Oct 052017
 

Una jeringuilla es un instrumento médico: un tubo provisto de una aguja que sirve para inyectar líquidos en el cuerpo. Esta palabra es el diminutivo de jeringa. Esta otra, a su vez, viene del latín tardío syringa, que es la versión romana del griego sŷrinx.

Sŷrinx en griego era una caña: las cañas que crecen a orillas de los ríos. A partir de aquí, esta palabra empezó a utilizarse para denominar cualquier objeto con forma de tubo y, sobre todo, las flautas que hacían los pastores, lo que hoy conocemos como flauta de Pan. Como tenían tiempo, los pastorcillos se entretenían cortando trozos de caña que luego unían ordenados por tamaños. Al soplar por estos tubos, se producían diferentes notas musicales y así pasaban la tarde tan animados el muchacho y sus cabras.

El mundo poco a poco fue avanzando y se empezaron a inventar instrumentos médicos, todavía muy rudimentarios. Primero hubo tubos que servían para lanzar un chorro de líquido sobre las heridas y así dejarlas bien lavadas. Estas fueron las primeras jeringas. Después, a algún galeno se le ocurrió la genial idea de introducirle el tubo al paciente por algún orificio. Así es como se descubrió la lavativa, que es otro de los significados antiguos de jeringa. Hubo que esperar ya hasta el siglo XIX para que se crearan las actuales jeringuillas hipodérmicas.

En el paso del latín al castellano, la ese inicial de syringa se convirtió en jota. Puede parecer raro, pero no es un caso aislada. Esto les ocurrió a unas cuantas eses en su evolución hacia la lengua actual. Por ejemplo, lo que hoy llamamos tijeras antiguamente fueron tiseras.

Y al final, la etimología de la palabra jeringuilla ha resultado ser la historia de cómo las flautas que amenizaban las tardes de los pastores griegos acabaron convertidas en artilugios que los médicos le introducen a uno por donde menos se lo espera. Las vueltas que da el mundo.

 

 5 de octubre de 2017  etimología, léxico