemos estudiado en el colegio. Nos teníamos que aprender de memoria la lista de preposiciones, que recitábamos así, cogiendo carrerilla para llegar al final:

… sin, so, sobre, ¡tras!

En castellano antiguo, so significaba ‘bajo’ o ‘debajo de’, como en este ejemplo del siglo XIX, que emplea un lenguaje arcaizante para traducir a un clásico latino:

(1) Muchas veces en hoyos so la tierra/Cavaron las abejas sus hogares [Miguel Antonio Caro: Traducción de las Geórgicas de Virgilio, 1873, tomado de CORDE].

Esta preposición ha quedado barrida de la lengua actual. Ya solo la encontramos refugiada en algunos rincones, por ejemplo, en cuatro expresiones fijas: so pena de (2), so pretexto de (3), so capa de (4) y so color de (5).

(2)  Las nuevas normas […] obligan a los pilotos a asistir a los eventos promocionales y a las conferencias de prensa que dependan del promotor del evento, so pena de sanción económica [El País (España), 31-3-2016].

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(3) So pretexto de informarnos por nuestro bien, o porque se consideran amigos nuestros, nos cuentan o hacen saber las cosas más desagradables que sobre nosotros se hayan dicho [Javier Marías: Harán de mí un criminal].

(4) Había elementos que so capa de mesura y concordia aconsejaban una política de negociación pacífica [Diario de las Américas (Estados Unidos), 4-2-1997].

(5) […] le fueron a llamar a media noche, so color de encomendarle una misión importante, y luego que le tuvieron entre las traidoras bayonetas, lleváronle al puente, donde le acribillaron [Benito Pérez Galdós: Zaragoza].

So pena de es lo mismo que bajo pena de. Se refiere, por tanto, a un castigo. So pretexto, so capaso color son variantes que significan bajo el pretexto.

Hay otro recoveco donde resiste agazapada la vieja preposición so. Se trata de algunas palabras que empiezan con ella, como, por ejemplo, solomillo. Este es el diminutivo de solomo, o sea, la pieza de carne que está debajo del lomo. También aparece nuestra amiga en soportal, socavar, sotechado, sochantre, somanta, sopapo y soterrar (por mencionar algunas).

Fuera de ahí, no hay muchos más lugares donde buscar. Si hoy utilizáramos esta preposición en algún texto, sería quizás para darle un aire antiguo. Su tiempo pasó y ya prácticamente solo nos queda su recuerdo.

Por cierto, no hay que confundir la preposición so con el so de ¡So golfo!