May 152018
 

Una de las faltas de ortografía más temidas en español consiste en comerse la hache. Peor todavía puede ser inventarnos una en palabras que nunca la han tenido ni esperan tenerla. El motivo de estas vacilaciones e inseguridades está claro: la hache casi siempre es muda.

Normalmente no hay elección: las palabras llevan hache o no la llevan. ¡Y punto! ¿Y punto? ¿De verdad? Bueno, en realidad, hay un puñado de vocablos que admiten las dos grafías. Es más, cuando tenemos opción, las Academias de la Lengua nos recomiendan la variante sin hache, que es más sencilla. Te voy a presentar a continuación una selección de estas palabras.

La interjección ¡ala! parece más rotunda cuando la convertimos en ¡hala! Y lo mismo le ocurre a su hermana ¡(h)ale!

Las alacenas también pueden ser alhacenas. Esa hache quizás sirve como balda extra para almacenar más utensilios de cocina o para colocar en ella la masa de almendras y miel conocida como alajúalhajú.

Si dejamos la cocina y salimos al jardín, podemos encontrarnos con un alelí, que no tiene nada que envidiarle en aroma ni en color al alhelí.

Las flores, desde luego, contribuyen a que la primavera sea armoniosaharmoniosa, pues todas las palabras de la familia de (h)armonía admiten que les pongamos la hache delante o que se la quitemos. Si a eso le añadimos un acompañamiento de (h)arpa, la felicidad será completa. Esperemos que no venga a destruirla ninguna (h)arpía con un vestido confeccionado con esa tela tan basta que se conoce como (h)arpillera (y que es más propia para sacos, la verdad sea dicha).

A estas alturas, más de un lector estará pensando que los académicos son un (h)atajo de bribones por permitir que la gente ponga o quite haches según le venga en gana. Pero cuidado, porque nos dan libertad con el (h)atajo de hato, que es un puñado de personas o cosas, pero no con el atajo con el que llegamos antes a nuestro destino. Ese es sin hache. No te vayas a tomar ninguna libertad con él.

Los talibanes ortográficos suelen armar una gran bara(h)únda con estas cuestiones, es decir, suelen organizar mucho ruido, mucho escándalo. En numerosos contextos, eso puede ser sinónimo de montar una bata(h)ola. Yo les dedico a ellos este artículo. Estoy seguro de que les va a dar material para muchos comentarios airados en internet. Algunos afirmarán incluso que quienes escribimos estas cosas somos unos desharrapados intelectuales. ¡Si supieran que también es válida la forma desarrapado!

¡(H)uy!, después de esto más vale que vaya haciendo testamento (aunque sea testamento (h)ológrafo, o sea, de mi puño y letra). Los cruzados de las esencias ortográficas me van a crucificar. Para que les quede algún consuelo, les diré que la sacrosanta palabra ortografía todavía no admite la hache.

Si quieres seguir irritándote, léete los artículos sobre las palabras que se pueden escribir con be o con uve y sobre las palabras que se pueden escribir con ce o con zeta.

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 15 de mayo de 2018  léxico, norma, ortografía